EL ARTE DE LA PROVOCACIÓN

El arte de la provocacion

“El poder arbitrario es más fácil de establecer sobre las ruinas de la libertad maltratada por el libertinaje.” George Washington

El bote hace aguas. Y, mientras el capitán trata de mantener el rumbo porque ha de ser el último en abandonar la nave, las ratas y otros roedores, saltan por la borda para tratar de ponerse a salvo, sin ser conscientes por su cualidad animal, de que el océano que los recibe supondrá su fin. Con sus incisivos dientes han ido royendo los tablones de madera que formaban la coraza del barco y, ahora, lleno de oquedades podridas, el agua entra haciendo remolinos ya incontenibles. Mientras, la tripulación, más ocupada en rizar el rizo que en remar todos juntos en el mismo sentido, observa cómo el agua comienza a llegarle a los tobillos, aunque siguen empecinados en su particular batalla batiendo sus remos.

España es una gran nación asentada en largos siglos de historia, una nación con una democracia consolidada, con unas instituciones firmes que conforman el esqueleto de un estado de derecho que nos proporciona seguridad jurídica y libertad. Por ello, España se mantiene firme y estable, a pesar de que no pocos personajes que habitan en determinados sectores de la izquierda más rancia y radical (con o sin “lavado de cara”), se empecinen cada día,  en roer las bases de este Estado libre, moderno, democrático y garante de nuestros derechos y libertades, con el objetivo de desestabilizar la nave y, ya se sabe… a mar revuelto….

Me gustaría recordar un vocablo que ha caído en desuso últimamente, pero les aseguro que sigue estando vigente según la Real Academia de la Lengua. Porque en la sociedad, en general, y en la española, en particular, nos hemos aferrado a hablar permanentemente de la palabra libertad, lo cual lejos de ser reprochable, es naturalmente, un ejercicio más que sano de democracia, pero nos hemos olvidado de otras palabras como “libertinaje”.  Nos hemos acostumbrado de una forma asidua a exigir y a hablar de nuestros derechos, pero parecemos tener amnesia sobre nuestras obligaciones. Tal vez, también sea un ejercicio sano y necesario, recordar que como ciudadanos que convivimos en sociedad, también tenemos responsabilidades y obligaciones.

En infinidad de ocasiones he reflexionado sobre una premisa que hasta hace pocos años, se tenía habitualmente en consideración: “tu libertad termina donde empieza la del otro”. Una cuestión sobre la que deberíamos reflexionar más a menudo, en estos tiempos convulsos donde con demasiada frecuencia se hace un mal uso de la libertad de expresión y, prácticamente, de acción, porque parece que todo vale y todo está permitido. En este sentido, la era tecnológica en la que vivimos, en la que cualquier ciudadano tiene acceso a las redes sociales y plataformas multimedia, sin ningún tipo de control y por consiguiente, de responsabilidad, contribuye notablemente a su mal uso y a su abuso, a medrar, injuriar, calumniar, acosar y a generar odio y violencia. Desafortunadamente somos testigos cada día de esas malas prácticas, que determinados sectores de la izquierda radical saben ejercer con maestría.

Hace pocos días, el Tribunal Supremo confirmaba la sentencia que impuso la Audiencia Nacional al rapero Valtonyc, por enaltecimiento del terrorismo, injurias graves a la Corona y amenazas en las letras de dieciséis de sus canciones, que contenían mensajes más que terribles; frases como “quiero transmitir a los españoles un mensaje: ETA es una gran nación.”

Y es que estos personajes como Valtonyc, Cassandra, Zapata… y un largo étcetera, tienen naturalmente la potestad, como cualquier otro ciudadano, de ejercer su derecho a libertad de expresión, así lo recoge nuestro ordenamiento jurídico y nuestra Constitución, pero también recogen una serie de límites, que al parecer esta caterva de raperos, tuiteros y gentes radicales, no tienen el gusto de haber leído o simplemente, le resbala completamente, puesto que solo hacen uso de la parte del derecho que se acomoda a sus intereses, pero no a las correspondientes obligaciones y responsabilidades.

Dice el artículo 20 de la Constitución Española que “Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, pero concreta que estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en el Título I de nuestra Carta Magna, sobre los Derechos y Deberes fundamentales de los españoles.

Por cierto, que el artículo 20 también habla del derecho a comunicar o recibir libremente información “veraz” por cualquier medio de difusión, pero sobre esta cuestión tan interesante, ya reflexionaremos otro día.

El ser humano es libre y como tal, debe ejercer su derecho a la libertad de expresión; pero, tal vez, aquellos que se empeñan en roer y medrar sobre las bases de nuestro estado de Derecho que es el que precisamente garantiza esas libertades, deberían reflexionar sobre el hecho de que si algún día la nave hiciese aguas, los primeros en abandonarla y lanzarse perdidamente al océano, serían ellos.

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MARTA SÁNCHEZ vs ANNA GABRIEL

Marta Sanchez vs Anna Gabriel

Pues esta España que decimos tal es como el Paraíso de Dios”. Alfonso X de Castilla

 

“Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón, y no pido perdón” así comienza una de las estrofas de la letra que la cantante Marta Sánchez ha compuesto para su personal himno de España, simplemente porque sí, porque ama a su tierra y porque estando en Miami por motivos de trabajo durante unos años, añoraba cada día su patria. Hace una semana, un video aficionado grababa con su móvil la interpretación que la cantante española hacía durante el espectáculo musical que está representando en el Teatro de La Zarzuela en Madrid. Una actuación cargada de emotividad y de sentimiento que ha alcanzado una viralidad en las redes sociales, absolutamente asombrosa en nuestro país.

A penas un par de días después, otra mujer trataba de disputarle el protagonismo a Marta Sánchez. Un protagonismo que Marta nunca buscó, sino que le vino regalado por el sentimiento compartido de millones de españoles que aman profundamente su tierra y, especialmente, por aquellos que sintieron que la cantante daba un paso adelante, manifestando públicamente, a través de la música, un sentimiento patriótico cuya expresión, desafortunadamente, está mal vista por algunos sectores de nuestro país. Resulta lamentable que un ciudadano español pueda ser criticado, insultado o amenazado por sus propios compatriotas, simplemente por manifestar sus sentimientos de amor y orgullo por su país. España debe ser el único o de los únicos países del mundo donde sucede tal cosa.

Y lógicamente, tal como cabía esperar, ya han comenzado a surgir las críticas a la cantante, sacando a relucir algún asunto que en su día tuvo cierta polémica, pero en cualquier caso nada ilícito. No seré yo quien escriba sobre tal cuestión, porque no deseo contribuir a alimentar a la “bestia” que busca la crítica fácil y el deshonor de todo aquel que honra a España.

Y, hablando de deshonor, vuelvo a fijar mi atención en la otra mujer que mencionaba hace unos instantes, le había disputado el protagonismo a Marta, pero justo en la antítesis de lo que el gesto musical de la cantante ha representado. Se trata de la otra cara de la moneda, de esa cara de la desfachatez, y del cinismo más puro que representa la dirigente de la CUP, Anna Gabriel.

La lideresa catalana decidía esta semana marcharse a Suiza, huyendo de la Justicia española que la investiga por rebelión en el proceso independentista de Cataluña. Porque no se ha fugado a Venezuela, ese paraíso social que tanto ensalza la izquierda radical por su buenismo con los ciudadanos y el respeto que profesan a los derechos humanos, no… se ha fugado a Suiza.  Y, desde allí, instalada en Ginebra, una de las ciudades más caras del mundo, exponente del capitalismo y la banca que ella ha criticado con una feroz radicalidad, ha afirmado que seguirá luchando por “la independencia de Cataluña y los derechos humanos en general.” La verdad es que situar la independencia de Cataluña en el mismísimo rango de los derechos humanos, y hacerlo huida desde uno de los países con mayor cultura capitalista, esa que ella y los suyos tanto detestan, es más que lamentable, es un ejemplo de puro cinismo y un insulto a todos los españoles, a los catalanes y, sobre todo, a los propios militantes de la CUP, a los que ha dejado completamente abandonados, mientras se ponía a resguardo de la justicia española, siguiendo la estela de Puigdemont y sus secuaces.

Me resulta incomprensible que los militantes de la CUP y otros ciudadanos catalanes que han compartido momentos de radicalidad y delirios de independencia con sus líderes, siguiendo ciegamente a  Anna Gabriel o Carles Puigdemont, no vean la realidad que les golpea delante de sus propias narices. La realidad del abandono, la realidad del “yo me largo, apañaos como podáis”, la realidad de un cinismo brutal que decía perseguir unas ideas  y que sin embargo, era pura demagogia y manipulación, en busca de intereses personales.

Decía Marta Sánchez al finalizar la estrofa que mencionaba al principio, “…y no pido perdón”; claro que no, no se debe pedir perdón por amar la patria. Quienes sí deben pedir perdón, son los fugados de la Justicia española, por incitar al odio contra nuestro país cual libertadores frente a un estado opresor, y abandonar a su rebaño de seguidores a su suerte, en cuanto han visto que la situación se les complicaba.

LA MANITA DE AFRODITA

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“Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con mas frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí.” Immanuel Kant

 

Estos días los medios de comunicación se han hecho eco  de los polémicos talleres que el Ayuntamiento de Torremolinos, gobernado por el PSOE con el apoyo de Podemos y Ciudadanos, ha llevado a cabo a través de la ONG Apoyo +, y subvencionados por la Junta de Andalucía, sobre autoconocimiento sexual. Estoy convencido que los talleres no habrían suscitado tal polémica, si se hubieran llevado a cabo de una forma didáctica y pedagógica, siguiendo estrictamente el objetivo que argumenta la ONG organizadora, respondiendo al programa de prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en el marco del Día Europeo de la Salud Sexual que se conmemoraba esta semana. Hasta ahí podríamos llegar…

A estas alturas de la historia resulta ridículo pensar que la sociedad no ve con absoluta naturalidad la libertad sexual, y es básico desde el punto de vista de la salud pública, emprender campañas de prevención de enfermedades de transmisión sexual. Lo que no me queda nada claro, es la legitimidad ética de la subvención de estos talleres, desarrollados y concebidos con un mal gusto abrumador, y enfocados desde un punto de vista que lejos de preconizar la prevención de la salud, parecen incitar a la a la búsqueda permanente del placer inmediato. Además, el hecho de que los citados talleres se hayan impartido en un bar de copas de Torremolinos, tampoco dice mucho a favor, de la vertiente pedagógica de tal iniciativa.

Desconozco si han tenido, queridos lectores, la oportunidad  de ver los carteles que anuncian los talleres, pero les aseguro que no tienen desperdicio. Lo dicho, mal gusto a raudales.

La asociación Apoyo + recibe 10.000 euros anuales de subvención por parte de la Junta de Andalucía, según se ha informado en algunos medios de comunicación,  y no es la primera vez que esta ONG, sin ánimo de lucro, organiza este tipo de talleres.  El año pasado, también en el marco de Día Europeo de la Salud Sexual, el 14 de febrero, organizó un taller de citas en el bar Edén Copas, bajo la campaña «Sin Valentín, pero con condón». Como pueden ustedes imaginar, toda una alegoría al amor y al romanticismo, en honor de San Valentín.

A menudo reflexiono sobre una cuestión que hoy vuelve a aflorar a mi consciente, mientras observo los esperpénticos carteles…  Y es que determinados sectores de la Izquierda parecen estar obsesionados con las cuestiones sexuales, a las que maquillan como cultura, sanidad, educación y hasta religión.  Porque para alcanzar ese paradigma de proyecto de ingeniería social que persiguen a cualquier precio, no cejan en su empeño de tratar de imponernos, su particular concepto de la sexualidad, absolutamente sectario, que pretenden convertir en dogma.

El mayor dislate consiste en que esa Izquierda que utiliza constantemente la petición de respeto, enarbolando la bandera de la libertad y la pluralidad, arremete, sin embargo, con toda violencia,  contra quienes no estamos de acuerdo con su concepción de la vida, de la sociedad, de la familia y de la sexualidad.

Esa pretendida postmodernidad de la que hace gala la Izquierda, sustentada por su relativismo moral, no preconiza el respeto al sexo, sino todo lo contrario, lo instrumentaliza. Tal vez la Junta que preside Susana Díaz, debería replantearse con seriedad sus políticas en materia de educación y prevención sexual, y olvidarse de dar cremitas y dejar en paz a Afrodita y a su manita.

CUARENTA DÍAS

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“La sugestiva ceremonia de la Ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia.” Juan Pablo II

 

Día frío y la agenda repleta de gestiones que me han llevado a Madrid, desde primera hora de la mañana. Camino con paso rápido ya que, como casi siempre, el margen de tiempo del que dispongo es más que ajustado. Aun así, me permito observar los peatones con los que me voy cruzando por el bullicioso y cosmopolita paseo del Prado. Siempre me ha gustado contemplar los edificios y empaparme del entorno de la ciudad, porque es una buena fórmula para aprender cosas. Compruebo que Carmena, ha llenado todo el paseo de Prado y numerosas calles de la capital con banderolas de colores en las que se da la bienvenida al Nuevo Año chino. Y es que la alcaldesa podemita ha anunciado en uno de esos característicos arrebatos de diversidad cultural malentendida que padece de forma crónica, que Madrid volverá a acoger con un gran despliegue de medios y de presupuesto, la llegada del Año Nuevo chino, en unos festejos que acogerán Usera y Plaza de España, y que se extenderán, nada menos que desde el 9 al 29 de febrero.

El hecho de que se haga un guiño a la numerosa comunidad china que habita en la capital, es en su esencia un hecho positivo, lo indigno y lamentable, es la intencionalidad de tal celebración y, sobre todo, el vil sectarismo hacia el cristianismo, fe mayoritaria de los madrileños y los españoles, cuna de nuestra cultura, de nuestra historia y nuestras tradiciones y que sin embargo, es vilipendiado por la formación morada con tanto desprecio. Porque escudada tras ese falso apoyo a la diversidad cultural, la celebración del Año Nuevo Chino acapara todos los focos y portadas, mientras a la celebración de la Cuaresma cristiana que comienza el próximo miércoles 14 de febrero, con la imposición de la cecina, no se le ha dado la menor transcendencia. ¿Diversidad y pluralismo cultural? No, señora Carmena, más bien, rancio sectarismo. ¿Buenismo hacia otras culturas? No, señores de Ahora Madrid; más bien un plan estratégicamente estudiado para ampliar la red clientelar de Podemos y para colocar a sus afectos en direcciones artísticas o como dinamizadores culturales.

Me viene a la cabeza un mensaje que precisamente está circulando estos días por las redes sociales que dice: “El próximo día 14 comienza la Cuaresma para todos los católicos y no la ha anunciado ni un telediario, y como estoy harto de que me digan cuando empieza y termina el Ramadán, por eso lo anuncio yo. Más allá de ser nuestra religión, exijamos dignidad y respeto a nuestra tradición.” Pues quien dice el Ramadán, dice el Año Nuevo Chino. Porque la pluralidad consiste en tratar con igualdad y, sobre todo, con proporcionalidad y respeto al arraigo, y el gobierno de Carmena y, por extensión, los dirigentes y miembros de la formación morada, están ensalzando e impulsado celebraciones de culturas minoritarias y sin arraigo en nuestro país, mientras desprecian y tratan de aniquilar nuestras profundas raíces cristianas.

Ejemplos de su sectarismo los hallamos permanentemente, sin ir más lejos, en 2017, Ahora Madrid destinó 150.000 euros a promocionar la fiesta musulmana del Ramadán en la capital, lo que supuso tan sólo 25.000 euros menos de los dedicados a la Semana Santa. Además del apoyo económico, no se escatimó en apoyo institucional ya que tres concejales de Ahora Madrid promocionaron el Ramadán, mientras en la celebración cristiana no hubo ninguna representación institucional. ¡Eso es pluralidad!

Con asombro pienso qué acertado ha estado el Papa Francisco este año con su mensaje de Curesma, para el que se ha inspirado en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo, que dice “Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría”. También de una forma oportunísima habla el Papa de los falsos profetas, diciendo que “son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. […] Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles…”

Estos cuarenta días que quedan hasta la celebración de la Semana Santa, los cristianos nos preparamos en este tiempo litúrgico tan especial de conversión y penitencia, para recibir la Pascua. Rememoraremos el ayuno y el sacrificio que hizo Jesús en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches, en una tradición cristiana que ya se celebraba desde los siglos II y III. Y, así, mientras otros se dedican a encantar serpientes, los cristianos nos prepararemos para recibir la Pascua porque es tiempo de Cuaresma.

EL REY DE MI GENERACIÓN

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“No hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo”.
FELIPE VI

Su Majestad el Rey ha cumplido cincuenta años. Medio siglo de trabajo abnegado, de esfuerzo personal y de preparación constante para poder llegar a ser proclamado Rey de España, esa España por la que siente patriotismo y amor a raudales, tal como trasciende a través de las imágenes y las palabras de las que hemos sido testigos durante cincuenta años. Pero Felipe VI no se ha preparado simplemente para alcanzar la monarquía, sino para ser un buen Rey para todos los españoles.

El 19 de junio de 2014, Felipe VI fue proclamado Rey ante las Cortes Generales, tras la abdicación de Don Juan Carlos, semanas antes. Llegaba, pues, su momento… el del cambio generacional. Un momento ciertamente complejo para la Monarquía, ante una sociedad exigente en materia de ejemplaridad y transparencia, cuyo reto principal era nada menos que afianzar la Monarquía constitucional logrando, de nuevo, el respaldo de una parte de la ciudadanía que se había vuelto muy crítica en los últimos tiempos. Y, por otro lado, un momento extremadamente complicado para España, en su conjunto, por el desafío secesionista de Cataluña, que alcanzó su momento más álgido el pasado 27 de octubre, cuando el Parlament declaró la “República Catalana”, lo cual suponía un ataque frontal a la unidad de España y, naturalmente, a la institución de la Monarquía Parlamentaria.

El pasado mes de octubre, Felipe VI tuvo que vivir su particular 23-F, esta vez como protagonista, lejos ya de aquella noche del año 1981 en la que su padre, el Rey Don Juan Carlos, le hizo permanecer despierto y a su lado, mientras se dirigía a través de la televisión a todo el país, sofocando el golpe de Estado que se había pretendido perpetrar desde la sede del Congreso de los Diputados. En esta ocasión, treinta y seis años después, y ya en plena madurez, el monarca dio una lección magistral de arrojo, valentía y sensatez, dirigiéndose a todos los españoles a través de la televisión, con un mensaje ejemplar y contundente en el que no dudó en hablar claramente sobre la conducta irresponsable de los líderes catalanes del procés, sobre quienes afirmó estaban “menospreciando los afectos y sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España”, alentando a los legítimos poderes públicos del Estado a garantizar el orden constitucional y la vigencia del Estado de Derecho. Naturalmente, los golpistas, siguieron con su hoja de ruta, llegando a proclamar la república catalana tres semanas después del discurso del Rey, pero para entonces, las palabras del monarca, ya habían hecho su efecto, inoculando el ánimo y la esperanza en una sociedad acosada y hastiada por las autoridades golpistas.

El Rey viajará a Barcelona este mes de febrero, para acudir al Mobile World Congress, una de las citas económicas y de proyección internacional más importantes del año para Cataluña. Y lo hará para apoyar con su presencia, la recuperación económica de la región. Para él, España es lo primero, y por ello, ha vuelto a Cataluña en repetidas ocasiones, a pesar de haber padecido más de una vez, encerronas y abucheos.

Pero este es el perfil de Felipe VI, el perfil de un Rey que está plenamente informado de la situación del mundo empresarial, político y social y es conocedor de sus proyectos e iniciativas. Que respeta y aplaude la diversidad cultural. Un Rey sobradamente preparado, capaz de hablar en el importante Foro Económico Mundial, celebrado en Davos hace pocos días, y sorprender muy positivamente a un auditorio de primerísimo nivel, conformado por empresarios y dirigentes políticos globales, por su carisma y sus claras y contundentes reflexiones sobre el respeto a la Constitución y la defensa del imperio de la ley, ante el problema del secesionismo planteado en nuestro país.

Pero, sobre todo, Felipe VI es el Rey de mi generación. Un rey cercano con el que hemos crecido y con el que nos identificamos plenamente toda una generación de españoles, que compartimos a través de aquella incipiente televisión que ya cobraba una importancia sin precedentes a finales de los años setenta, imágenes y recuerdos. Cómo olvidar aquella imagen de su cara de emoción al ser testigo de la coronación de su padre como Rey, cuando era un niño de siete años, y se abrían las puertas a un nuevo tiempo para España vinculado a la Transición. O aquélla otra, en la que hacía entrada en el estadio olímpico de Monjuic como abanderado del equipo olímpico español en los Juegos de Barcelona 92, transmitiendo una emoción y un orgullo del que todos fuimos partícipes.

Felipe VI ha crecido con cada uno de nosotros y con la percepción que tenemos de la más reciente historia de España. Siempre ha estado en el lugar que le correspondía, con las víctimas, y con las personas más vulnerables… En este cincuenta cumpleaños, le deseo un tiempo de prosperidad, de crecimiento y de paz, porque ello implica que sería así para España, para nuestra generación y, también, para las venideras.

CERROJAZO A LA TAUROMAQUIA

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“El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen”. Enrique Tierno Galván, Político, Sociólogo, Jurista y ensayista español

Cerrojazo del Gobierno de Manuela Carmena a la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda, en el Batán de Madrid. El 24 de enero fue un día triste para los aficionados y amantes del mundo taurino tanto de Madrid, como del resto de España. Ese espacio de paredes blancas y suelo de arena, donde cientos  de jóvenes han encontrado, durante casi setenta años, un segundo hogar y con él una segunda oportunidad donde guarecerse de las tormentas que les acechaban, quedaba mudo esta semana. La Escuela de Tauromaquia del Batán, ha sido para muchos de ellos, un espacio vital de crecimiento, que les ha salvado de estar contra unas tablas, mucho más peligrosas que la de color grana de un burladero, ofreciéndoles la oportunidad y la esperanza, de vivir una nueva vida, lejos de la marginalidad social que muchos padecían, y que parecía abocarles, en algunos casos, al mundo de las drogas o la delincuencia, tal como ha explicado generosamente, el torero José Miguel Arroyo Joselito, co-director de esta Escuela de Tauromaquia.

Y es que tal como cabía esperar, por las continuas muestras de  sectarismo e ignorancia del gobierno de Ahora Madrid, el Ayuntamiento de la capital extinguía el contrato de las clases de una Escuela levantada en 1950, en la que se han gestado grandes maestros del toreo como El Juli, Miguel Abellán, Óscar Higares, Cristina Sánchez, o Uceda Leal, entre otros.

Pero, desgraciadamente, ya conocemos todos cómo funcionan los mecanismos sectarios de la formación morada, sustentados en una “persecución” obsesiva de todo aquello que les molesta, a lo que habitualmente llegan a enfrentarse con tintes de absoluto odio, que superan con creces el matiz del desprecio. Porque, queridos lectores, cuando Podemos, ya sea en su versión Ahora Madrid, o en cualquiera de sus fórmulas locales, “odia” algo, carga con todos los medios imaginables, para lograr su completa aniquilación. En eso consiste, básicamente, su sectarismo; en no respetar los gustos, las aficiones, los ideales, valores y tradiciones de los demás y, naturalmente, en tratar de borrarlos del mapa. El propio torero Joselito, lo ha definido muy bien estos días, cuando ha criticado que la ideología de Ahora Madrid parece aperturista pero «luego hacen las cosas porque les sale de las narices».

Carmena escudó su decisión con argumentos como la falta de presupuesto para sostener esta Escuela, cuando la realidad es que el coste de su mantenimiento es nimio, si lo comparamos con las cifras que engrosan otras partidas presupuestarias del Ayuntamiento de Madrid, destinadas a cultura alternativa, que se distancian enormemente de nuestra fiesta nacional, arraigada tan profundamente en España. Sin embargo, cifras y justificaciones aparte, de todos es conocido, el enorme desprecio que el Gobierno municipal de Carmena, siente hacia la tauromaquia, sin duda, motivado por su sectarismo e ignorancia.

Pero, naturalmente, el odio suele resultar cegador y siempre invita a la ignorancia, porque cuando hablamos de tauromaquia, abarcamos un espectro que va más allá de los espectáculos taurinos como corridas de toros o  encierros. La tauromaquia es arte, es cultura, es turismo, es economía y es empleo. La industria cultural de la tauromaquia supone mayor desarrollo para  una economía, como la española, que necesita del apoyo de todos aquellos sectores que sean capaces de generar empleo y riqueza en nuestro país.

En este sentido, hay que tener en cuenta desde el punto de vista del sector agrícola y ganadero, que existen empleos de oficios tradicionales y de artes, que se siguen manteniendo gracias tanto a la tauromaquia, como a todas aquellas actividades primarias relacionadas, que son su sustento, tales como el campo y la ganadería del toro bravo.  Cada año, 40 millones de personas acuden en nuestro país a espectáculos taurinos, llegando la cifra a 60 millones, en todo el mundo.

La fiesta nacional expresa valores universales y forma parte del patrimonio cultural digno de protección en todo nuestro territorio, ya que es indisoluble de nuestra cultura popular. El arte del toro, no está presente exclusivamente en la tauromaquia, sino que ha sido acogido por otras artes, como la literatura, la pintura, la arquitectura…

El ataque frontal de Podemos a la fiesta nacional, supone un ataque a nuestra cultura, lengua, tradición, economía, ecología y, naturalmente, un liberticidio hacia quienes no piensan y sienten según su estricto ideario.

En contraposición, desde el gobierno regional de la Comunidad de Madrid, se están potenciando e incentivando todos aquellos valores que envuelven la fiesta taurina, como símbolo cultural de nuestro patrimonio cultural y de idiosincrasia como pueblo; por su importancia turística y económica y, naturalmente, por su capacidad de generar empleo y oportunidades a jóvenes que, muchas veces, viven en situaciones límite de marginalidad. La Escuela Taurina del “Yiyo” en Las Ventas, es sin duda, el mejor ejemplo.

Espero que esa escuela de paredes blancas y suelo de arena, levantada en 1950 que ha sido segundo hogar de jóvenes sin grandes esperanzas, y que tantas grandes figuras del toreo ha dado, pueda reabrir sus puertas de nuevo en breve, para volver a ser refugio de personas y de arte.

BIENVENIDOS A ESPAÑA

bienvenidos a españa

Una vez al año ve a un lugar en el que nunca hayas estado antes.” Dalai Lama, Premio Nobel de la Paz

Esta semana, Fitur 2018, abría de par en par sus puertas al turismo desde Madrid, al mundo, en un momento en el que el sector turístico en nuestro país se halla en plena forma y arrojando unos resultados más que positivos. Aunque hay gustos para todos los colores y, tal como cabía esperar,  versiones confrontadas, lo cierto es que las extraordinarias cifras que se desprenden de nuestro sector turístico tras el cierre del año 2017, parecen echar por tierra algunas visiones más pesimistas que prevén un cambio de ciclo o una desaceleración en el mismo. Pero, no seamos agoreros y, por el contrario, confiemos en nuestro buen hacer y en las infinitas posibilidades que ofrece España, al resto del mundo.

La Feria Internacional del Turismo que se celebra en IFEMA es el vivo reflejo de cómo se halla el sector turístico nacional y, sin duda, con datos empíricos, es fácilmente demostrable que 2018 superará los buenos datos de 2017. Este año, la edición más tecnológica y amplia de todas las celebradas hasta el momento, cuenta con más superficie, concretamente, 65.500 metros cuadrados, un 4 % más que el pasado año; y con 816 expositores titulares, un 8 % superior. Por cierto, no puedo dejar de destacar, el magnífico espacio de la Comunidad de Madrid, absolutamente innovador y comprometido con la amplia y singular oferta turística de nuestra región.

Además, Fitur reúne a más de 10.000 empresas participantes de 165 países y regiones (frente a las 9.893 de la edición anterior), esperándose 250.000 visitantes entre profesionales y público en general, (cifra ligeramente superior a los 244.972 registrados en 2017).

Y es que España ha superado en 2017 todos los récords, tanto en llegada de turistas como en los ingresos aportados al sector, situándose por delante de Estados Unidos y alzándose como la segunda potencia turística mundial, solo superada por Francia. ¿Somos conscientes de este dato? España, segunda potencia en turismo a nivel mundial… ¡Casi nada!

El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital hacía público hace unos días, el balance del sector turístico durante el año 2017, en el que se destacaba el incremento producido en el sector de un 8,9% respecto al 2016. Entre algunas de las cifras que se desprenden del mismo, cabe destacar los 87.000 millones de euros que se gastaron los turistas que visitaron España en 2017, lo que representa un incremento del 12,4% con respecto al año anterior. Turistas que provenían principalmente de países como Reino Unido, Alemania y Francia.

El sector turístico es uno de los principales motores de la economía española y uno de los generadores más importantes de empleo y de riqueza, además de constituir una pieza clave en nuestra proyección internacional. Gracias al turismo, se exporta de forma exponencial nuestro patrimonio cultural, histórico, natural y gastronómico. No puedo estar más de acuerdo con la afirmación del Rey don Felipe en la jornada de inauguración de Fitur, afirmando que el turismo es uno de los “grandes carteles” de España en el mundo.

Por ello, desde el Gobierno se está trabajando activamente para continuar impulsando este sector fundamental para nuestra economía, focalizando  esfuerzos en la creación de nuevos destinos turísticos ligados a experiencias que puedan disfrutarse todo el año y en todo el territorio nacional, potenciando el turismo cultural, de congresos, deportivo, gastronómico e incluso vinculado a los negocios. El objetivo es alcanzar el máximo grado de desestacionalización, para lograr un flujo permanente y estable de turistas, que no dependa casi exclusivamente del sol y la playa. En este sentido, resulta imprescindible la creación del Plan Nacional de Destinos Turísticos Inteligentes, que contempla el Gobierno.

Pero no solo es importante incrementar las cifras de visitantes, sino apostar por un turismo de calidad que suponga un gasto en destino de alto valor. Para ello, debemos ser conscientes de que resulta imprescindible la colaboración entre administraciones y, naturalmente, la colaboración público-privada.

España es historia de siglos tejida bajo el manto de diferentes culturas. Es la fusión equilibrada entre la fiesta y lo asceta, la naturaleza y lo cosmpolita, el modernismo y las tradiciones. España son rutas del agua, cruces de caminos compostelanos, brisa, puentes y faros. Gastronomía que saborea la fusión de la alta cocina de vanguardia y los pucheros guisados al fuego lento de fogones tradicionales. España está viva y gusta. Bienvenidos a España.