EL DINAMITERO

el dinamitero

 

“Todo hombre debe conocer sus limitaciones”. Clint Eastwood  en “Harry el Sucio”

Un 15 de junio de 1977, el camino democrático de la Historia de España iniciaba un viaje sin vuelta atrás. Hace 40 años que los españoles eran llamados a las urnas para configurar unas Cortes constituyentes que llevaran a cabo la reforma democrática con la que se culminaría el proceso de Transición que nos llevaría a tener una Constitución aprobada con masivo respaldo de todos los españoles sólo un año y medio después.

Atrás quedaban unos meses no exentos de tensiones, en los que la reforma democrática sufrió muchos problemas y en los que los españoles decidieron que por encima de intereses partidistas o ideológicos, lo que de verdad importaba era hacer un gesto patriótico a favor de la Democracia basándose en el consenso, el diálogo, la reconciliación y el acuerdo por España.

Muchos de los actuales líderes de la izquierda radical contemporánea estaban jugando en el chiquipark o directamente no habían nacido, cuando los españoles de todas las ideologías culminaban este gran acuerdo de concordia nacional, que nos ha llevado a los 40 años más fructíferos de libertades y derechos civiles de la Historia de España. Por eso sorprende que esos mismos líderes de la izquierda radical, con Iglesias Turrión a la cabeza, se hayan convertido en los mayores dinamiteros de lo que ellos llaman desafortunada y despectivamente “Régimen del 78”. Ese mismo ‘régimen’ del que ellos ya forman parte, porque ya están dentro de las instituciones, y cuya demolición persiguen apoyados por los independentistas radicales, que quieren romper España y destruir la soberanía nacional; o los filoetarras de Bildu, que aún no han condenado públicamente los asesinatos de ETA.

Conviene recordar esto en una semana en la que Iglesias Turrión y los suyos nos han sometido a la moción pestiño, que nació abocada al fracaso y con un claro fin partidista: rellenar la programación televisiva durante dos días a mayor gloria de la propaganda podemita. Un numerito circense que insistía una vez más en romper el espíritu dialogante de la Transición con el afán de seguir construyendo una postverdad basada en una España negra donde todo es miseria, ruina, hambre y desastre provocado por los herederos de quienes pilotaron aquel proceso de advenimiento de la Democracia. Porque ya sabemos que cuanto peor le va a España, mejor le va a Podemos, porque necesitan de esos brochazos de irrealidad para construir su palabrería propagandística. Aunque para su desgracia, a España cada vez le va mejor.

Decía Harry Callahan, el personaje que interpretaba Clint Eastwood en “Harry el Fuerte”, que “todo hombre debe conocer sus limitaciones”. La enorme vanidad que destila Iglesias le lleva a no percatarse de sus propias limitaciones, y a no darse cuenta de que cuanto más odio y sectarismo inyecta en sus largas peroratas -más de 3 horas en la moción de tortura, al más puro estilo Fidel Castro-, más votos pierde.

Porque mientras nos habla de pobreza, su partido tilda de “limosnas de ricos” el hecho de que la fundación de Amancio Ortega entregue a la sanidad pública maquinaria de última tecnología para el tratamiento del cáncer por valor de 320 millones de euros. Mientras nos habla de pobreza infantil, el Gobierno de Carmena se inventa las cifras de supuestos niños con deficiencias alimenticias, para ver si cuela el discurso. Mientras Iglesias nos habla de la lucha feminista, su programa de televisión ha recibido financiación de un régimen teocrático que lapida mujeres. Y así pasa luego, que cuando la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, le saca los colores recordando las actitudes machistas de Iglesias con otras mujeres, cientos de trolls de Podemos le acribillan las redes sociales a la diputada canaria. Mientras Iglesias nos habla de que el Estado debe ser el omnímodo velador de todos sus ciudadanos, nos esconden su intención de subir impuestos.

Lo que ha quedado demostrado una vez más esta semana es que de tanto intentar asaltar los cielos, Iglesias y los suyos acabarán donde merecen: en el infierno del olvido. Porque no se puede dividir tanto tiempo a los españoles sin que reaccionen. Su discurso es el de la trinchera entre derecha e izquierda. Y es tan caduco como la ideología comunista que trata de imponer, y que ya sabemos cómo ha funcionado en los países donde se ha implantado. Menos dinamita para los españoles, y más moderación, diálogo y consenso. Palabras que en el caso del señor Iglesias, no figuran en su vocabulario habitual.

 

EL EJEMPLO DE IGNACIO

El ejemplo de Ignacio

“Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.” Burke

 

A estas alturas ya nadie duda de que el terrorismo yihadista es la mayor amenaza a la que se enfrenta la sociedad occidental. Desde la caída del comunismo y el final de la Guerra Fría, Europa y Estados Unidos no se enfrentaban a un enemigo capaz de poner en peligro nuestra Democracia y sistema de valores, atacando por sorpresa en cualquier lugar, incluso usando un martillo como arma, como sucedió esta semana a los pies de la catedral de Notre Dame en París.

Este nuevo terrorismo -que en el fondo es muy viejo porque atentados de corte islámico se han venido produciendo desde los años 80-, nos enfrenta a un enemigo muy complejo de contrarrestar. El DAESH no asesina para pedir la independencia de un territorio, o porque el suyo haya sido invadido, o como respuesta a un ataque previo de algún otro país. No se quieren sentar a negociar nada. Los terroristas islámicos matan por el simple placer de asesinar, y a cuantos más seres inocentes mejor, incluso niños. Inspirados en un fundamentalismo teocrático que sirve de excusa para la mayor de las atrocidades, sólo buscan la máxima aniquilación de esa gente que no es como ellos. Y para ejecutar a infieles, se valen de cualquier mártir al que la propaganda islámica le conduce a pensar que su vida en esta Europa sucia y promiscua, sólo tiene sentido si alcanza el paraíso matando a los enemigos del islam.

Decía la primera ministra Theresa May que “hemos tenido demasiada tolerancia. Ya es suficiente”. Ha necesitado más de 40 muertes y decenas de heridos para darse cuenta. Efectivamente, ya es suficiente. Pero a este tipo de terrorismo solo se le puede enfrentar de dos maneras: haciéndole frente o mirando para otro lado mientras se cantan canciones de pacifismo en una plaza, mientras se atenúa la angustia por habernos librado del terror, esta vez, y a la espera de ver qué país el siguiente.

Nuestro héroe español, Ignacio Echeverría, optó por el primer camino: hacer frente al terrorismo. Él también podía haber huido en su bicicleta, aliviado de haberse salvado del mal. Pero no lo hizo. Se detuvo, y armado con su monopatín trató de salvar la vida de una muchacha que estaba siendo apuñalada. A cambio entregó la suya. Sin pretenderlo, Ignacio debería ser el espejo en el que todos deberíamos mirarnos, no sólo por su indudable valentía, sino por mostrarnos el camino adecuado. Sólo hay una opción contra el terrorismo: enfrentarnos a él. Sabiendo que será una lucha difícil, compleja, constante, en la que toda la sociedad occidental deberá participar de una u otra forma, consciente de que a partir de ahora las medidas de seguridad serán aún más extremas, por muy molestas que a veces puedan resultar.

El ejemplo de Ignacio debería servirnos para pensar en lo que sucedió con Miguel Ángel Blanco, del que dentro de un mes se cumplirá el 20 aniversario de su asesinato. El vil, cobarde y cruel disparo que ETA descerrajó en la nuca de Miguel Ángel ayudó a despertar a una parte de la sociedad española, que permanecía aliviada porque el terrorismo aún no había llamado a su puerta, y a que la comunidad internacional abriera los ojos y entendiese que los terroristas de ETA no eran simples “libertadores vascos”, como durante muchos años deslizaban desde la Francia de Miterrand. El asesinato de Miguel Ángel Blanco fue la espita que unió definitivamente a la sociedad española en contra del terrorismo e hizo claudicar a ETA en aquellos otros países donde las autoridades sabían que se refugiaban terroristas pero no se hacía nada para su detención.

Ojalá que la lección que nos ha brindado Ignacio, y que el recuerdo de Miguel Ángel Blanco, y de todas las víctimas del terrorismo en España, nos ayuden a darnos cuenta de que sólo se vence al terrorismo desde la unidad, aplicando los mecanismos del Estado de Derecho, y siendo constantes en la vigilancia y colaboración entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad europeos. Haciéndole frente. Sin fisuras.

 

UN PASEO POR TWIN PEAKS

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“Las lechuzas no son lo que parecen”. El Gigante

Descubrir al asesino de Laura Palmer era el gran misterio de la serie Twin Peaks. “Hay muchas historias en Twin Peaks, algunas son tristes, otras divertidas”, decía la dama del leño al agente Cooper en la serie que, 25 años después, ha regresado a la televisión.

La actualidad informativa que nos regalan la izquierda y los independentistas es un poco así: entre triste y divertida. Ellos se encargan de trasladarnos constantemente hasta esos frondosos bosques que rodeaban a Twin Peaks y que, como decía la dama del leño, ocultan los más terribles misterios.

Hace unos días, Pedro Sánchez ha regresado a la habitación roja, para bailar y hablarnos al revés, perturbado en el sueño de guiar al pueblo hacia la nación de naciones culturales, el rencor histórico y el odio enfermizo a la derecha. Mientras, una silenciosa Susana Díaz contempla la escena sentada en el sofá, pensando en la cantidad de veces que ha cruzado “DespeñaPedros” para terminar atrapada en una pesadilla.

Sánchez ha regresado a la habitación roja de Ferraz caminando… y mandando. Porque ahora lo que toca es organizar el poder. Y para ello se servirá de su dedo divino para rodearse de sus fieles. Porque si algo no desea Sánchez es que le vuelvan a arrojar por una ventana como pasó el pasado 1 de octubre y por eso cambiará los procesos orgánicos para evitarlo. Porque lo que quiere Sánchez es organizar un partido a su medida, ahora que los barones de Twin Peaks han depuesto las armas, aunque aún no hayan hecho mutis por el foro, tal y como anunció el presidente manchego cuando dijo aquello de que “si gana Sánchez, nos vamos todos”. Y mientras Susana se atrinchera en los cuarteles de invierno del palacio de San Telmo, el presidente de Extremadura ya cambia su discurso. Ha pasado del “con Sánchez el PSOE se va al sumidero”, al tan manido mensaje de arrimar el hombro. Eso sí, advirtiendo de que él en Extremadura propondrá lo que considere más oportuno. En su taifa manda él.

Pero lo que más asusta de Pedro Sánchez no es que, como el personaje de “El Renacido”, se haya levantado de su tumba para emprender una venganza contra los suyos. Lo verdaderamente aterrador es su falta de proyecto de país, porque el concepto “nación de naciones culturales” es un corta y pega del Pacto de Granada para agradar a sus amigos independentistas, los mismos que le querían poner de presidente para luego romper España. Aquello que Rubalcaba llamó el “gobierno Frankenstein”, que quién sabe si un día se materializará.

Otro personaje de Twin Peaks es la alcaldesa del “pueblo”, Manuela Carmena, que le regaló un espacio del Ayuntamiento de Madrid al presidente secesionista catalán Puigdemont para hablarnos de que la independencia llegará sí o sí, como lo hacía el diabólico Bob a los sueños del agente Cooper. Porque la logia negra de Twin Peaks ya tiene una ley oculta para irse de España en 24 horas de forma unilateral y tratar como extranjeros a todos aquellos que no tengan ocho apellidos catalanes. Lo de cumplir las leyes les da igual, incluso si ese texto oculto de declaración de independencia unilateral choca hasta con el propio Estatut catalán que ellos mismos votaron.

El chantaje y la amenaza de la logia negra catalana es intolerable. Porque, como dijo esta semana Mariano Rajoy, supone la liquidación del Estado de Derecho. Es liquidar la ley y a un Estado entero con un texto que se pretende aprobar en un parlamento autonómico. Todo un disparate desde cualquier punto de vista: político, jurídico y social. Pero ahí estaba la izquierda radical encabezada por Iglesias Turrión y Carmena, haciéndose la foto junto a Puigdemont, Junqueras y Romeva.

Hablando de Iglesias Turrión, de nombre Pablo, éste es también un personaje de Twin Peaks. En su caso es la dama del leño. Abrazado a un leño que todo lo sabe, Iglesias Turrión no cesa a la hora de suplicar votos para su moción de censura contra Rajoy, que es como un brindis al sol porque nadie, ni siquiera sus socios valencianos procatalanistas de Compromís, la ven oportuna. Pero él sigue erre que erre, porque lo que quiere es que Sánchez controle toda la habitación roja para volver a contar los ministerios que ocuparían Pablo Iglesias y los suyos en un hipotético gobierno. Ya sabemos que no se conforma con los ministerios más sociales, esos que tanto ayudan e invierten en la gente. Él ya anunció el año pasado que quería el control de los servicios de seguridad, la Justicia, la Defensa, los servicios secretos y la televisión española. Porque a Iglesias Turrión, como a Chávez y Maduro, lo que le gusta es manejar la tele. Es una pena que el leño no le advierta al de PODEMOS de que los errejonistas andan algo timoratos con esto de la moción de censura. Ellos, como Susana Díaz o Page, también están guardando sus armas para mejor ocasión.

Parafraseando a la verdadera dama del leño de Twin Peaks, ésta le dice en una conversación al agente Cooper aquello de “mírate en el espejo. ¿Qué ves? ¿Es un sueño o una pesadilla?”. La izquierda radical y los independentistas son sólo eso, una pesadilla. De la que siempre hay que despertar. Y hay que hacerlo a tiempo.