PUIGDEMONT VIRTUAL

puigdemont_virtual

Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” Abraham Lincoln

Decía Abraham Lincoln que se puede engañar a todo el mundo algún tiempo; se puede engañar a algunos todo el tiempo; pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Una reflexión más que acertada que se puede aplicar, desgraciadamente de forma bastante común, a algunos personajes con los que nos toca compartir momentos y experiencias a lo largo de nuestra vida. En los últimos tiempos he de reconocer que las palabras del presidente Lincoln me sobrevienen como un mantra que se asoma una y otra vez a mi consciencia cuando observo las dementes andanzas del fugado Puigdemont.

El golpista refugiado en Waterloo, ha cumplido un año como prófugo de la Justicia española. Doce meses en los que ni un solo día ha cejado en su empeño de romper España, de mofarse de los españoles (lo que manque le pese, también incluye a los catalanes), y de conformar su ansiada, utópica e insostenible República Catalana. Un delirio que algunos magnifican como “gobierno en la sombra”, y que en lo único en lo que puedo estar de acuerdo, es que se halla carente de todas luces.

Y para celebrar su primer aniversario como “presidente” del lado oscuro o del reverso tenebroso, como ustedes prefieran, el prófugo Puigdemont decidió montar una fiesta a lo grande en el emblemático salón Sant Jordi del Palacio de la Generalidad. Un acto solemne cargado de liturgia en el que se cuidó con mimo cada gesto, cada detalle de la escenografía para recibir ante un numeroso grupo de invitados, al ex presidente Pugdemont, que por primar vez, tras un año, daba un mitin ante la concurrencia, eso sí, de forma virtual, a través de una pantalla gigante habilitada al efecto para que cupiera la grandeza de tan “ilustre” personaje.

Y allí, entre aplausos y quijadas abiertas, Puigdemont se presentó como presidente del Consejo por la República, el ente que ha puesto en marcha el golpismo para seguir alimentando el Proceso independentista, de forma que pueda tener cierta cobertura, cobijado bajo una aparente institucionalidad.   Este Consejo, aseguran nace en el ámbito privado, amparado por la jurisdicción de Bélgica y al margen del Govern. Un margen por cierto,  sobre el que deberían practicar algo más de disimulo, ya que el mismísimo presidente de la Generalidad, Quim Torra, fue uno de los máximos protagonistas del aquelarre independentista, protagonizando uno de sus discursos más encendidos y en el que además de escupir palabras enalteciendo su pretendida república, espetó entre otras lindezas que “no hemos venido a gestionar la autonomía ni los restos del estado autonómico”. Claro que no, señor Torra, ustedes no han venido a gestionar nada, salvo a vivir del cuento, tal como está haciendo su colega Puigdemont, perpetrando una permanentemente mentira al pueblo catalán.  Y con esos ciudadanos a los que vilmente engañan, mediante el adoctrinamiento y la manipulación, son con los que pretende crear un registro de fieles a su causa, o tal como el propio Puigdemont lo definió: “un registro de ciudadanos que quieran participar en la construcción de la República a través de su compromiso activo”.

Mentiras y más mentiras. Puigdemont, Torra, Comín, Junqueras, Gabriel… una caterva de trileros que nunca cumplieron la primera premisa de la teoría de Lincoln porque nunca nos engañaron a todos ni por poco ni por mucho tiempo; aunque lamentablemente aún continúan engañando a algunos. Es nuestra responsabilidad que no sea por mucho más tiempo. Para acabar con las sombras, nada más eficaz que la luz de la verdad.

Anuncios