El cisne blanco

agapitaComo si la vida tratara de retratar sólo instantes, como si el perfume que impregna nuestras conductas se guardara en un envase lleno de afectos, como si… aprendiendo a jugar entre los atisbos de la vejez apareciera vigorosamente latiendo un corazón entregado al amor… así conocí a Agapita.

Como naturaleza emotiva que todo lo aprovecha, expresándose por medio del método y la jerarquía, amando lo sólido, lo que la protege… allí, con su gente, se sentía segura. Gentil, vivaz y amigable, como si supiera lo que está más allá de la superficie, de los seres, de las cosas… Creando, si acaso, disfrutando y con mirada tierna, llena de amor y emoción; esperando vivir, quizás, sensaciones distintas, repletas de apego y amparadas por la familia.

Así te encontré, es verdad, Agapita, y me honraste; lo hiciste por permitirme celebrar a tu lado y contigo tus felicitaciones, nada menos que un siglo de experiencias, de refugio de preocupaciones, de sonrisas sinceras y de generosidad, mucha. Recuerdos que los años te han ido regalando, sueños que tejiste día a día, al cobijo de la propia imaginación… y, todo ello me lo mostraste en tan solo unas horas, las que te conocí, que fueron suficientes para marcar mi vida.

Agapita, sin duda alguna supones para tu familia un regazo generoso donde encuentran abrigo de mirada tierna y compasiva y, para mi, qué voy a decir… una experiencia que me llenó, no como alcalde, sino como ser humano. Supone uno de esos momentos que impulsan mi labor y mejoran mi vida. Cada uno de los más de 320 vecinos que llevo visitados en sus casas, ha supuesto una historia, una vida que contar, un cajón de emociones que no ha hecho otra cosa que dinamizar mi experiencia. Agapita, tu cumpleaños ha sido el mío y siempre lo será, guardaré cada instante en mi memoria y cada uno de tus consejos como libro de cabecera.

Si el afecto mostrado pudiera guardarse en envases, sin duda, tendrían forma de cisne, de cisne blanco. Agapita, no lo olvides, esa eres tú y así es como te ven tus hijos, nietos y biznietos… guárdame un sitio en tu salón para el año que viene, por favor.