AUTO-ASEDIADOS

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“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.” Miguel de Cervantes

El diccionario de la RAE define el término “sitiar”  como “cercar a alguien cerrando todas las salidas para apresarlo o rendir su voluntad”. Esta práctica bélica tan utilizada a lo largo de siglos de historia, ha quedado por lógica evolución fuera de todo uso en los países modernos y democráticos que compartimos, actualmente, un mundo globalizado, en el que la información y la cultura (desgraciadamente también la desinformación y la incultura), circulan a tiempo real, a través de redes y satélites, con tan solo un “click” de pulgar. Pues bien, permítanme queridos lectores que en este contexto de universalidad, les lance una pregunta: ¿pueden ustedes imaginar, a estas alturas de la película, que algunas personas que desafortunadamente se hallan en las instituciones, con voz  y voto, deseen infligir a sus pueblos un “auto-asedio” que les circunscriba cultural, lingüística, social y económicamente a su propio y reducido contexto geográfico?  Lo cierto es que resultaría escasamente imaginable, si no respondiera a la más pura realidad.

Recién inaugurado un nuevo curso escolar, soy testigo con tanta tristeza como espanto, del sectarismo que se practica desde ciertas administraciones autonómicas, con competencia en materia de Educación, regulando a favor de una lengua vehicular diferente a la lengua materna de todos los españoles y, lo más grave, excluyendo a ésta última del programa de formación curricular.

Es el caso, por ejemplo, de la enseñanza del catalán y del aragonés como lenguas propias de Aragón, que se han incluido por primera vez en los currículos de Primaria y de Secundaria, dándoles, además, el rango de lenguas vehiculares en los centros de las localidades donde su uso es predominante.  De este modo, en varios pueblos de Huesca, los alumnos de primero de Infantil van a recibir todas sus clases en aragonés. En el caso de estos municipios oscenses, el hecho de que los niños aprendan exclusivamente en lengua aragonesa, responde a un programa establecido en el marco de diferentes acciones que el gobierno regional del PSOE, apoyado por Podemos, Izquierda Unidad y CHA, ha puesto en marcha. Tan sólo en una cuestión estoy de acuerdo con quienes apuestan por la lengua aragonesa, es cierto, que  para que el aragonés sobreviva se debe comenzar a impartir a los más jóvenes, que son el futuro de una lengua, pero NO de forma excluyente hacia otros idiomas, y menos, hacia el español como lengua materna e idioma oficial de nuestro país. De este modo, tal como ellos lo han planteado, solo se conseguirán jóvenes con importantes limitaciones lingüísticas, a los que de forma intencionada se les ha “amputado” su derecho al conocimiento del idioma español y de nuestra cultura e historia nacional.

Y mientras algunos intentan aislar a sus pueblos imponiéndose un “auto-sitío” educativo, en otros puntos de la geografía española, se apuesta por el aperturismo, la calidad, la participación de los padres, la inclusión, el bilingüismo y hasta el trilingüismo en los programas educativos. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en el gobierno de la Comunidad de Madrid, donde Cristina Cifuentes ha iniciado el proceso de diálogo para alcanzar un pacto educativo en la Región, redactando un texto con 93 medidas, entre las que incluye llevar la educación bilingüe a Primaria e incluir un tercer idioma. La presidenta de la Comunidad ha ofrecido al resto de las formaciones políticas un pacto por la Educación, que incluiría la creación de una red de centros con enseñanza intensiva de un tercer idioma (francés o alemán) y bilingüismo en educación infantil. Un modelo que valora positivamente la calidad, impulsando la inclusión y poniendo en valor la diversidad lingüística.

Lástima que los intereses políticos y territoriales en otras Comunidades primen sobre valores fundamentales como la educación, y desde sus administraciones se siga apoyando a quienes tergiversan y manipulan la historia contra España, esa madre común a la que se empeñan en ver como el enemigo número uno, adoctrinando a niños y jóvenes, en un conjunto de sandeces tales, de las que no cabría más que carcajearse, si no fuera porque lo que provocan, de verdad, es pena.

A mi memoria vienen instituciones como el Institut Nova Història, entre cuyos miembros se halla el profesor Jordi Bilbeny,  famoso por las “patadas” que perpetra a la historia de España y, por extensión,  de la humanidad, con afirmaciones tales como que “El Quijote” es catalán y que Cervantes se llama Servent. Según explicó el señor Bilbeny, durante un  curso de verano, impartido por dicho Institut, Cervantes era hijo de Miguel Servet, el cual murió en la hoguera por hereje, y por ello se oculta su origen.

Este profesor, Jordi Bilbeny, se ha hecho famoso por otras reivindicaciones similares sobre la conspiración que España lleva haciendo desde hace siglos contra Cataluña. Una de las más conocidas es la que asegura que Cristóbal Colón era, en realidad, Cristòfor Colom, y que el Estado español se apropió del descubrimiento catalán de América.

Bilbeny también asegura que Santa Teresa no era de origen abulense, sino catalán, o que la familia de Leonardo da Vinci provenía de la realeza catalana. Lo más asombroso e irrisorio, son los “férreos” argumentos en los que asienta sus teorías, como ocurre en el caso de Da Vinci, en que explica que  el hecho de que en el fondo de algunas de sus  obras pictóricas se ven unas montañas muy similares a las de Montserrat,  le aporta razones “de peso” para creer que Leonardo tenía que haber estado en Montserrat o había tenido una relación con la montaña… e hilando, hilando… llega a la conclusión de  podía ser un hijo perdido de la casa real catalana seguramente de Nápoles.

Lo dicho, resulta de risa que desde ciertas instituciones independentistas, se esté dando pábulo a este tipo de personajes y de teorías retorcidas de forma malintencionada, para generar el odio contra todo aquello que tenga que ver con España, cuando en realidad, no deberían tener más recorrido que el del escenario de uno de esos clubes de la comedia.

Decía Groucho Marx “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. Esto es lo que básicamente vienen haciendo los independentistas con la historia, la cultura y la educación en España. Si no gustan o no convienen, porque no sirven a sus intereses políticos, fabrican otros, por muy disparatados, inverosímiles y absurdos que resulte. Manipulación y “auto-asedio”… un juego que a medio y largo plazo, nos va a suponer un alto coste, en todos los sentidos.

 

DIADA

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“Quien deja de ser amigo de mi Patria deja de serlo mío […] España lidia por su religión, su constitución, por sus leyes, sus costumbres, sus usos… En una palabra: España lidia por su Libertad”.  Gaspar Melchor de Jovellanos.

El 11 de septiembre, Cataluña celebra el día de su Festividad. Todos los pueblos, ciudades y comunidades autónomas que conforman el conjunto de la nación española, celebran tradicionalmente sus festividades a lo largo del calendario anual, en honor a un Patrón o Patrona o a un acontecimiento histórico que enaltece la valentía, el honor, o el sacrificio de los vecinos que en su día protagonizaron tal hazaña y que hoy, es recordada por sus descendientes con orgullo y emotividad.

La fiesta de la Diada en Cataluña se ha convertido, por el contrario, en una “fiesta nacional” para los separatistas catalanes, que utilizan la efeméride como arma arrojadiza contra España y contra todo aquello que “lo español” representa; es decir: represión, asfixia, control… El propio Estatuto de Autonomía catalán de 2006 declara en su artículo primero que “Cataluña definida como nacionalidad, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno”. Naturalmente, la fiesta, es la Diada que se celebra el 11 de septiembre, como establece su artículo 8.3.

El domingo, un año más, la Generalitat y el Parlamento Catalán (con mayoría independentista), han vuelto a manipular la historia, haciendo de la Diada un acto ofensivo y cargado de desprecio hacia España, en el que priman el odio y el enfrentamiento, en lugar de ser una celebración de confraternidad y, sobre todo, constructivo para la sociedad catalana.

La anulación de decisiones de la Generalitat o del Parlament que es la vía legal y constitucional a la que debemos acogernos, ya no resulta  disuasoria  para terminar con el desafío nacionalista, y resulta más que evidente que Carles Puigdemont está aprovechando la situación política de parálisis en que está sumida nuestro país, para redoblar su chantaje al Estado español.

Precisamente por ello, y porque no se puede permitir el envalentonamiento de las provocaciones, la rebeldía y la insumisión a las leyes que rigen al conjunto de los españoles, con nuestra Carta Magna a la cabeza, es por lo que se hace inevitable la contundencia de las actuaciones contra los planes de “desconexión”, como la actuación penal contra la presidenta del Parlamento Catalán, Carme Forcadell y contra todos los diputados que voten a favor de medidas que van en contra de España.  Y es que la Cámara catalana, no hace más que redoblar  su provocación con acciones como la creación de la Agencia Tributaria propia o el anuncio de abrir cuatro nuevas “embajadas”.

Es la hora de recurrir con firmeza a todos los instrumentos jurídicos y legales de que dispone el Estado para terminar con las maniobras torticeras del independentismo catalán cocinadas desde la propia administración, y romper con esa sensación de que van ganando la batalla y la quimera de que el desenlace de la secesión podría ser será un hecho en los próximos meses.

La sociedad española no debería permanecer anestesiada frente a los golpes y agresiones a nuestra Constitución. Debemos reaccionar ahora que Puigdemont ha pactado con la CUP un referéndum independentista para sostener su Gobierno y, de paso, provocar elecciones. Los independentistas han encontrado el mejor momento para perpetrar su “golpe de Estado”, en una España que lleva meses sin Gobierno, con un PSOE dedicado exclusivamente al juego del “bloqueo” y una izquierda radical que siempre anda agitando las aguas por si entre las “mareas” incontroladas, logra pescar algo.

Resulta algo más que positivo que la Fiscalía General del Estado ya haya pedido al Tribunal Constitucional que abra la vía penal contra la presidenta del Parlament por permitir que la Cámara autonómica debatiese una propuesta soberanista sobre la hoja de ruta independentista. Y es que las instituciones del Estado, gozando de la confianza de la sociedad,  deben afrontar con valentía los constantes pulsos separatistas.

No podemos permitir que el separatismo se convierta en algo que forme parte habitual de nuestro paisaje. Del mismo modo que debemos revelarnos contra quienes manipulan y aniquilan el patrimonio cultural, histórico y económico de los catalanes y, por ende, de todos los españoles, desde dentro de las propias instituciones.  Ese desafío ilegal de las autoridades secesionistas es el mayor de los males para España, ya que ataca su propia esencia, su propio ser.  Lástima que un día de Fiesta se convierta en una jornada propagandística contra España, lástima que la Diada sea utilizada como pretexto para fomentar el odio, lástima que los independentistas hayan llegado a este punto de “dislate”… frente al rencor, ya lo dijo Teresa de Calculta, solo nos queda amar con fuerza.

EL “PEDRO” DEL HORTELANO

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“Es del hortelano el perro: ni come ni comer deja, ni está fuera ni está dentro.” Lope de Vega.

Describió mi admirado Lope de Vega, allá por el año 1618,  en una de sus más célebres obras, “El perro del hortelano”,  el ingente trabajo realizado por Diana, condesa de Belfor,  para manipular torticeramente a quiénes la rodeaban y liquidar el amor que se profesaban los enamorados Teodoro y Marcela; en un sí…pero no; un quiero… y no puedo. Es decir, practicando ese juego del perro del hortelano que ni come, ni deja comer.

Hoy, más de cuatro siglos después, lamentablemente podemos ser testigos multitudinarios de que las miserias humanas se repiten cíclicamente a través de la historia, aunque puedan variar lógicamente, los escenarios y los personajes.

El devenir de la actualidad política de nuestro país durante el último año, ha dejado al descubierto la personalidad, el grado de responsabilidad (o en este caso, más bien irresponsabilidad) y la catadura de algunos de los políticos que protagonizan nuestra escena política. Es el caso de Pedro Sánchez, en el cual los españoles hemos descubierto su extraordinaria similitud con la famosa condesa Belfor que inventara Lope, capaz de anteponer sus intereses personales y partidistas a los del conjunto de los españoles, y mostrándose ya sin careta ni tapujos, como el perro del hortelano que ni gobierna, ni deja gobernar.

Sánchez, el hombre del bloqueo, ha permanecido inmutable ante las presiones de otras formaciones políticas para que facilitara la formación de un gobierno estable para España; enrocado en su “NO” al diálogo y, naturalmente, a la abstención en la votación de investidura a Mariano Rajoy.

Sin embargo, Mariano Rajoy, no ha cejado en su empeño de formar ese gobierno que ya se hace absolutamente imprescindible para España, esforzándose por llegar a acuerdos de consenso para tratar a toda costa de evitarle al país la convocatoria de unas nuevas elecciones, las terceras en un año. Para ello ha presentado un nuevo proyecto político para España concretado en numerosas medidas que ponen de manifiesto su compromiso y responsabilidad con los españoles, reforzado mediante el pacto firmado esta misma semana con Ciudadanos.

Este acuerdo, decisivo para la formación de gobierno y, por tanto, clave para el futuro de España,  contempla importantes propuestas en materia de empleo, autónomos, familia, conciliación, pensiones, educación,   y cuenta el apoyo de Unión del Pueblo Navarro, Foro Asturias y Coalición Canaria. Sin embargo, otras formaciones políticas han decidido seguir bloqueando la formación de un nuevo gobierno. Con su voto en contra, Unidos Podemos y sus confluencias, ERC, PDC, PNV, Compromís, EH Bildu y sobre todo del PSOE, han vuelto a demostrar lo poco que les importa este país, al despreciar las graves consecuencias que esta situación está acarreando para nuestra economía y para la imagen de España a nivel internacional.

El señor Sánchez tenía la llave para dar la vuelta a la situación, pero su enrocamiento en el No ha echado por tierra todas las posibilidades. Un juego lamentable… volvemos al juego del perro del hortelano, aderezado por dimes y diretes que no llevan a ninguna parte….

Creo que nunca podré experimentar la revelación metafísica de entender el enrocado comportamiento de Pedro Sánchez….su “NO” a todo, porque “Todo” es culpa evidente de Rajoy, porque….si hombre ¿cómo era?….¡Se me ha olvidado!….pero era por algo…eso seguro!
Este juego intelectual -que renueva toda la lógica aristotélica- al que nos tiene acostumbrados Sánchez, resulta difícil de entender y justificar.

El Partido Socialista carece actualmente de un verdadero líder y, por supuesto, de programa, salvo aquéllos postulados que implican  ir sistemáticamente en contra de cualquier iniciativa que proponga el Partido Popular.  El propio Pedro Sánchez ha demostrado una y otra vez, que le resulta más atractivo pactar con formaciones radicales, separatistas y anti constitucionalistas como  ERC, CUP, Podemos, etc., que con el Partido Popular. Todo ello viene a evidenciar, que cuando ciertos partidos que están dispuestos a romper la unidad del territorio y a incumplir sistemáticamente la Constitución, aceptan ir de la mano con un partido como el PSOE, es, sin duda, porque ven en ese a un homólogo suyo, con el que pueden llegar a lograr sus objetivos.

Desde el Partido Popular defendemos, por el contrario, que aquéllos que creemos en la Constitución, la unidad del país y la soberanía del pueblo español debemos trabajar unidos para acabar con las principales amenazas que tiene hoy España buscando siempre mantener su unidad, su seguridad y el modelo de convivencia basado en el bienestar de todos. Pero para ello, se hace imprescindible la formación de un gobierno, algo que la irresponsabilidad de algunos políticos como Pedro Sánchez, no permite a facilitar. Cual perro del hortelano, ni come… ni comer deja.

THE END

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“La violencia es el miedo a los ideales de los demás.” Mahatma Gandhi

No hace mucho tiempo, aunque sí en otra época de mi vida en la cual aún podía permitirme el lujo de devorar las páginas de alguna novela de acción que cayera en mis manos, o de ver alguna película sobre ese mismo género, recuerdo una constante que se repetía como hilo conductor del argumento en algunas de ellas, principalmente en las que se narraba una tragedia humanitaria acontecida en alguna parte recóndita del nuestro planeta. Esa constante argumental consistía en que el protagonista debía hacer llegar, a toda costa, un documento gráfico o de audio, a la prensa de un país “libre”, donde una vez puesto en conocimiento de la opinión pública, los gobiernos pertinentes tendrían la capacidad de reacción necesaria y suficiente, como para intervenir ante tan dramática situación humana y acabar con ella. El hecho de hacer llegar esas “pruebas” del horror a la prensa, significaba su erradicación.

¡Cómo han cambiado las cosas! Hace ya algún tiempo, sin duda demasiado, que todos conocemos la terrible realidad que millones de personas padecen a lo largo y ancho del planeta, con especial crudeza en los países de África y de Oriente Próximo. Lugares como Siria, Afganistán, Irán, Mali, Yemen, Etiopía, Eritrea, Ciudad del Cabo, Pakistán, Congo… Lugares que son el infierno, el más terrible, oscuro y macabro infierno. Lugares donde  las personas no viven, solo sobreviven cada día a la miseria, la violencia, la tortura y la guerra. Lugares donde a veces sólo la muerte trae la paz, porque el horror que allí se padece es inimaginable.

Pero henos aquí a los ciudadanos de países occidentales, libres, democráticos y modernos, siendo testigos de la atroz existencia de seres humanos como nosotros, como podrían serlo nuestra mujer, nuestra madre, o nuestros hijos…   Observándolo desde el televisor, que nos permite cambiar el canal o mirar para otro lado, cuando las escenas se vuelven demasiado crueles, y logran estremecer nuestros estómagos, durante unos segundos, tal vez minutos, hasta que nuestra rutina laboral y nuestro estrés vital vuelve a envolvernos. Sin embargo, quienes viven cada día sumidos en el infierno, no pueden mirar a otro lado, simplemente no existe otro lado. Los niños y las mujeres son las piezas más vulnerables de ese tablero de ajedrez, en el que pisen sobre blanco o negro, el azote de la violencia les castigará sin ningún tipo de piedad.

En muchos territorios en los que ahora impera la yihad del Estado Islámico (ISIS), niños y jóvenes son secuestrados diariamente, arrastrados fuera de sus casas y pueblos, y arrancados de sus familias, como si de ganado se tratase. Unas piezas cuyo fin es la muerte para la mayoría de los pequeños, y la esclavitud sexual para las mujeres. Los niños son adiestrados para servir al ejército islámico como bombas humanas, como detonadores de bombas mina marchando delante de los ejércitos profesionales, o como degolladores. ¿Puede el lector imaginarse a su hijo menor de diez años, a su sobrino o a su nieto degollando personas tras haber sido expresamente adiestrado para tal fin? Atroz, horrible, nauseabundo…inimaginable.

Las mujeres son secuestradas para ser esclavas sexuales, infligiéndoles todo tipo de vejaciones, y acciones violentas que cada día van rompiendo su cuerpo y su alma.

Esto es lo que vino a ocurrirle a Yasmin, la joven iraquí que hace pocos días se quemaba viva ante el temor de sufrir nuevas violaciones por los soldados de ISIS que la mantenían retenida. La adolescente había sido violada cientos de veces por los yihadistas.

La adolescente pareció tener suerte cuando logró escapar de su cautiverio, consiguiendo sanar sus heridas físicas, pero las mentales eran demasiado duras y traumatizada por las violaciones y los abusos sexuales decidió prenderse fuego con el objetivo de evitar una nueva agresión sexual.

Yasmin había escapado de las garras de la organización yihadista y vivía en un campo de refugiados de Irak, sin embargo, decidió rociarse con gasolina y encender un fósforo para evitar que volvieran a violarla. La joven estaba tan atormentada por sus recuerdos que creyó escuchar las voces de sus agresores y pensó que la iban a secuestrar otra vez. Quería estar desfigurada y “fea” para que sus agresores no sintieran deseos de volver a tocarla. Simplemente, prefirió quemarse  y arriesgar su vida, antes de volver a pasar por ese terrorífico calvario, padecido cientos de veces.

Hoy, esta joven yazidí de dieciocho años, no tiene ojos, ni nariz, ni orejas. Se recupera en un campo de refugiados en Alemania. Sus heridas, las de su cuerpo adolescente y la de su alma atormentada, nunca podrán cicatrizar. Más de 3.200 mujeres y niños yazidíes todavía están en manos del Estado Islámico.

Según un informe publicado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y de la Misión de la ONU en ese país (UNAMI), las violaciones de los derechos cometidos por el grupo terrorista Estado Islámico en Irak constituyen un “posible genocidio”. El informe afirma que “El ISIS continúa cometiendo de forma sistemática y generalizada violaciones y abusos de la ley humanitaria internacional y de la ley internacional de derechos humanos. Estos actos, pueden suponer, en algunos casos, crímenes de guerra, crímenes contra la Humanidad y posible genocidio”, y según los cálculos de la misión de la ONU en el país 18.802 civiles murieron desde el 1 de enero de 2014 hasta el 31 de octubre de 2015.

Quienes cada día visitamos desde nuestro sillón y a través de los medios de comunicación, estos lugares infernales, somos testigos de su tragedia humana.  No es necesario que ningún intrépido personaje de novela haga llegar a la prensa del “mundo libre” el testimonio de la cruenta realidad que asola tantos lugares de nuestro planeta, porque hoy, son los propios terroristas los que se ocupan de grabar las atrocidades que ejecutan, para causar el terror y el espanto entre quienes tienen la desgracia de verlos. Nosotros sí tenemos ojos, nariz y orejas; aunque a veces me pregunto si tenemos corazón. Hoy es el día…escribamos juntos “The end”.

JEEPERS CREEPERS

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“Hay reinsertados con las manos manchadas de sangre, goteando (…) se les recibe con banda y con música. Hombre, lo que tendrían que hacer es guardar sus vergüenzas (…)” Gregorio Ordóñez

En una época en la que el tradicional hombre del saco ha sido progresivamente desplazado en el imaginario colectivo por amenazas invisibles en forma de guerras bacteriológicas o armas nucleares o visibles como el terrorismo, la tarea de construir un nuevo mito que contribuya a reformular los parámetros de los monstruos clásicos se antoja compleja, pero no imposible.

La historia que hoy nos ocupa, se explica a través de una leyenda alimentada en el contexto esas tradicionales reuniones de personajes inverosímiles, que unen sus almas alrededor de una fogata urbana prendida en un viejo y corroído bidón metálico, humeando negro intenso, en cualquier callejón estrecho y oscuro de la ciudad.  La criatura se desliza a través de las sombras, y sus ataques aparecen precedidos por una añeja melodía jazz -en un detalle similar al uso de la música en “La noche del demonio” (Night of the demon, 1957), o de las canciones folk escritas por Paul Giovanni en “The wicker man” (1973) cuya letra, extraída de su inicial contexto cómico, prefigura los escalofriantes placeres prohibidos de esta abyecta entidad.

Es un demonio antiguo que lleva vivo, años… despertando cada 23 primaveras y alimentándose durante días de seres humanos a los cuales escoge con su olfato. Cuando huele algo que le gusta, no puede detenerse….

Esta criatura guarda los cadáveres de sus víctimas en lugares oscuros y deshabitados y puede recorrer distancias elevadas hasta desaparecer de la vista e incluso de las autoridades. Su nombre “The Creeper”.

Afortunadamente, “The Creeper” es un monstruo de ficción, aunque lleve atormentando la imaginación de todo aquel que ose conocerlo desde que fuera creado por Steve Ditko como personaje de cómic en 1968, o interpretado, posteriormente, por Jonathan Breck en la saga de películas “Jeepers Creepers” en 2001 y 2003.

Lamentablemente, sin que nos hayamos dado cuenta, deben haber pasado ya esos 23 años de hibernación porque tanto nuestro “The Creeper” como otros personajes siniestros han hecho su aparición en la escena de la actualidad, irrumpiendo sin cortapisas y causando el estupor y el espanto de muchos ciudadanos.

En España, concretamente, el “candidato fantasma” Arnaldo Otegi trata de formalizar a toda costa el encabezamiento de la lista de Bildu  para convertirse en Lehendakari del Gobierno Vasco, estando inhabilitado por la Justicia, hasta 2020.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha remitido un escrito al tribunal que condenó a Otegi por intentar refundar Batasuna a través de Bateragune, en el que le reclama que envíe a las Juntas Electorales vascas la sentencia, para que éstas pueda cumplir de forma imperativa la resolución que le mantiene inhabilitado hasta el 28 de febrero de 2021 y que le impide por tanto presentarse a las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre.

Tal como afirmaba hace pocos días el ministro de Justicia y Fomento en funciones, Rafael Catalá,  el “candidato” Otegi no va a formar parte del Parlamento vasco por estar inhabilitado hasta 2020, instando a la Junta Electoral para que sea quien rechace la candidatura, porque si no, el Partido Popular recurrirá la sentencia.

Otegi fue condenado a 10 años de prisión y a dos inhabilitaciones, una especial para empleo o cargo público y otra de inhabilitación especial para el sufragio pasivo. Posteriormente, el Tribunal Supremo mantuvo en 2012 ambas inhabilitaciones aunque las redujo a una duración de seis años y medio. La fecha en que comenzó a computar el tiempo de esta condena no arrancó hasta septiembre de 2014, justo el día siguiente a que cumpliera la pena de inhabilitación absoluta impuesta en un procedimiento anterior respecto a su participación en 2005 en el homenaje al miembro de ETA, José María Sagarduy en el municipio vizcaíno de Amorebieta.

Parece ser que tras la decisión de la Audiencia Nacional de inhabilitarle, la defensa del “candidato fantasma” ha renunciado a recurrir al Supremo. Llegados a este punto, yo me pregunto si toda esta farándula solo responde a una artificiosa polémica buscada; si la izquierda abertzale lo que está pretendiendo es, con la excusa de alimentar la leyenda del victimismo- focalizado sobre ese “hombre de paz” llamado Otegi- detener la masiva fuga de apoyos que está sufriendo frente a Podemos, tratando de fidelizar apoyos radicales.

Tal vez habría que recordar, para que esté bien latente en la memoria colectiva de todos los españoles, que Arnaldo Otegi entró a formar parte de la banda terrorista ETA, allá por el año 1977, formando parte de su facción más radical; y contando en su haber con un amplio currículum de delitos, como el asalto al Gobierno Militar de San Sebastián, su participación en varios secuestros, así como en la liberación de un etarra que se encontraba detenido en un hospital, diversos robos, la explosión de una gasolinera, etc., etc.

El “candidato fantasma” Otegi está más cerca de parecerse al “HOMBRE DEL SACO” que de ser un “hombre de paz”. La Justicia le ha condenado, ha estado en prisión y aún sigue inhabilitado. El hecho de que pudiera llegar a Lehendakari podría llegar a ser tan macabro, como un episodio de “Jeepers Creepers”…..porque recuerde mi querido lector, que la realidad, en ocasiones, supera con creces a la ficción.

 

CON LAS MANOS ABIERTAS

con las manos abiertas

“Estoy a favor de bajar los impuestos bajo cualquier circunstancia, por cualquier excusa y por cualquier razón, siempre que sea posible.” Milton Friedman

Escribía el genial novelista Benito Pérez Galdós, en uno de los Episodios Nacionales, que: “La voluntad del hombre apunta, y otra voluntad más grande dispara; pero rara vez va el tiro a donde uno pone la puntería”.

Y parece que así, entre tiro y tiro y escasez de puntería; entre alzamientos, advenimientos de nuevos regímenes, efímeros reyes que llegaban desde el extranjero, revueltas sociales, restauraciones de difícil diseño y demás episodios, fue fraguándose la historia de nuestra querida España, llegando a convertirse en alguno de sus más descarnados momentos, en ese Saturno devorando a sus hijos, que plasmara Francisco de Goya con descomunal maestría en uno de sus más famosos lienzos.

Los españoles fuimos poco a poco asistiendo al nacimiento de esas dos Españas atávicas, antagónicas y confrontadas, que también el genial Goya retrató, con preclara y dolorosa anticipación a su tiempo, en ese otro lienzo titulado “Duelo a garrotazos”. Un cuadro que aún a día de hoy me estremece y me provoca un dolor infinito en el alma cuando lo contemplo en el Museo del Prado.

España destrozada a garrotazos por España. Devorada por sí misma. Trágica visión la de Goya, triste realidad de locura, pérdida de rumbo, violencia y odio la que afrontó esta nación durante siglo y medio, y tuvo su más trágico desenlace en nuestra guerra fratricida, consecuencia última de una brutal falta de entendimiento entre esas dos visiones de un mismo país que hicieron brotar lo más sombrío del ser humano, pero que dejaron a lo más importante, al individuo, nuevamente espectador sin butaca.

Como muchos historiadores hoy reconocen, el mito de esas dos Españas escondía una realidad aún más cruda, la de una tercera España que asistía atónita e impotente al devenir de los acontecimientos.

Esa tercera España estaba formada una mayoría de la población, cuyo único interés vital no era otro que el de proveer de futuro a su familia y vivir en una nación en la que la Justicia y la Libertad rigieran sus destinos. Esa tercera España ansiaba que la libertad individual fuera el auténtico motor de su vida, el eje de su propio progreso y el epicentro de la transformación de la sociedad. La misma libertad que a día de hoy debemos seguir defendiendo.

La Constitución de 1978, no sólo sirvió para instaurar una democracia moderna e indispensable en nuestro país, no sólo representó el reconocimiento explícito de que todas las Españas cabían en una, sino que convirtió al ciudadano en el epicentro de la nación. Atrás quedaban los tiempos de confrontación, los espadones, las conspiraciones, las imposiciones y los alzamientos.

Por eso, sigo sin entender que unos pocos traten de desafiar permanentemente la mayor época de paz, estabilidad, progreso y libertad que ha vivido nuestro país en los últimos dos siglos. Estamos condenados a aprender de nuestros errores, y aun así parece que hay quienes hoy en día no temen tropezar dos veces en la misma piedra, en alzar viejas banderas y agitar unos sentimientos en pro de un pueblo que sirva de excusa para sus propios intereses.

No podemos engañarnos. Como todo sistema, nuestra democracia aún puede y debe evolucionar, aún puede y debe adaptarse a los nuevos desafíos de una época tan cambiante como ésta que nos ha tocado vivir.

Pero creo, honestamente, que no hay mayor progreso que la libertad individual, que una sociedad en la que el ciudadano es el protagonista. Y eso es exactamente lo que nos ha dado nuestra Constitución de 1978, el sistema que todos los españoles nos hemos otorgado en paz y prosperidad.

Si algo nos han demostrado estos años de Democracia, es que España es una nación sólida, más fuerte de lo que nosotros mismos creemos, capaz de lograr los mayores éxitos cuando avanza en un mismo sentido, de resistir todos los envites y encerronas que la historia nos coloca en el camino a modo de trampa.

El tiempo nos ha brindado la oportunidad de comprender que con el poder y la fuerza de todos los ciudadanos somos capaces de superar con éxito los mayores desafíos. Aunque ya no seamos el país del duelo a garrotazos,  tampoco podemos permitirnos ni un segundo relajarnos y no afrontar los retos y hallar las soluciones que los nuevos tiempos nos exigen. Porque con puntería o sin puntería… algunos se empeñan en no bajar sus puños  y enterrar sus garrotes. Por fortuna, son muchas más las manos abiertas y tendidas, manos para trabajar unidas por el mejor futuro de España.

Desde Olimpia a Río

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“No es la talla del hombre la que importa, importa la talla de su corazón” (Evander Holyfield)

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, un hombre griego llamado Oxilos al que se le ocurrió una ingeniosa idea que más tarde, se transformaría en grandiosa: realizar un torneo de juegos deportivos en el cual pudieran participar todos los hombres libres de Grecia. Y, así, con el beneplácito del rey Ifitos de Élida, se disputaron los primeros Juegos Olímpicos, en honor al dios Zeus, en el año 776 a.C., en la ciudad de Olimpia, enclavada en la península mediterránea de Peloponeso.

La idea resultó tan inmensa que llegó a imponerse por encima de los conflictos bélicos tan numerosos en aquellos días, y si en el momento en el que debían disputarse unos Juegos, había guerra, se imponía una tregua entre los contendientes para que pudieran llevarse a cabo. En aquella época, los deportistas que triunfaban adquirían una gran fama y prestigio, recibiendo el “cotinus” corona ramas de olivo, a modo de público reconocimiento y convirtiéndose prácticamente en héroes ante los ojos de los demás ciudadanos. Hoy, nuestros deportistas, han cambiado el olivo por medallas, pero siguen siendo nuestros héroes admirados.

De los 28 deportes que reconoce el Comité Olímpico Internacional, en estos Juegos de Verano, se cuenta con representación española en 25, ya que no se ha obtenido clasificación en fútbol, esgrima y pentatlón moderno. Nuestros deportistas competirán en esas 25 categorías deportivas, dando lo mejor de sí mismos y demostrando los frutos cosechados mediante el ímprobo trabajo y el esfuerzo realizados durante toda una vida, su vida.

Sin duda, el deporte español se encuentra en un gran momento y la mejor muestra es que España acude a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con una numerosísima delegación, llena de deportistas de primer nivel.

Nuestro país ha conseguido clasificar a un total de 306 deportistas, lo que supone que seamos la décima delegación en número de participantes a nivel mundial, y la cuarta europea, superada únicamente por los equipos de Francia, Alemania y Reino Unido. También resulta digno de ser destacado que España ha clasificado a 9 equipos, todo un hito para nuestro deporte, si tenemos en cuenta que solo lo han superado Brasil como país anfitrión con 14 equipos, y nada menos que el titán de Estados Unidos, con 10 equipos.

El Consejo Superior de Deportes ha calculado que la delegación puede tener unos resultados similares a los logrados hace cuatro años en Londres, cuando se consiguieron 15 medallas. Pero con independencia de los resultados, lo verdaderamente importante son los valores, el trabajo y la ilusión que subyacen del deporte de forma transversal, calando en los pilares más profundos de la sociedad.

Quienes nos dedicamos a la administración pública, somos responsables del deporte, bien sea a nivel municipal, regional o nacional. En nuestras manos tenemos la posibilidad y la obligación de sustentarlo, impulsando su desarrollo, desde la práctica del deporte base, hasta la alta competición, promoviendo un marco normativo adecuado y ofreciendo cuantas facilidades e incentivos tengamos en nuestras manos.

En este sentido, en los últimos años, el Gobierno del Partido Popular, ha trabajado firmemente para dotar al deporte español de medidas de impulso y apoyo, en tres áreas fundamentalmente: la salud de los deportistas respecto al juego limpio; la igualdad de género en el deporte con medidas como la creación la Subdirección General de Mujer y Deporte dentro del Consejo Superior de Deportes; y el reconocimiento, mediante la modificación del régimen de los deportistas de alto nivel, a los deportistas de apoyo que acompañan a deportistas de alto nivel con discapacidad, que también son élite y no recibían su merecido reconocimiento.

Todos y cada uno de los deportistas que integran la delegación española, pueden estar seguros de que van a contar con nuestro ánimo en cada una de las pruebas que disputen. Con permiso de los lectores, me voy a tomar la pequeña licencia de recordar en estas líneas, al joven yudoca Fran Garrigós, del Club de Judo de Brunete, que dirige el extraordinario seleccionador nacional Joaquín Ruiz “Quino”, y que participa en estos Juegos de Río. Un claro ejemplo más, de cómo el deporte español ha ido escalando puestos muy importantes en los últimos años. Desde Brunete estaremos especialmente pendientes de él.

Todos estos atletas han hecho del deporte su filosofía de vida, transformando su día a día en una búsqueda continua de la excelencia, gracias a su espíritu de superación. Han aprendido lo que significa tropezar y caer para levantarse con más fuerza. Han hecho de valores como la fortaleza, la competitividad, la solidaridad, el respeto, el compañerismo, el trabajo en equipo y la honestidad, los ejes transversales de su vida.

Espero que el deporte español escriba de nuevo en Río una de sus mejores páginas, no obstante, para nosotros, el mero hecho de estar allí, ya ha convertido a nuestro atletas en héroes. El hecho de ganar alguna medalla, a modo de “cotinus”, les convertiría en leyenda. El sueño de Olimpia nos espera en Río.