AUTO-ASEDIADOS

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“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.” Miguel de Cervantes

El diccionario de la RAE define el término “sitiar”  como “cercar a alguien cerrando todas las salidas para apresarlo o rendir su voluntad”. Esta práctica bélica tan utilizada a lo largo de siglos de historia, ha quedado por lógica evolución fuera de todo uso en los países modernos y democráticos que compartimos, actualmente, un mundo globalizado, en el que la información y la cultura (desgraciadamente también la desinformación y la incultura), circulan a tiempo real, a través de redes y satélites, con tan solo un “click” de pulgar. Pues bien, permítanme queridos lectores que en este contexto de universalidad, les lance una pregunta: ¿pueden ustedes imaginar, a estas alturas de la película, que algunas personas que desafortunadamente se hallan en las instituciones, con voz  y voto, deseen infligir a sus pueblos un “auto-asedio” que les circunscriba cultural, lingüística, social y económicamente a su propio y reducido contexto geográfico?  Lo cierto es que resultaría escasamente imaginable, si no respondiera a la más pura realidad.

Recién inaugurado un nuevo curso escolar, soy testigo con tanta tristeza como espanto, del sectarismo que se practica desde ciertas administraciones autonómicas, con competencia en materia de Educación, regulando a favor de una lengua vehicular diferente a la lengua materna de todos los españoles y, lo más grave, excluyendo a ésta última del programa de formación curricular.

Es el caso, por ejemplo, de la enseñanza del catalán y del aragonés como lenguas propias de Aragón, que se han incluido por primera vez en los currículos de Primaria y de Secundaria, dándoles, además, el rango de lenguas vehiculares en los centros de las localidades donde su uso es predominante.  De este modo, en varios pueblos de Huesca, los alumnos de primero de Infantil van a recibir todas sus clases en aragonés. En el caso de estos municipios oscenses, el hecho de que los niños aprendan exclusivamente en lengua aragonesa, responde a un programa establecido en el marco de diferentes acciones que el gobierno regional del PSOE, apoyado por Podemos, Izquierda Unidad y CHA, ha puesto en marcha. Tan sólo en una cuestión estoy de acuerdo con quienes apuestan por la lengua aragonesa, es cierto, que  para que el aragonés sobreviva se debe comenzar a impartir a los más jóvenes, que son el futuro de una lengua, pero NO de forma excluyente hacia otros idiomas, y menos, hacia el español como lengua materna e idioma oficial de nuestro país. De este modo, tal como ellos lo han planteado, solo se conseguirán jóvenes con importantes limitaciones lingüísticas, a los que de forma intencionada se les ha “amputado” su derecho al conocimiento del idioma español y de nuestra cultura e historia nacional.

Y mientras algunos intentan aislar a sus pueblos imponiéndose un “auto-sitío” educativo, en otros puntos de la geografía española, se apuesta por el aperturismo, la calidad, la participación de los padres, la inclusión, el bilingüismo y hasta el trilingüismo en los programas educativos. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en el gobierno de la Comunidad de Madrid, donde Cristina Cifuentes ha iniciado el proceso de diálogo para alcanzar un pacto educativo en la Región, redactando un texto con 93 medidas, entre las que incluye llevar la educación bilingüe a Primaria e incluir un tercer idioma. La presidenta de la Comunidad ha ofrecido al resto de las formaciones políticas un pacto por la Educación, que incluiría la creación de una red de centros con enseñanza intensiva de un tercer idioma (francés o alemán) y bilingüismo en educación infantil. Un modelo que valora positivamente la calidad, impulsando la inclusión y poniendo en valor la diversidad lingüística.

Lástima que los intereses políticos y territoriales en otras Comunidades primen sobre valores fundamentales como la educación, y desde sus administraciones se siga apoyando a quienes tergiversan y manipulan la historia contra España, esa madre común a la que se empeñan en ver como el enemigo número uno, adoctrinando a niños y jóvenes, en un conjunto de sandeces tales, de las que no cabría más que carcajearse, si no fuera porque lo que provocan, de verdad, es pena.

A mi memoria vienen instituciones como el Institut Nova Història, entre cuyos miembros se halla el profesor Jordi Bilbeny,  famoso por las “patadas” que perpetra a la historia de España y, por extensión,  de la humanidad, con afirmaciones tales como que “El Quijote” es catalán y que Cervantes se llama Servent. Según explicó el señor Bilbeny, durante un  curso de verano, impartido por dicho Institut, Cervantes era hijo de Miguel Servet, el cual murió en la hoguera por hereje, y por ello se oculta su origen.

Este profesor, Jordi Bilbeny, se ha hecho famoso por otras reivindicaciones similares sobre la conspiración que España lleva haciendo desde hace siglos contra Cataluña. Una de las más conocidas es la que asegura que Cristóbal Colón era, en realidad, Cristòfor Colom, y que el Estado español se apropió del descubrimiento catalán de América.

Bilbeny también asegura que Santa Teresa no era de origen abulense, sino catalán, o que la familia de Leonardo da Vinci provenía de la realeza catalana. Lo más asombroso e irrisorio, son los “férreos” argumentos en los que asienta sus teorías, como ocurre en el caso de Da Vinci, en que explica que  el hecho de que en el fondo de algunas de sus  obras pictóricas se ven unas montañas muy similares a las de Montserrat,  le aporta razones “de peso” para creer que Leonardo tenía que haber estado en Montserrat o había tenido una relación con la montaña… e hilando, hilando… llega a la conclusión de  podía ser un hijo perdido de la casa real catalana seguramente de Nápoles.

Lo dicho, resulta de risa que desde ciertas instituciones independentistas, se esté dando pábulo a este tipo de personajes y de teorías retorcidas de forma malintencionada, para generar el odio contra todo aquello que tenga que ver con España, cuando en realidad, no deberían tener más recorrido que el del escenario de uno de esos clubes de la comedia.

Decía Groucho Marx “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. Esto es lo que básicamente vienen haciendo los independentistas con la historia, la cultura y la educación en España. Si no gustan o no convienen, porque no sirven a sus intereses políticos, fabrican otros, por muy disparatados, inverosímiles y absurdos que resulte. Manipulación y “auto-asedio”… un juego que a medio y largo plazo, nos va a suponer un alto coste, en todos los sentidos.

 

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DIADA

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“Quien deja de ser amigo de mi Patria deja de serlo mío […] España lidia por su religión, su constitución, por sus leyes, sus costumbres, sus usos… En una palabra: España lidia por su Libertad”.  Gaspar Melchor de Jovellanos.

El 11 de septiembre, Cataluña celebra el día de su Festividad. Todos los pueblos, ciudades y comunidades autónomas que conforman el conjunto de la nación española, celebran tradicionalmente sus festividades a lo largo del calendario anual, en honor a un Patrón o Patrona o a un acontecimiento histórico que enaltece la valentía, el honor, o el sacrificio de los vecinos que en su día protagonizaron tal hazaña y que hoy, es recordada por sus descendientes con orgullo y emotividad.

La fiesta de la Diada en Cataluña se ha convertido, por el contrario, en una “fiesta nacional” para los separatistas catalanes, que utilizan la efeméride como arma arrojadiza contra España y contra todo aquello que “lo español” representa; es decir: represión, asfixia, control… El propio Estatuto de Autonomía catalán de 2006 declara en su artículo primero que “Cataluña definida como nacionalidad, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno”. Naturalmente, la fiesta, es la Diada que se celebra el 11 de septiembre, como establece su artículo 8.3.

El domingo, un año más, la Generalitat y el Parlamento Catalán (con mayoría independentista), han vuelto a manipular la historia, haciendo de la Diada un acto ofensivo y cargado de desprecio hacia España, en el que priman el odio y el enfrentamiento, en lugar de ser una celebración de confraternidad y, sobre todo, constructivo para la sociedad catalana.

La anulación de decisiones de la Generalitat o del Parlament que es la vía legal y constitucional a la que debemos acogernos, ya no resulta  disuasoria  para terminar con el desafío nacionalista, y resulta más que evidente que Carles Puigdemont está aprovechando la situación política de parálisis en que está sumida nuestro país, para redoblar su chantaje al Estado español.

Precisamente por ello, y porque no se puede permitir el envalentonamiento de las provocaciones, la rebeldía y la insumisión a las leyes que rigen al conjunto de los españoles, con nuestra Carta Magna a la cabeza, es por lo que se hace inevitable la contundencia de las actuaciones contra los planes de “desconexión”, como la actuación penal contra la presidenta del Parlamento Catalán, Carme Forcadell y contra todos los diputados que voten a favor de medidas que van en contra de España.  Y es que la Cámara catalana, no hace más que redoblar  su provocación con acciones como la creación de la Agencia Tributaria propia o el anuncio de abrir cuatro nuevas “embajadas”.

Es la hora de recurrir con firmeza a todos los instrumentos jurídicos y legales de que dispone el Estado para terminar con las maniobras torticeras del independentismo catalán cocinadas desde la propia administración, y romper con esa sensación de que van ganando la batalla y la quimera de que el desenlace de la secesión podría ser será un hecho en los próximos meses.

La sociedad española no debería permanecer anestesiada frente a los golpes y agresiones a nuestra Constitución. Debemos reaccionar ahora que Puigdemont ha pactado con la CUP un referéndum independentista para sostener su Gobierno y, de paso, provocar elecciones. Los independentistas han encontrado el mejor momento para perpetrar su “golpe de Estado”, en una España que lleva meses sin Gobierno, con un PSOE dedicado exclusivamente al juego del “bloqueo” y una izquierda radical que siempre anda agitando las aguas por si entre las “mareas” incontroladas, logra pescar algo.

Resulta algo más que positivo que la Fiscalía General del Estado ya haya pedido al Tribunal Constitucional que abra la vía penal contra la presidenta del Parlament por permitir que la Cámara autonómica debatiese una propuesta soberanista sobre la hoja de ruta independentista. Y es que las instituciones del Estado, gozando de la confianza de la sociedad,  deben afrontar con valentía los constantes pulsos separatistas.

No podemos permitir que el separatismo se convierta en algo que forme parte habitual de nuestro paisaje. Del mismo modo que debemos revelarnos contra quienes manipulan y aniquilan el patrimonio cultural, histórico y económico de los catalanes y, por ende, de todos los españoles, desde dentro de las propias instituciones.  Ese desafío ilegal de las autoridades secesionistas es el mayor de los males para España, ya que ataca su propia esencia, su propio ser.  Lástima que un día de Fiesta se convierta en una jornada propagandística contra España, lástima que la Diada sea utilizada como pretexto para fomentar el odio, lástima que los independentistas hayan llegado a este punto de “dislate”… frente al rencor, ya lo dijo Teresa de Calculta, solo nos queda amar con fuerza.

EL “PEDRO” DEL HORTELANO

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“Es del hortelano el perro: ni come ni comer deja, ni está fuera ni está dentro.” Lope de Vega.

Describió mi admirado Lope de Vega, allá por el año 1618,  en una de sus más célebres obras, “El perro del hortelano”,  el ingente trabajo realizado por Diana, condesa de Belfor,  para manipular torticeramente a quiénes la rodeaban y liquidar el amor que se profesaban los enamorados Teodoro y Marcela; en un sí…pero no; un quiero… y no puedo. Es decir, practicando ese juego del perro del hortelano que ni come, ni deja comer.

Hoy, más de cuatro siglos después, lamentablemente podemos ser testigos multitudinarios de que las miserias humanas se repiten cíclicamente a través de la historia, aunque puedan variar lógicamente, los escenarios y los personajes.

El devenir de la actualidad política de nuestro país durante el último año, ha dejado al descubierto la personalidad, el grado de responsabilidad (o en este caso, más bien irresponsabilidad) y la catadura de algunos de los políticos que protagonizan nuestra escena política. Es el caso de Pedro Sánchez, en el cual los españoles hemos descubierto su extraordinaria similitud con la famosa condesa Belfor que inventara Lope, capaz de anteponer sus intereses personales y partidistas a los del conjunto de los españoles, y mostrándose ya sin careta ni tapujos, como el perro del hortelano que ni gobierna, ni deja gobernar.

Sánchez, el hombre del bloqueo, ha permanecido inmutable ante las presiones de otras formaciones políticas para que facilitara la formación de un gobierno estable para España; enrocado en su “NO” al diálogo y, naturalmente, a la abstención en la votación de investidura a Mariano Rajoy.

Sin embargo, Mariano Rajoy, no ha cejado en su empeño de formar ese gobierno que ya se hace absolutamente imprescindible para España, esforzándose por llegar a acuerdos de consenso para tratar a toda costa de evitarle al país la convocatoria de unas nuevas elecciones, las terceras en un año. Para ello ha presentado un nuevo proyecto político para España concretado en numerosas medidas que ponen de manifiesto su compromiso y responsabilidad con los españoles, reforzado mediante el pacto firmado esta misma semana con Ciudadanos.

Este acuerdo, decisivo para la formación de gobierno y, por tanto, clave para el futuro de España,  contempla importantes propuestas en materia de empleo, autónomos, familia, conciliación, pensiones, educación,   y cuenta el apoyo de Unión del Pueblo Navarro, Foro Asturias y Coalición Canaria. Sin embargo, otras formaciones políticas han decidido seguir bloqueando la formación de un nuevo gobierno. Con su voto en contra, Unidos Podemos y sus confluencias, ERC, PDC, PNV, Compromís, EH Bildu y sobre todo del PSOE, han vuelto a demostrar lo poco que les importa este país, al despreciar las graves consecuencias que esta situación está acarreando para nuestra economía y para la imagen de España a nivel internacional.

El señor Sánchez tenía la llave para dar la vuelta a la situación, pero su enrocamiento en el No ha echado por tierra todas las posibilidades. Un juego lamentable… volvemos al juego del perro del hortelano, aderezado por dimes y diretes que no llevan a ninguna parte….

Creo que nunca podré experimentar la revelación metafísica de entender el enrocado comportamiento de Pedro Sánchez….su “NO” a todo, porque “Todo” es culpa evidente de Rajoy, porque….si hombre ¿cómo era?….¡Se me ha olvidado!….pero era por algo…eso seguro!
Este juego intelectual -que renueva toda la lógica aristotélica- al que nos tiene acostumbrados Sánchez, resulta difícil de entender y justificar.

El Partido Socialista carece actualmente de un verdadero líder y, por supuesto, de programa, salvo aquéllos postulados que implican  ir sistemáticamente en contra de cualquier iniciativa que proponga el Partido Popular.  El propio Pedro Sánchez ha demostrado una y otra vez, que le resulta más atractivo pactar con formaciones radicales, separatistas y anti constitucionalistas como  ERC, CUP, Podemos, etc., que con el Partido Popular. Todo ello viene a evidenciar, que cuando ciertos partidos que están dispuestos a romper la unidad del territorio y a incumplir sistemáticamente la Constitución, aceptan ir de la mano con un partido como el PSOE, es, sin duda, porque ven en ese a un homólogo suyo, con el que pueden llegar a lograr sus objetivos.

Desde el Partido Popular defendemos, por el contrario, que aquéllos que creemos en la Constitución, la unidad del país y la soberanía del pueblo español debemos trabajar unidos para acabar con las principales amenazas que tiene hoy España buscando siempre mantener su unidad, su seguridad y el modelo de convivencia basado en el bienestar de todos. Pero para ello, se hace imprescindible la formación de un gobierno, algo que la irresponsabilidad de algunos políticos como Pedro Sánchez, no permite a facilitar. Cual perro del hortelano, ni come… ni comer deja.