Lloviendo piedras

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A nadie se le escapa a estas alturas que Su Majestad el Rey D. Juan Carlos I es el máximo embajador de la marca España en el extranjero. Nada menos que 37 años difundiendo la marca España en el extranjero, garantizan que nuestro monarca atesora la máxima garantía de la seriedad, fortaleza y capacidad, cualidades que los españoles y empresas de nuestro país han acreditado siempre.

Leo estas últimas semanas diferentes noticias de los encuentros comerciales que el Gobierno de España, la Casa Real y diferentes empresarios han realizado a distintos países. De hecho, el último viaje del Rey y varios ministros y empresas españolas a India -un país bastante receloso a la inversión extranjera- se ha saldado con cuatro acuerdos a nivel de Estado y uno de empresa para obtener contratos de infraestructuras. Además cabe la posibilidad de conseguir algún contrato para los astilleros españoles. Y es entonces cuando me viene a la mente una frase del célebre Henry Ford: “Ninguna nación se ha arruinado nunca comerciando”.

En numerosas ocasiones he planteado como alcalde un argumento concluyente: Un Ayuntamiento, y por extensión cualquier administración pública, puede contribuir a generar unas condiciones favorables para la creación de empleo. Lo que nunca podrá hacer una administración pública es creerse en la capacidad de ser un creador de empresas. Es justo lo contrario. El tiempo ha demostrado que lo que sí puede propiciar es su destrucción.

Ahora más que nunca necesitamos que las administraciones apoyen a los verdaderos generadores de empleo: los empresarios. Colaborando con ellos, simplificando las gestiones administrativas para crear una empresa o realizar una inversión, facilitando al máximo que puedan emprender su negocio y generar lo que en este momento todos más deseamos: EMPLEO.

Fruto de esa colaboración entre administraciones y empresarios que invierten su dinero, surgen proyectos e iniciativas que dinamizan el tejido laboral y social de nuestros municipios. En el nuestro, el trabajo realizado en ese sentido nos permite en estos días, promover una serie de proyectos troncales en la política de desarrollo urbano que pretendemos acometer. Este es uno de los caminos para salir de la crisis: Creer en las empresas, sin complejos.

Por ello cuando algunos critican y banalizan la inversión que un empresario realizará en Eurovegas, y que supondrá la creación de miles de empleos, pienso: Ojalá más empresarios -españoles o extranjeros- invirtieran su dinero en nuestro país ofreciendo oportunidades y empleos. Ojala llegue ese día de la verdadera reforma de la comprensión de la realidad económica, ojala nunca más lluevan piedras.

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