POR QUÉ SOY CRISTIANO

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“Existen mil caminos por los cuales andar, pero sólo uno nos conduce a la vida eterna.”
Jesucristo

Anduvo por la Tierra hace 2017 años y lo hizo cubriendo sus pies con las humildes zapatillas de esparto de un carpintero;  caminando sobre las aguas como pescador de hombres;  errando por las arenas del desierto durante cuarenta días y cuarenta noches; pisando triunfalmente el suelo de Jerusalén; o con sus pies descalzados, llagados y ensangrentados, mientras encaminaba sus pasos hacia el Gólgota…hacia el martirio de la Cruz. Caminó… caminó durante 33 años de vida, hacia su único destino. Y con cada paso, dejó tan profunda huella, que más de dos mil años después, su historia está tan presente en nuestras vidas, como en el mismo instante en que Él la vivió.

Jesús de Nazaret es el personaje más bello, maravilloso y fascinante de la Historia de la Humanidad. Es el gran Misterio… Con frecuencia reflexiono sobre cómo una persona que vivió hace dos milenios, en una época en la que no había cámaras, radios, periódicos, ni redes sociales… ha podido llegar hasta nuestros días de una forma tan viva y tan cercana. La respuesta no está en los libros, sino en el corazón. Y es que uno se puede acercar a Cristo a través del conocimiento, pero solo se llega a Él, a todo Él, a través de la fe y del amor.

Soy cristiano y alzo la voz para proclamarlo con toda claridad a los cuatro vientos. Soy cristiano porque sólo en Cristo descubro la fortaleza, la esperanza, el amor… y tantas sensaciones y sentimientos bellos e increíbles, que me rebosan. Es una plenitud que se queda pequeña dentro de mi cuerpo y parece que necesita trascender para expandirse y llegar a los demás, a través del mensaje y de las obras, siguiendo las enseñanzas que Él nos regaló.

El cristianismo es mucho más que una simple religión, es una forma de entender la vida. Surge de la relación personal e íntima con Dios, a través de Jesús, y se basa por completo en el Amor. Porque no hay mayor acto de amor, que entregar la vida por los demás. Y Dios se encarnó en Jesús para morir en la Cruz por nuestros pecados. Esa es la verdad, la única verdad. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre si no es por medio de mí.” (Juan, 14).

El destino de Cristo fue morir en la Cruz, pero no lo hizo de forma gratuita. Su crucifixión fue el castigo impuesto por su valentía, por haberse atrevido a enfrentarse a los poderes terrenales establecidos, ofreciendo a los hombres una enseñanza magistral con cada paso, con cada acción, con cada gesto, con cada palabra.

Él enseñó a los hombres la lección de la humildad, del sacrificio y de la lealtad. Despreció las riquezas materiales para abrazar la riqueza del espíritu. Nos hizo ver la importancia que tenía compartir con los demás lo poco que tuviéramos, aunque fueran unos humildes panes y unos peces. Nos mostró que jamás hay que lanzar la primera piedra y que siempre hay que poner la otra mejilla. Lavó los pies a sus discípulos y nos regaló en su Última Cena el milagro del Pan y el Vino, por siempre, para todo el que crea. Jesús nos enseñó a perdonar la traición, a vencer el miedo y a superar tentaciones.

El cristianismo se ha extendido por el mundo a lo largo de dos mil años, llevando el mensaje del amor y de la esperanza, a los hombres, a través de la fe. Sobre el cristianismo se enraíza la cultura occidental a partir de la que hemos crecido y avanzado como sociedad, ya que las enseñanzas de Jesús han contribuido de forma fundamental e imprescindible en el desarrollo de la Historia.

Soy cristiano porque un día mis ojos se encontraron con los de Jesús y en aquel mismo instante comprendí que ya nunca más desearía apartarme de su mirada. No existen palabras ni capacidad humana para describir la aflicción que me embarga cuando pienso en el horrendo sufrimiento que tuvo que padecer mientras recorría el camino hacia el monte del Gólgota, mientras era brutalmente torturado, hasta alcanzar el descanso expirando clavado en la Santa Cruz. No sé si algún día seremos capaces de comprender semejante sacrificio por amor, por amor a los hombres. Él dijo “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Juan 13:34) y a Él le debemos cumplir su Mandamiento.

El Amor se hizo carne y, al tercer día,  trascendió del dolor de la Cruz y la muerte, a la vida y la esperanza. Él nos enseñó el camino, a través de la verdad para alcanzar junto al Padre la vida eterna. Yo, soy cristiano, amo a Jesús y abrazo su camino, la verdad y la vida.

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TIEMPO PARA JUGAR

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“La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir. Nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.” Jean Jacques Rousseau

 

Inauguramos el mes de diciembre y con él, nos preparamos para recibir uno de los períodos más bellos del año: la Navidad. Tal vez parezca un poco temprano para escribir sobre ella, sobre todo, si no se hace con la finalidad de incentivar el consumo, pero la realidad es que dentro de pocos días, todo serán prisas, preparativos y compras y, entonces, quizás ya sea demasiado tarde para reflexionar sobre el verdadero espíritu de la Navidad. Además, los cristianos, comenzamos a celebrar el primer domingo de diciembre, el Adviento (Adventus Redemptoris), preparando nuestro espíritu para el nacimiento de Cristo. Así pues, es el momento es perfecto…

Hastiado en gran medida por la monótona actualidad que los medios de comunicación están obligados a transmitirnos fieles a una realidad que parece codificada en aburrido y reiterativo código morse, de repente, una cancioncilla despierta mi atención. El mundo se detiene por un instante y levanto los ojos posados en la pantalla del móvil, para direccionarlos hacia la del televisor. ¡Qué recuerdos! Tarareo mentalmente la melodía… “Las muñecas… se dirigen al Portal….” Pero en pocos segundos, exactamente los 33 que dura el anuncio de la campaña de esta Navidad de esa conocidísima firma de Juguetes española, he dejado de tararear para tratar de asimilar el mensaje que este año han lanzado a la sociedad. Precioso mensaje; pero duro… de esos que nos zarandean desde lo más profundo de las entrañas y que, primero nos hacen sentir tristeza y desasosiego, porque nos vemos plenamente identificados con aquellas situaciones que vistas desde fuera, y protagonizadas por otros personajes, entendemos con mayor facilidad. Y, después, nos hacen sentir cierta esperanza, pensando que aún estamos a tiempo de cambiar y, con ello, de revertir la situación.

El anuncio, que invito a todos los lectores a ver, muestra una serie de imágenes de adolescentes, en momentos tan cotidianos como determinantes de sus vidas, en las que se puede apreciar que han atravesado el umbral de la niñez a la juventud, en un camino que ya no tiene retorno, un camino que ya solo cabe recorrerlo avanzando hacia adelante.  “Antes de lo que crees, tus hijos dejarán de jugar” reza el spot. Y, a continuación, sobre la imagen de una pequeña que ofrece una muñeca a quien la está observando desde el otro lado de la pantalla, se lanza el mensaje: “Ahora que todavía puedes, juega con ellos”. Precioso. Qué reflexión tan acertada.

Según señalan algunos expertos, los niños que juegan con sus padres, son más imaginativos, tolerantes y más felices. Un informe elaborado por el Observatorio del Juego Infantil que promueve la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, explica los importantes beneficios que reporta a los pequeños, el hecho de que sus padres destinen aunque solo sea, entre 5 y 15 minutos diarios al juego, con ellos.  Sin embargo, a pesar de los innumerables beneficios y de que el juego es imprescindible para el propio desarrollo del menor, el 90 por ciento de los padres, y el 81 por ciento de las madres, dedican poco tiempo a jugar con sus hijos.

Y es que la vorágine del día a día nos devora… Nos hemos autoimpuesto una serie de obligaciones profesionales y sociales, que nos exigen un nivel de cumplimiento y de sacrificio cuyo coste, seremos incapaces de reconocer y de asumir mientras nos hallemos inmersos en la inercia de una vida que se nos escapa de las manos, con el inexorable avance del tiempo.

A mi cabeza regresa, de nuevo, la melodía de aquel anuncio de los años setenta que marcó a toda una generación de niños españoles, que tuvimos la gran fortuna de vivir disfrutando del contacto con nuestros padres y hermanos, con nuestros abuelos y con una familia que era verdaderamente extensa, y que lejos de circunscribirse al núcleo del hogar, se ampliaba a primos y tíos, verdaderos coprotagonistas de nuestras vivencias.

Navidades en blanco y negro, con recuerdos cargados de color. Entonces, se ponían en valor otras cosas y, entre ellas, el tiempo compartido en familia que era, en realidad, el tesoro más preciado. Inconcebible vaticinar una mesa cuajada de niños en la que cada uno se entretuviese de forma aislada manipulando una tableta, en lugar de fraguar secretos, risas y travesuras. Inimaginable un hogar en el que la familia no se reuniese la Noche Buena entorno al Portal de Belén, para festejar el nacimiento del Niño Jesús, cantando villancicos acompañados por los sonidos de panderetas, zambombas e incluso, el rasgar de una cuchara de metal contra los relieves de una botella vacía de anís. Todo un reto, encontrar algún niño que la víspera del 6 de enero, no se portase especialmente bien a pesar de los nervios por la proximidad de la llegada de SSMM los Reyes Magos de Oriente.

Sobre los recuerdos infantiles de aquellas largas Navidades compartidas en familia, se asienta la felicidad de toda una generación de niños que crecimos jugando, abrazando la complicidad y la compañía de nuestros padres. Ahora nos toca a nosotros.  Tenemos el derecho y la obligación de regalarnos tiempo para disfrutar jugando con nuestros hijos. Tenemos en nuestras manos la responsabilidad de regalar a nuestros hijos, esos bellos recuerdos de momentos de juego compartidos que cimentarán su felicidad y, posteriormente, la felicidad de sus hijos.

LA LEY DEL MÁS FUERTE

 

 

“La justicia social no puede ser conseguida por la violencia. La violencia mata lo que intenta crear”.
Papa Juan Pablo II

Según afirman algunos estudios científicos de prestigio, tras el análisis de restos humanos encontrados en el Chad, hace siete millones de años que los primeros homínidos bípedos  habitaron el planeta Tierra. No obstante, el ser humano, como tal vinculado a la cualidad del desarrollo de la inteligencia, no aparece hasta hace unos 200.000 años, cuando existió el homo sapiens sapiens, al final de la cadena evolutiva. En comparación con 7 millones de años, parece que 200.000 resultan muy pocos, pero la realidad es bien distinta; sobre todo, si tenemos en cuenta que, en la actualidad, el desarrollo viaja a una velocidad de vértigo, gracias a los avances constantes de la tecnología.

Miles de años de evolución y de aprendizaje y, sin embargo, el ser humano no ha sido capaz de comprender la verdadera esencia de la vida: el valor de la vida, en sí misma. Por ello, en plena era de internet, de satélites, de redes sociales y de viajes ultrasónicos, seguimos sin respetar la libertad de los otros, sin asumir que cada ser humano es diferente al resto, y que en la diversidad, la tolerancia, la paz y el respeto, se hallan los verdaderos valores por lo que debemos regirnos, sin ningún género de dudas.

A estas alturas de la película,  hombres y  mujeres, siguen utilizando la ley del más fuerte para imponer su forma de pensar y para amedrentar e incluso  exterminar a aquellos que piensan o son diferentes. Cada guerra, cada hambruna, cada asesinato o cada signo de violencia son el resultado de un intento de imposición de los unos sobre los otros, es decir… de los más fuertes sobre los más débiles, o de quienes disponen de más medios para lograr sus intereses, sobre quienes carecen de tales medios o, simplemente, desearían vivir en pacífica convivencia.

La violencia genera cada año millones de víctimas en el mundo; solo el terrorismo yihadista causó más de 6.000 víctimas mortales en los casi 500 atentados perpetrados por grupos islámicos radicales, el pasado año.

La violencia es una lacra repugnante que trata de imponerse con la fuerza de los puños y el abuso, entre los grupos de población más vulnerables, como niños, ancianos y mujeres. Los datos sobre violencia y maltrato infantil que arrojan algunos de los últimos informes de Unicef son absolutamente devastadores: 120 millones de niñas, en el mundo, han sufrido abusos sexuales; 1 de cada 3 estudiantes sufre acoso escolar; 6 de cada 10 niños en el mundo, entre los 2 y los 14 años, sufren maltrato físico cada año; y cada cinco minutos muere un niño a causa de la violencia… Estas son, entre otras muchas,  las cifras de la vergüenza… los datos del martirio endémico que miles de pequeños padecen en el mundo.

Igualmente, la violencia contra las mujeres, es un problema terrible que afecta a muchas más mujeres de las que podemos llegar a imaginar. Durante la mañana del viernes previo a la celebración del Día Internacional contra la Violencia de Género y, mientras cientos de instituciones, entidades y ciudadanos realizábamos los preparativos para la organización de los actos de sensibilización y de apoyo a las víctimas, una nueva joven ha sido asesinada, presuntamente por su pareja. En lo que va de año, 46 mujeres en España han perdido la vida, asesinadas por sus parejas o ex parejas. Mujeres madres, mujeres esposas, mujeres trabajadoras, mujeres… Es el colmo del dislate, del dolor y la impotencia.

La intolerancia es el germen que hace brotar la violencia en las personas. No importa si es en forma de terrorismo, de radicalismo religioso, de abusos a menores, de violencia de género… No importa si es en forma de escraches, de amenazas, si es verbal o de facto, si es a través de las redes sociales… No importa el medio, la violencia es simple y desgraciadamente, violencia. Y la única vía que existe para erradicarla, es la educación.

Cuando nace una nueva vida, se abre una puerta a la esperanza. Cada criatura nace libre, única y diferente; es un libro abierto y quienes le rodean tratarán de proporcionarle unos conocimientos e inculcarle unas ideas. Ningún niño nace siendo radical, xenófobo, opresor o violento, ninguno. En nuestras propias manos, tenemos el deber y la responsabilidad de educarles en los valores de libertad, justicia, tolerancia, respeto, paz y, sobre todo, tolerancia. Espero que no tengan que transcurrir 7 millones de años, ni tan siquiera, 200.000 para que lleguemos a nuevas generaciones donde la violencia no sea ni tan siquiera un mal recuerdo para el homo sapiens tolerante.

EL MATRIX CATALÁN

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Demasiadas pocas veces reflexionamos sobre lo importante que es la credibilidad de las personas… y tan imprescindible es, que desde que somos niños, nuestros mayores se ocupan y se preocupan de inculcarnos este gran valor, a través de narraciones fantásticas de cuentos y de fábulas. Siempre recuerdo un relato que me contaba mi querida abuela con la misma frecuencia, con la que yo se lo demandaba… se trataba del cuento del pastor mentiroso. Seguro que más de un lector recordará aquella historia protagonizada por un pastorcillo que cada día, al caer la tarde, gritaba: “¡Qué viene el lobo! ¡Qué viene el lobo! Haciendo que los pastores vecinos corrieran a auxiliarle del feroz lobo que en realidad nunca venía; y así ocurría, día tras día, ante las carcajadas del pastorcillo burlón. Hasta que un día, perdida por completo su credibilidad, el lobo apareció y, a pesar de los gritos de auxilio, ningún pastor acudió en ayuda el pastor mentiroso, que perdió todas sus ovejas, devoradas por el lobo.
Supongo que compartirán conmigo que si la credibilidad es imprescindible en todas las personas, con mayor motivo la  han de derrochar generosamente los políticos, servidores del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
En Cataluña, los dirigentes políticos de la Generalitat responsables del “procés” han perdido todo atisbo de credibilidad porque no han hecho más que faltar a la verdad, creando una quimera política, un “matrix” sostenido en mentiras, con las que han tratado de construir su pretendida República Catalana.
Ahora dice Puigdemont que reconoce que se equivocó al pensar que el presidente Rajoy cedería a la presión y que había hecho un análisis equivocado, pensando que en algún momento el Gobierno se abriría a negociar con el Govern y su hoja de ruta soberanista.
También Junqueras afirmó en una carta hace varios días desde la prisión, que no pensó que el Ejecutivo iba a actuar con la determinación con que lo hizo.
En definitiva: errores de cálculo, equívocos, mentiras y más mentiras. Todas ellas dirigidas a manipular a la sociedad civil catalana a la que los dirigentes independentistas, siempre han utilizado como ariete contra España y contra el Gobierno central.
Y, en torno a esta quimera de la República Independiente, no podemos olvidar a Artur Mas, cuando decía que los bancos no se irían de Cataluña, es más, cuando afirmó que los bancos se pelearían por estar en Cataluña. Hoy comprobamos que importantísimas entidades bancarias de la región han hecho las maletas para trasladar sus sedes sociales fuera de Cataluña. Y, tristemente, no sólo entidades bancarias, sino cientos de empresas de toda índole.
Ese Estado Catalán que nos dirigentes sediciosos han tratado de vender a sus ciudadanos es completamente insostenible a nivel económico, fiscal y administrativo, entre otras materias.
 Fiscalmente, Cataluña es, en la actualidad, una de las comunidades autónomas que más castiga fiscalmente a sus ciudadanos, sobre quiénes aplica, además del IRPF, el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos, y de sucesiones y donaciones, hasta 14 impuestos propios. Por cierto, prácticamente todos los impuestos propios, cargados de polémica ya que algunos de ellos invaden competencias estatales.
Por otro lado, la gran mentira de que tras la independencia, la Seguridad Social de Cataluña sería más viable y permitiría incluso subir las pensiones al gozar de un mayor equilibrio presupuestario, se desmorona, cuando se contrastan los datos oficiales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social que evidencian lo contrario: la Seguridad Social en Cataluña arrojó un saldo negativo de 4.692 millones de euros el año pasado.
Es imprescindible que los ciudadanos que apoyan el independentismo conozcan la realidad de unos datos que empíricamente no mienten, y Cataluña acumula el 25% del déficit de la Seguridad Social en España, siendo Barcelona la provincia más deficitaria. No me consta que Puidemont, Junqueras y toda la élite independentista radical, hayan informado a la población de que el coste en pensiones que quieren que España les siga pagando, a pesar de la ruptura, es de 1.635 millones al mes. Ahí es nada…
Además, Cataluña carece de una estructura de funcionarios necesaria para ser una República independiente; no es una afirmación teórica o política, sino contrastada con datos por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).  Una parte importantísima de los funcionarios de Cataluña pertenecen al Estado español, imagínense el caos y los costes en tiempo y dinero que supondría, el hecho  de tener que contratar nuevos funcionarios, y proporcionarles la formación necesaria para el desempeño de su trabajo, de un día para otro… Vamos, completamente inviable.
Por otro lado, en esa República idealizada, que no ideal, Cataluña tendría verdaderos problemas de autoabastecimiento de energía como gas o electricidad, por lo que obligatoriamente tendría que llegar a acuerdo con los “países vecinos” España o Francia lo que, además, encarecería el coste a los usuarios.
Y, a propósito de países vecinos, Cataluña se quedaría fuera de la Unión Europea, inmediatamente y debería pedir la adhesión como cualquier otro país candidato. No está de más recordar que a pesar de los grandísimos esfuerzos llevados a cabo desde la Generalitat en los últimos años para recabar apoyo internacional, la gran verdad es que ni Puigdemont ni los suyos no han encontrado ningún tipo de apoyo internacional lícito (el respaldo de dictadores bolivarianos, no cuenta).
La gran mayoría de catalanes conoce la realidad y es consciente de la enorme montaña de mentiras que los dirigentes de la Generalitat llevan años lanzando a la ciudadanía para tratar de venderles un “matrix” catalán que es inconcebible, irreal e insostenible. Tras la aplicación del 155 y la encarcelación por parte de la Justicia de los golpistas sediciosos, algunos de ellos, como Puigdemont y los consejeros que huyeron a Bélgica, han mostrado con su conducta, en parte lo que son y se les ha resquebrajado en gran medida la máscara de la mentira y la manipulación. Solo queda esperar que el próximo 21D, los ciudadanos catalanes no se  dejen engañar como en aquel cuento por el pastor mentiroso, ya que en esta historia en la que nos jugamos el futuro de todos, Puigdemont es el pastor mentiroso y, a la vez, el lobo.

ESCUDOS HUMANOS CON CHUPETE

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“Enhorabuena porque habéis dado un ciudadano a la patria; pero advierte que es con la precisa condición de que con vuestra educación le hagáis útil a la república, en la guerra y en La Paz.” Juvenal

 

Observo atónito la foto de la vergüenza: cinco pequeños sentados sobre el frío asfalto de una carretera en Cataluña, utilizados por sus propios padres como escudos humanos en una guerra política sin sentido y sin futuro. Cinco criaturas que posan inocentemente, dos de ellos aferrados a sus chupetes, junto a un cartel que les han colocado a sus pies, que reza “Libertad presos policts”. La palabra “vergüenza” se me queda corta, muy muy corta. Sinceramente, jamás pensé que en España pudieran producirse este tipo de imágenes.

Cada vez que se produce un atentado en el mundo perpetrado por el Estado Islámico, reflexiono con un dolor profundo, sobre las atrocidades que el ser humano es capaz de afligir a sus propios congéneres. Con demasiada frecuencia, nos llegan imágenes e informaciones sobre cómo esos grupos terroristas islámicos utilizan niños como meros instrumentos bélicos, usándolos como escudos humanos o como portadores de bombas que detonan al poder introducirse sin levantar sospechas en autobuses, mercados o plazas y, así,  ocasionar el mayor daño posible. Muchas veces son los propios padres o madres, los que se encargan de adiestrar a sus hijos, para que sepan cómo manejarse con discreción mientras llevan su pequeño cuerpo cargado de bombas y cómo hacerlas explotar, sin que teman que esa será la última acción que llevarán a cabo en este mundo injusto y sórdido que les ha tocado vivir.

Pienso en ello y se me corroen las entrañas. Jamás mi capacidad humana de entendimiento podrá lograr comprender cómo un padre o una madre, son capaces de enviar a su hijo a la muerte con tanta premeditación, puesto que esta aberración a la vida, es una cuestión de entrenamiento de años y de una desgarradora sangre fría.

Hasta ahora, solía pensar que en Occidente, esa radicalidad propiciada por el fundamentalismo islámico, no tenía cabida. Pero cada día, desgraciadamente, los hechos y las imágenes que nos llegan desde Cataluña, orquestados por los radicales independentistas, me empujan a alejarme de esa idea.

El sedicionismo radical en Cataluña no deja pasar un día, sin superar el umbral de nuestra sorpresa e incredulidad. Su última hazaña: utilizar niños como escudos humanos para cortar carreteras, para formar piquetes y representar la farsa de la opresión por parte de nuestro Estado de Derecho.

El pasado miércoles el independentismo radical colapsó Cataluña con una huelga política convocada por la Coordinadora Obrera Sindical (COS) que no pudo parar la economía, pero sí que pudo parar gran parte de la Comunidad, cortando carreteras, autovías y asaltando infraestructuras como las vías del AVE en las estaciones de Gerona y Barcelona. Y en todo este avispero, los Comités de Defensa de la República, controlados por la CUP y diseminados por todo el territorio,  tuvieron un papel determinante.

Esta huelga política, evidentemente no respondía a intereses o reclamaciones de índole laboral, sino que obedecía exclusivamente a la voluntad de continuar manipulando a la sociedad catalana y hacerla partícipe, bien como víctima o bien como cómplice, de planteamientos y acciones totalmente inadmisibles para personas decentes. Entre estas acciones, la utilización de menores como escudos humanos ante la policía o formando parte de piquetes, con el peligro y el riesgo para la integridad  física de los pequeños, para su bienestar y su desarrollo educativo y personal.

Pero… qué moralidad y qué humanidad se puede esperar de grupúsculos organizados y dirigidos por gentes como Carles Sastre, secretario general de COS, quien fuera militante de la banda terrorista Terra Lliure, condenado a 48 años de cárcel por los asesinatos de del empresario José María Bultó y del exalcalde de Barcelona, Joaquín Viola.

Efectivamente, no se puede pedir peras al olmo, ni a asesinos que respeten la vida o que tengan la decencia de proteger a los menores, pero sí, se debe exigir a los padres de esas criaturas inocentes utilizadas propagandísticamente por el independentismo, responsabilidad sobre sus acciones. Tolerancia cero contra el uso de menores, las batallas sean políticas o bélicas, no se ganan con chupetes.

DESDE BÉLGICA CON RENCOR

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“Es gente que te insulta, que te denuncia, que detienen a compañeros, que los llevan esposados a la Audiencia Nacional… Entonces, ¿qué fair play ni qué mierda va a haber con estos?». Anna Gabriel, diputada autonómica de la CUP por Barcelona

 

En 1963 el director de cine Terence Young enviaba al agente Bond 007 hasta Rusia para tratar de localizar un dispositivo capaz de descifrar complicadas comunicaciones y que, tras haber sido robado, estaba poniendo en peligro importantes investigaciones sobre el gobierno ruso. Una película en la que se mezclaba intriga, tensión y la consabida dosis de surrealismo tan característica de la saga protagonizada por el súper agente James Bond. Héroes y villanos, “Desde Rusia con amor”.  Hoy, casi 25 años después del estreno de aquella famosa cinta cinematográfica, otra historia cargada de intriga y surrealismo, está copando el panorama político español. En esta ocasión, el protagonista, un villano que decidió cambiar su destino de Rusia a Bélgica… “Desde Bélgica con rencor”.

Y allí, desde la capital belga, el villano Puigdemont, que ha abandonado a los suyos, sigue irradiando todo su rencor hacia España, mediante mensajes y vídeos, como la intervención grabada para TV3 en la que expresa su reacción en contra del auto de la juez Lamela por el que ordena prisión provisional para Oriol Junqueras y ocho consejeros del Gobierno de la Generalitat, destituidos por rebelión contra el Estado, y ante el riesgo de fuga nada desdeñable, en vista de la llevada a cabo por el prófugo belga. Por cierto, no quisiera pasar por alto, el hecho de que una televisión pública, siga dando difusión a un cesado y ya perseguido por la Justicia, que se permitió la licencia de exigir la libertad para los encarcelados, considerándose aún como presidente legítimo, y haciendo un llamamiento a la ciudadanía para combatir contra la represión del Estado español.

Con los golpistas Junqueras y sus consejeros ya en la cárcel, queda arrestar a Carles Puidgemont, quien oficialmente está considerado como fugado de la acción de la Justicia y sobre quien planea una orden internacional de busca y captura.

La Justicia ha actuado con diligencia, era cuestión de tiempo. No cabe ningún reproche, más bien al contrario, todo el apoyo a una decisión justa y proporcionada. Y es que todos los españoles hemos sido testigos directos de los pasos cometidos por los sediciosos, sobre los que han ido fraguando su golpe de estado, retransmitiendo en directo sus continuas advertencias, sus alardes y jactándose de la osadía de su ataque a nuestro Estado de Derecho.

Allá, en Bruselas, donde el fugado Puigdemont esperaba encontrar refugio y protección, no ceja en su empeño. Cual iluminado defensor de su particular idea del paraíso Catalán, dibujado fuera de España, no se molesta en negar sus delitos, ya que la distorsión que padece en su singular concepción de la realidad, le lleva a alcanzar rasgos comparables con el fundamentalismo, tratando de arrastrar masas de ciudadanos con mentiras absurdas y engañifas, y prometiendo un ficticio paraíso catalán, cual imán islamista que ofrece un paraíso a sus fieles.

Olvidándonos de supuestos paraísos y descendiendo a las arenas de la realidad política  y social de nuestra patria, debemos ser conscientes de la grave situación que estamos viviendo pero, a su vez, reconocer y aplaudir la actuación de la Justicia que está poniendo de manifiesto que el engranaje de la maquinaria democrática, en nuestro país funciona. Y es que cuando la fuerza trata de imponerse al diálogo, jamás se puede llegar a una situación de equilibrio entre las partes, y solo queda la derrota de una y, por tanto, la victoria de la otra.

Lo que resulta obvio es que si unos golpistas abandonan el país, es que han perdido. Y han perdido porque a lo largo de esta agonía del procès, los españoles han reaccionado apoyando la unidad nacional con múltiples manifestaciones, principalmente durante las dos multitudinarias convocadas en la ciudad de Barcelona. Y han perdido porque un sinfín de empresas ha huido de Cataluña fijando sus sedes en otros lugares de la geografía española porque no estaban dispuestas a sumarse a la locura del gobierno catalán. Y han perdido, porque su líder, les ha abandonado a su suerte, tratando de poner su palmito a salvo en tierras belgas.

Los consejeros sediciosos ya están en prisión. Y cuando Carles Puigdemont vuelva a pisar España, lo hará en calidad de detenido para ingresar en prisión. Su aventura fugitiva en Bélgica habrá finalizado, lo que no me acabo de creer es que finalice su rencor.

CÍRCULOS CONCÉNTRICOS

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“Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo.” Benedicto XVI

El debate sobre los orígenes de Podemos y su vinculación con las manifestaciones asamblearias de los “indignados” del 15-M, se ha planteado en numerosas ocasiones, de tal forma que cada cual cuenta su particular película de la manera que más le interesa,  incluso diciéndose y desdiciéndose sin ton ni son, porque para eso, la Izquierda parece tener absoluta dispensa en nuestro país.

Algunos miembros de Podemos han asegurado que su partido no nació de una evolución natural del 15-M hacia una apuesta institucional del movimiento, y que en las asambleas del 15-M tampoco se apostó por impulsar un partido que pudiera concurrir a unas elecciones.

Sin embargo,  es innegable que el germen de Podemos nació, precisamente del 15-M. Muchos de sus dirigentes se forjaron allí, así como su lucha contra la “casta” y la defensa a ultranza de los cauces asamblearios como máxima expresión de libertad de opinión, de transparencia y de participación entre iguales, para lo que trazarían unos círculos de color de morado. Círculos que pretendían ser puntos de encuentro y deliberación y, sin embargo, no han sido nada más que espacios ficticios, donde se han concentrado la mayor farsa democrática y el más grande fraude político, disfrazando el totalitarismo de  engañifa democrática.

Decía Alejandro Pérez, miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Cataluña que ser un partido con mecanismos internos democráticos, garantistas y participativos era simplemente instalarse en la normalidad de funcionamiento institucional al que desde Podemos aspiraban. Sin embargo, suele acontecer, en no pocas ocasiones, que la realidad supera la ficción; y el tiempo, acaba situando cada cosa en su lugar, y la farsa no puede estar en otro cajón que en el de la manipulación y la mentira.

Y, en materia de manipulación y de falsa capacidad democrática, hallamos uno de los más flagrantes ejemplos en el  caso del iluminado líder de Podemos, Pablo Iglesias, que me recuerda a aquel siniestro duende de cuento, que siempre, antes de devorar a sus víctimas, decía… “Soy el duende Muragaño… a quien pase de esta raya, me lo trago”.

Pues bien, el secretario general de la formación morada, ha devorado ya unas cuantas víctimas dentro de sus filas, purgando a todo aquel que ha osado traspasar determinadas líneas de opinión que venían a contradecir o simplemente a cuestionar las directrices unilaterales que emanan de la única y gran cabeza pensante de su partido… el gran jefe coleta morada, como él mismo llegó a denominarse durante las pasadas elecciones autonómicas en Cataluña. El gran jefe que controla y maneja el aparato morado, que hace y deshace, que purga y que dibuja o desdibuja círculos según su propio interés.

Ya lo dijo el diputado en el Congreso, Manolo Monereo, padre político de Pablo Iglesias: “Unidos Podemos vive en estado de excepción”. Pues así parece ser… que se lo digan a Íñigo Errejón y a todo el sector errejonista, a Sergio Pascual, a Luis Alegre…  o a Carolina Bescansa que ya ha sufrido varias arremetidas.

En esta ocasión, la dirección de Podemos ha decidido relevarla de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, y sustituirla por la portavoz parlamentaria del grupo, Irene Montero.

Sucede que Carolina, es mucha Carolina, y al gran jefe coleta morada no le han debido hacer ni pizca de gracia sus declaraciones sobre el posicionamiento de Podemos respecto al conflicto secesionista en Cataluña, atreviéndose a criticar que “Podemos no explica su proyecto para España” y que a ella le gustaría “un Podemos que hablase más a los españoles y no solo a los independentistas.”

Desde las filas de Podemos aseguran que la posición de Bescansa es residual, ya que la gran mayoría de sus miembros comparten del discurso de Pablo Iglesias y  la defensa de su particular modelo plurinacional.

Bescansa se ha defendido, después de que Montero intentara acallarla diciendo que los trapos sucios se limpian en casa, asegurando que las ideas no son trapos sucios y que en el ADN de Podemos está debatir abiertamente y acordar propuestas entre todos.

Y es que Podemos presume de ser una formación dialogante, transparente y sobre todo tolerante con la libertad de expresión y de opinión de sus miembros. Sin embargo, la cosa parece cambiar sustancialmente, a la hora de la verdad, cuando alguno de sus militantes se pronuncia con una opinión contraria a la línea oficial.  ¿Sabían que Podemos –según sus propias fuentes- tiene más de 116.000 expedientes pendientes de resolver en su Comité de Garantías? Casi nada, para el partido político que se jacta de ser el adalid de las libertades.

Qué sabio aquel refrán que dice “Dime de qué presumes y te diré de qué careces…” Y Pablo Iglesias y el aparato de Podemos que dirige, presumen de círculos de debate entre iguales, cuando en realidad se aferran a círculos concéntricos de totalitarismo ideológico.