Pongamos que hablo… de Madrid

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Ya lo hemos escuchado: “Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el peregrino, pongamos que hablo… de Madrid”.

A menudo, se nos presentan ocasiones en que tenemos que descender desde las grandes teorías abstractas hasta la concreción más cotidiana para comprender, ya en el plano de la sencillez, lo que precisamente, desde esa simpleza, nos resulta tan evidente. Y es que parece, más que evidente, que el orden liberal de mercado es tanto natural como ético. Si recordamos las palabras del ex presidente checo Václav Havel, quien afirmaba que la economía de libre mercado “es la única economía natural, la única que tiene sentido, la única que conduce a la prosperidad, por ser la única que refleja la vida misma”, observaremos que nuestros pensamientos no van desencaminados.

Esta obviedad a la hora de comprender que los modelos sociales y económicos basados en la libertad son los que naturalmente le son inherentes a las sociedades, lo explica de forma clara y sucinta el economista Zhang Shuguang del Instituto Unirule de Pekín, cuando expone que “en el sistema de mercado, la lógica fundamental es la libertad de elegir y la igualdad de condiciones de los individuos… es respeto mutuo, beneficio mutuo y crédito mutuo”.

Cuando nos paramos a analizar qué es lo que realmente logramos al posibilitar y facilitar la libertad de elección de los ciudadanos, comprendemos que lo que verdaderamente se genera es confianza y, hoy en día, la confianza es el motor que mueve el mundo: confianza de los inversores en los mercados, confianza para activar los préstamos e incentivar el consumo, confianza de los emprendedores para crear empresas y generar puestos de trabajo, confianza que revierte desde los ciudadanos al propio Gobierno a través de las urnas, y confianza del Gobierno en sus ciudadanos a quienes considera plenamente capacitados para ejercer su derecho de elegir libremente.

Madrid, nuestra Comunidad, ofrece gran variedad de atractivos que incentivan la inversión y propician el desarrollo empresarial tanto de quienes vienen de fuera de España como de quienes proceden del interior. No se puede negar que su céntrica situación geográfica y una eficiente red de transportes, son factores que contribuyen notablemente a su crecimiento pero, no nos engañemos, estos factores coexisten en otras regiones de nuestro país y, sin embargo, no alcanzan ni mucho menos el sobresaliente desarrollo de nuestra región.

Para la Comunidad de Madrid, no ha pasado desapercibido que la libertad es capaz de generar progreso y riqueza, tal como la historia y la experiencia en otros territorios ha demostrado. Esta enorme sensibilidad hacia el liberalismo económico ha propiciado una serie de iniciativas como el apoyo a los emprendedores, la reducción de trámites administrativos a la hora de abrir un negocio, la libertad horaria de comercios, libertad de elección de médico, etc., que posicionan a Madrid como uno de los puntos más atrayentes de toda España, a la hora de invertir.

La consecuencia más tangible de una gestión económica basada en la austeridad presupuestaria mediante la reducción del gasto y la aplicación de políticas liberales, es la consolidación de Madrid como motor económico del país, posicionándonos a la cabeza en innovación, en materia social y solidaridad, lo que está permitiendo, gracias a las iniciativas valientes, cargadas de liderazgo de Presidentes como Ignacio González o su predecesora Esperanza Aguirre, liderar los resultados de gestión económica del país.
El deseo viajando en ascensores y niñas que no quieren ser princesas, pero aquí, cuando todo acabe, nos quedaremos, no viajaremos al sur, porque sí hay sitio, para todos y con todos, porque entre todos, hacemos mas… Madrid.

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