RESPONSABILIDAD, TEMPLANZA Y PROPORCIONALIDAD

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“Venera tu facultad intelectiva. Todo depende de ella para que en tu guía interior no haya nunca opinión alguna en desacuerdo con la naturaleza ni con la constitución del ser racional. Ella garantiza la ausencia de precipitación, las buenas relaciones con los seres humanos y el beneplácito de los dioses.” Marco Aurelio

 

Con el artículo 155 puesto sobre la mesa, resulta más sencillo  aventurarse a realizar cábalas sobre los posibles escenarios de su aplicación, que concretar detalles sobre la misma, ya que los partidos constitucionalistas, con el Gobierno al frente, aún se hallan en pleno proceso de negociación, sobre aspectos determinantes de su puesta en marcha. El en seno del Consejo de Ministros extraordinario de hoy sábado se elaborará un informe con las medidas que se aplicarían en Cataluña, el cual será entregado al presidente del Senado para su votación, que podría llevarse a cabo el viernes 27 de octubre. Por tanto, hasta que se produzca esa votación por parte del Senado, nada es definitivo. Desde el Gobierno se contempla un plazo de duración limitado en su aplicación, el tiempo justo para recuperar la legalidad, aunque se abre la posibilidad de efectuar un control transversal de todas las áreas del gobierno autonómico. Este es el motivo por el cual desde el Ejecutivo se han pedido informes a los ministerios, sobre cómo afectaría el 155 a la gestión de su ámbito de competencia.

El Ministerio de Educación tiene listo su informe. El propio ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo ha matizado que precisamente en estos momentos hay que tener la cabeza fría y aprovechar para trabajar con un instrumento muy valioso que es la Comisión del Congreso para el pacto educativo.

España cuenta, en general, con un buen sistema educativo, aunque ello no es óbice de que se puedan realizar reformas que permitan un mejor conocimiento global de nuestro país y no la vinculación atomizada según territorios. La inmensa mayoría de los profesores realiza una gran labor y por ello, no se debe generalizar para no poner en cuestionamiento su trabajo y su función transversal, frente a algunos casos concretos. Y, precisamente, para abordar situaciones concretas, existen cauces como la Alta Inspección, cuya principal función es investigar los casos concretos en los que pueda producirse una mala praxis, y cuya figura quiere reforzar y poner en valor el Gobierno.

Sin duda, el tema de la educación, resulta fundamental en el desarrollo y la construcción de las sociedades. La educación constituye el pilar esencial sobre el que se desarrollan los ciudadanos del presente y el futuro, y por extensión, el pilar fundamental sobre el que germinan todas las sociedades. Por ello, es un área extremadamente compleja que requiere especial cuidado y delicadeza.  En el contexto de Cataluña, deberá requerir un plan consensuado por parte de los partidos políticos con la colaboración imprescindible del profesorado.

Siempre he defendido que evidentemente es mucho más complejo abordar los asuntos desde la posición del partido que gobierna que desde la oposición, ya que la responsabilidad inherente al Ejecutivo, obliga a tener una dosis extra de prudencia y templanza. Por ello, el Gobierno, en todo momento, ha defendido la idea de que en la aplicación del artículo 155 prevalecería el carácter de temporalidad y eficacia para resolver el conflicto creado en Cataluña por los dirigentes de la Generalitat y de este modo que se pueda volver a la legalidad, y puedan llevarse a cabo unas elecciones en Cataluña cuando sea necesario, no cuando algunos cazadores de la oportunidad quieran.

Es importante que todos tengamos en cuenta que la aplicación del artículo 155 sería una medida coyuntural extraordinaria para solventar la situación de gravísima crisis que atraviesa Cataluña, que nos permita volver a la legalidad, y restablecer la concordia social y la convivencia pacífica, con responsabilidad, templanza y proporcionalidad.

 

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12 DE OCTUBRE

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“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande. Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.” José Ortega y Gasset.

Dijo el poeta francés Alfred V. de Vigni que “el honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar”. Los españoles vivimos ayer de una forma especialmente hermosa, intensa y emotiva las celebraciones con motivo de nuestra Fiesta Nacional, principalmente el desfile militar que recorrió el Paseo de la Castellana de Madrid, en el cual se concentraron multitud de ciudadanos orgullosos de ser españoles, orgullosos de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y, sobre todo, ilusionados por poder demostrar públicamente ese sentimiento de orgullo.

Fue una jornada desbordada de sentimientos y de emociones. Frente a tantas instantáneas bellas en nuestras retinas, que ya guardaremos para siempre, nos quedará también indeleble el más triste recuerdo… la muerte del joven piloto Borja Aybar, quien perdía la vida al estrellarse el avión caza que pilotaba, en Albacete, cuando regresaba de participar en el desfile. El Estado Mayor de Defensa le ha dedicado un mensaje de despedida que ha fijado en su cuenta oficial de Twitter que dice: “Descansa en Paz, compañero, gracias por ayudarnos a celebrar este día en el que has entregado tu vida. ¡No te olvidaremos!”. Yo, me uno humildemente a estas palabras, que sin duda han hecho suyas todos los españoles, enviando mis más sentidas condolencias a su familia, a sus compañeros y amigos. Descanse en Paz.

Ayer, como novedad después de un cuarto de siglo, el Cuerpo de Policía Nacional  participaba en el desfile; tras aceptar la invitación de la ministra de Defensa, Cospedal. No lo hacía desde 1985, cuando el Cuerpo Nacional de Policía se convirtió en un Cuerpo civil y no militar.  Sin duda un gran gesto que les honra y que viene a poner en valor la unión, la coordinación y la importancia de la cooperación entre los diferentes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que sirven a España, lejos del dislate protagonizado por los Mossos d’Esquadra con su Mayor, Trapero, al frente, las últimas semanas en Cataluña, en el marco del ilegal 1-O.

Entre los diferentes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el de la Guardia Civil tuvo especial protagonismo, con motivo de la festividad de su Patrona, la Virgen del Pilar. Fue, sin duda, el día perfecto para  reconocer con todo afecto a los hombres y mujeres que forman parte del Cuerpo de la Guardia Civil, por la grandísima labor que realizan cada día. Un día para agradecer con más ímpetu que nunca su encomiable trabajo, y para recordar con todo nuestro cariño y admiración a los caídos en acto de servicio, muchos de ellos, víctimas del terrorismo.

También, para no olvidar a aquellos guardias civiles que están llevando a cabo misiones en el extranjero, muy lejos de sus familias y de sus hogares, desempeñando misiones de cooperación policial, apoyo a la paz, y asistencia y ayuda humanitaria.

Hablar del Cuerpo de la Guardia Civil es hablar de la historia de España, sabiendo que cada paso que hemos recorrido, siempre hemos contado con su protección. Ser guardia civil es sinónimo de esfuerzo diario, lealtad, espíritu de sacrificio, honradez, amor al prójimo y exacto cumplimiento del deber.

La sociedades modernas han gestado mayor bienestar para sus ciudadanos, pero a la vez, un modo de vida ciertamente complejo, en el que se han suprimido fronteras y los contextos se han globalizado, se han implantado de forma vertiginosa las nuevas tecnonologías, y un enemigo común, la amenaza terrorista internacional, se ha instalado como una sombra oscura entre nosotros, con la intención de quedarse. Todo ello implica un constante esfuerzo por parte los CFSE para adaptarse a las nuevas situaciones.

Las últimas semanas, hemos sido testigos de la terrible situación que guardias civiles y policías nacionales han padecido en Cataluña, mientras cumplían con su deber de defender la unidad de España. Por eso ayer, la presencia de españoles por las calles para mostrarles apoyo y solidaridad se hizo más multitudinaria que otros años. Los españoles hemos sufrido junto a ellos con cada mal gesto, con cada golpe, con cada insulto y con cada mensaje manipulado y tendencioso que recibían por parte de los sediciosos.  Para quienes practican con odio radical la hispanofobia,  espetar la palabra “español” es un insulto, para nosotros, sin embargo, es todo un orgullo.

Para quienes amamos España, sabemos que allá donde se halle un solo guardia civil, estará presente y defendida nuestra querida patria. Honor, disciplina, espíritu de sacrificio, vocación de servicio al ciudadano y subordinación plena a la Ley y al Poder legalmente constituido, conforman los pilares básicos sobre los que se asienta el Cuerpo de la Guardia Civil.

Aún nos quedan días duros por vivir, el desafío secesionista no cejará en su empeño de fracturar España, y debemos permanecer unidos y fuertes para afrontar su amenaza. Hoy, más que nunca, necesitamos que los hombres y mujeres que integran los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, mantengan con firmeza su compromiso colectivo de servicio a la sociedad y de colaboración con las instituciones y administraciones que representan.

No me cabe ninguna duda de que así será, porque el honor rebosa el corazón de estos valientes hombres y mujeres que cada día están dispuestos a dar su vida, velando por España.

EL LEVIATÁN DE LA EQUIDISTANCIA

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Aquel día el SEÑOR castigará con su espada feroz, grande y poderosa, a Leviatán, serpiente huidiza, a Leviatán, serpiente tortuosa, y matará al dragón que vive en el mar.” Isaías 27:1

 

Algunos eruditos en las antiguas culturas hebrea o judía, así como diversos estudiosos de la Biblia, han escrito sobre la misteriosa figura del Leviatán, describiéndolo como un terrorífico monstruo marino, capaz de representar al mismísimo mal, de causar el caos y sembrar la destrucción a su paso. En lo que no han coincido exactamente, es en la descripción de su fisionomía, ya que algunos lo imaginan como un gran cocodrilo, otros como una ballena o un tiburón y otros, como una serpiente de proporciones gigantescas. Yo lo imagino como una especie de pulpo gigante con una cabeza dominante que muestra sus fauces amenazantes mientras que con los tentáculos diseminados por sus ocho patas, va  tanteando todo cuanto le rodea, a una distancia de sus fagocitantes fauces lo suficientemente cautelosa, como para no alertar del inminente peligro a sus víctimas.

Mientras visualizo la imagen de este leviatán, el “monstruo” Podemos me viene a la cabeza, como ese ente destructor que busca sembrar el caos, pues en ese desorden e inestabilidad es en el que mejor actúa para dividir y tratar de imponer su proyecto totalitario.

Su líder, Pablo Iglesias, es el encargado de medrar mostrando sus fauces dialécticas y su zurda cerrada con ira. No conforme con llamar “presos políticos” a los detenidos la semana pasada por orden judicial, durante el operativo policial llevado a cabo en Barcelona, para abortar “las estructuras de Estado” que los independentistas estaban ultimando para creación de su ansiada “República Catalana”, ahora se ha atrevido a vaticinar una brutal represión policial sobre ese conjunto de desamparados ciudadanos que solo reclaman “pacíficamente” la independencia de Cataluña.

Y frente a la feroz radicalidad del líder Iglesias… nos hallamos de bruces con la ambigüedad y la equidistancia que en Madrid, Manuela Carmena, presenta ante las situaciones críticas que éticamente no permiten manifestaciones engañifas de medio pelo. Así, ante el desafío secesionista,  la máxima representante en el Ayuntamiento de Madrid del partido político que lo gobierna, vuelve a situarse en la ambigüedad de la que en tantas ocasiones ha hecho gala, evitando manifestaciones expresas sobre la elección entre la defensa de España y la Constitución o, por el contrario, quienes quieren saltarse la legalidad.

Pero hay cuestiones de tan crucial importancia que no admiten dobleces ni equidistancias, y aunque el verbo no sea claro, los hechos delatan los pensamientos y las intenciones.

Y es que desde Ahora Madrid, la marca blanca de Podemos que en la capital lidera Carmena, se había cedido un local municipal en El Matadero para la celebración el día 17 de septiembre de un  acto a favor del referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional; acto que finalmente no pudo llevarse a cabo al ser suspendido por el  titular del Juzgado número 3 de lo Contencioso-Administrativo de Madrid.

Asimismo, la pasada semana, mientras en Barcelona las huestes secesionistas rodeaban la Consejería de Economía y Hacienda, para amenazar a la Guardia Civil que registraba el  edificio cumpliendo la oportuna orden judicial, Ahora Madrid y Unidos Podemos respaldaban una manifestación ilegal organizada por “Madrileños por el derecho a decidir” y trataban de llegar a la Puerta del Sol.

Por si alguien albergaba aún género de duda sobre el sectarismo que rezuma Podemos, pudo borrarla de un plumazo al comprobar cómo los veinte ediles de Ahora Madrid, incluida la propia Carmena, votaron durante el pleno celebrado el pasado miércoles  en contra de apoyar a los alcaldes y concejales atacados por defender la Constitución en Cataluña. La portavoz Rita Maestre, se permitió la licencia de apostillar con natural frescura y sin vergüenza, que en su grupo son “orgullosamente equidistantes” y se mostró a favor de la celebración de un referéndum pactado en el que los catalanes puedan decidir sobre su independencia.

De nuevo aparece la pretendida equidistancia que Ahora Madrid o Podemos pretenden colar a los ciudadanos y de la que según Maestre, se sienten muy orgullosos. Nada más lejos de la realidad, los hechos hablan por sí mismos. Y mientras los tentáculos del Leviatán simulan una ambigüedad impostada, las fauces de su líder Iglesias, están preparándose para sacar partido de su pretendida España inestable, aturdida y desmembrada.

 

AMAR A PATRIA

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No nací en un rincón remoto: mi patria es el mundo entero.” Séneca

Decía Lord Byron que “el que no ama a su patria no puede amar nada”, creo que muy pocas veces en la historia reciente de España, han tenido tanta vigencia sus palabras, dada la situación de máxima tensión que estos días se está viviendo en Cataluña. Los dirigentes de la Generalitat que ansían fracturar España, han encontrado en aquella masa de población que no solo no ama a su patria, sino que odia todo aquello que representa España, el caldo de cultivo perfecto para tratar de incendiar las calles, de llevar su “revolución” al asfalto, ahora que empiezan a ser conscientes de que el Estado no les permitirá llevar a cabo su locura independentista.

Esta semana hemos sido testigos atónitos de cómo en Barcelona, las huestes secesionistas rodeaban de forma masiva el edificio de la Consejería de Economía y Hacienda, para amedrentar y amenazar a la Guardia Civil que cumplía el operativo policial para abortar “las estructuras de Estado” que los independentistas estaban ultimando para creación de esa futura “República Catalana” que tanto reclaman. Lamentablemente pudieron llegar hasta la puerta de la Consejería, ya que no se desplegó, inicialmente, ningún cordón policial.  Y es que el Mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, había comunicado previamente a la Policía Catalana, que debían ser especialmente cuidadosos con el uso de la fuerza en el mantenimiento del orden público.

De hecho, el juez de Barcelona que investiga el 1-O, Juan Antonio Ramírez Súnyer, tuvo que llamar a medianoche, al Mayor de los Mossos d’Esquadra, para ordenarle expresamente que activara de una vez el dispositivo de seguridad frente a la sede de Consejería para que pudiera salir la comitiva judicial, que se venía demorando a pesar de la urgencia.

Debe ser que para Trapero, el hecho de que los manifestantes radicales atacaran los coches de la Guardia Civil, ocasionando grandes desperfectos, no tiene nada que ver con el orden público… Tampoco el hecho de que acorralaran el cuartel de la Benemérita en Manresa.

Con este panorama, y mientras Ada Colau llama a las movilizaciones como respuesta a las actuaciones del Estado de Derecho, Rufián se desencaja y vuelve a perder los papeles, y Anna Gabriel compara la operación de la Guardia Civil ordenada por el Juzgado con un golpe de Estado… En Madrid, “Madrileños por el derecho a decidir”  trataban de llegar a la Puerta del Sol, llevando a  cabo una manifestación ilegal respaldada por Ahora Madrid, Unidos Podemos, PNV, PDeCAT y Esquerra Republicana de Cataluña –cómo no, los mismos de siempre-.

Y es que como no podía ser menos, Podemos sigue tratando de sacar rédito político a la grave situación provocada por el desafío independentista, transformando el pretendido referéndum del 1 de octubre, en una protesta contra Rajoy. El iluminado Iglesias, ha cuestionado la acción de la Justicia e incluso se ha atrevido a hablar  de “presos políticos”.

Ya lo dijo el miércoles el presidente Rajoy, es el momento de que las fuerzas políticas colaboremos para proteger nuestra Nación y no ponerla en duda.  Por el contrario, quienes aprovechan el órgano independentista para generar inestabilidad en la calle y debilitar las instituciones, tendrán que responder ante los españoles por su deslealtad.

El presidente del Gobierno ha vuelto a ofrecer la vía del diálogo para tratar de construir un nuevo tiempo, siempre bajo la legalidad; pero si los desleales y antidemocráticos nacionalistas catalanes continúan con su actitud de confrontación, encontrarán enfrente toda la fortaleza de un país democrático y moderno que es España. Lo afirmaba Mariano Rajoy en nombre del Gobierno, asegurando que garantizaba su determinación de hacer cumplir la ley sin renunciar a ninguno de los instrumentos de nuestro Estado de Derecho.

Hoy los dirigentes separatistas de la Generalitat buscan calar en las hordas cuptasunas un mensaje de victimismo que mantenga encendido el odio hacia el Estado español, un mensaje que convierte las detenciones de los altos cargos sediciosos en una operación represiva de sus libertades. Sin embargo, el desmontaje de la estructura del referéndum ilegal llevado a cabo el miércoles, era una exigencia legal y una necesidad democrática.

El referéndum del 1-0 es una quimera y no podrá celebrarse pero… ¿qué ocurrirá cuando despertemos el 2 de octubre? Es realmente complejo tratar de buscar la respuesta a una situación que lleva prolongándose décadas mediante el adoctrinamiento en el odio a España, porque una cosa es no amar la patria, como decía Lord Byron, y otra muy distinta es odiar a España.

LA COMUNIDAD DE MADRID CON LAS VÍCTIMAS

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En defensa de la memoria, la dignidad y la justicia de las víctimas, también debemos implicarnos el conjunto de la sociedad y de las Administraciones públicas.
Cristina Cifuentes

 

Alguna vez me he sorprendo a mí mismo con la mirada posada en el infinito tratando de ver, no lo que tengo delante de los ojos, sino las imágenes que proyecta mi cabeza basadas en los recuerdos de testimonios que he escuchado, que he leído o que he compartido, y que son bombeadas desde mi corazón, encogido de dolor, por el sobrecogimiento que me provocan. Son imágenes en blanco y negro que se suceden a un ritmo frenético, imágenes empapadas en lágrimas, en llanto y en angustia. La angustia y el dolor de todas y cada una de las víctimas del terrorismo.

Acudo a mi modesta biblioteca personal y refugiado en mi pequeño espacio de soledad, tomo entre mis manos alguno de los libros que conservo en uno de los estantes más accesibles y hojeo las páginas que recogen desgarradores testimonios e imágenes de vidas rotas y de familias destrozadas. No quiero ni puedo permitir que estos libros se empolven en el olvido, me reconforta pensar que cada vez que releo uno de estos terribles relatos que con tanta valentía y generosidad han querido compartir las víctimas del terrorismo, desnudando sus miedos y sensaciones más íntimas, sigo manteniendo vivos su memoria y su recuerdo.

Es completamente cierto que, por alguna razón especial que a veces se escapa de nuestra consciencia, existen historias y personas que jamás se olvidan. Yo nunca olvidaré las voces de quienes han llorado y aún continúan llorando, entre el dolor de la soledad, la impotencia de preguntarse por qué y la lucha por reclamar Memoria, Verdad, Dignidad y Justicia.

Son tantos y tantos testimonios… La banda terrorista ETA ha asesinado a 857 personas en España. Desde aquella pequeña niña de 22 meses, que resultó su primera víctima mortal el 27 de julio de 1960 en San Sebastián, en la estación de Amara, cuando explotó una maleta incendiaria;  hasta el brigada de la Policía francesa Jean-Serge Nérin, padre de cuatro hijos, asesinado el 16 de marzo de 2010.

Hoy, siete años después de que ETA cometiera su último asesinato, la banda terrorista sigue sin disolverse; ni han pedido perdón a las víctimas ni han entregado las armas, lejos de aquél nimio espectáculo-paripé donde simularon tal acción. Aprovechando el cese de los asesinatos (que no de la violencia), desde determinados sectores políticos de izquierda radical filoetarras han tratado de inocular en el resto de la sociedad un “buenismo” que me provoca tanto rechazo  como indignación, pretendiendo tergiversar la historia de tal modo que el azote macabro y asesino de los terroristas se haya blanqueado como una “guerra” entre dos bandos de iguales en los que no hubo vencedores ni vencidos. Pero yo… ¡Me niego a aceptar tal disparate!  Digamos alto y claro que aquí no hubo dos bandos, hubo víctimas y verdugos.

Y, en estos tiempos donde lo cómodo, lo fácil es dejarse arrastrar por la desidia del olvido, la  dejadez y la pereza de no tener que realizar el ejercicio de recordar los tiempos del horror de la extorsión, los secuestros, las bombas lapa, de los tiros por la espalda y los coches bomba, debemos ser más conscientes que nunca del deber que tenemos con todas y cada una de las víctimas del terrorismo y con la memoria de España.

No podemos poner el contador a cero, y comenzar a vivir una historia tan edulcorada como injusta para con las víctimas, con la falsa esperanza de que los terroristas dejen de serlo y nos permitan vivir en paz. No podemos permitir que el dolor de las víctimas quede en el olvido y debemos hacerles llegar  permanentes muestras de que no están solas.

Esta semana, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha dado un paso firme y valiente con el objetivo de  proteger y apoyar a las víctimas del terrorismo, aprobándose en el Consejo de Gobierno que ella preside, el proyecto de Ley para la Protección, Reconocimiento y Memoria de las Víctimas del Terrorismo de la Comunidad de Madrid, que amparará a todas las personas empadronadas en la región víctimas de un  atentado terrorista, incorporando novedades muy importantes.

Este proyecto de Ley contempla la protección y amparo de todos los madrileños con independencia del lugar donde hayan podido sufrir un atentado y  diseña un sistema integral de reparación de los daños causados por las acciones terroristas.

Cifuentes ha ido un paso más allá, incorporando dos puntos absolutamente novedosos  que resultan indispensables para promover la Memoria y la Dignidad de las Víctimas, son la puesta en valor del trabajo de las entidades y organizaciones que las representan y defienden, y la introducción a partir del próximo curso escolar 2018-19, de unidades didácticas relacionadas con la historia del terrorismo dentro de las materias que se imparten en Educación Primaria.

Sin duda, un gesto más que valiente, que permitirá a las generaciones futuras conocer una parte de la historia real más reciente de nuestro país, esa historia negra y trágica que otros pretenden diluir y blanquear. Un gesto indispensable para mantener viva la Memoria de las víctimas. Yo, seguiré hojeando mis libros de testimonios en la íntima soledad de mi modesta biblioteca, pero me quedará el consuelo de saber que los jóvenes madrileños, tendrán la opción de conocer la triste realidad de uno de los episodios más trágicos de nuestro país, en el que la verdad sobre las víctimas del terrorismo no quedará empolvada en el olvido.

TRAS LOS PASOS DE NERÓN Y DIOCLECIANO

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“Pan y circo” (Panen et circenses) Décimo Jun Juvenal (s.I dc-II dc)

Narran los libros de Historia, cuán crueles y antojadizas fueron las persecuciones a los cristianos en la Antigua Roma, desde la época de Nerón hasta la de Diocleciano. Paradójicamente aquellos primeros cristianos eran acusados de “ateos” pues no rendían culto a los dioses de Roma y, por ello, eran llevados ante las turbas que les gritaban enloquecidamente: “¡que mueran los ateos!” La Historia ha demostrado a lo largo de siglos de evolución que aquéllas no serían las últimas persecuciones y aunque dos mil años después, la Humanidad se ha desarrollado notablemente, aún siguen existiendo ciertas prácticas que perduran en el tiempo,  ya que subyacen enraizadas a la propia esencia del ser humano. Estas malas prácticas se han instrumentalizado de forma deliberada por quienes desean a toda costa lograr objetivos políticos nada lícitos, tratando de conseguir mediante la manipulación, la confusión y el engaño, aquello que no fueron capaces de alcanzar con las urnas. Para ellos, todo vale y, naturalmente, el fin justifica los medios, ya sean un pleno extraordinario en el Congreso, una fallida moción de censura, una campaña permanente de descrédito, o  pueriles insultos que pronunciados por boca de quien no tiene ningún tipo de autoridad moral, tornan en caída libre sobre sus frentes tal como le ocurre a aquel que escupe al cielo.

La Humanidad ha evolucionado en infinidad de aspectos pero, por el contrario, en pleno siglo XXI, siguen existiendo turbas movidas por la obsesión de perseguir, acosar y derribar a sus oponentes políticos. Es lo que le sucede a los partidos que conforman la faz izquierda de la política española, desde el PSOE a Podemos, pasando por esa amplia nebulosa de grupúsculos radicales, abertxales o separatistas. La Izquierda ha cambiado  las túnicas romanas por las actas de diputado y ya no se reúnen en viejas plazas romanas, sino en el Congreso, aunque siguen tratando de instrumentalizar las calles para manipular a los ciudadanos. Su objetivo se ha convertido en una gravísima obsesión: echar al presidente Rajoy y al Partido Popular del gobierno de las instituciones a toda costa. Y digo “gravísima” porque en las circunstancias políticas en las que se halla España en estos momentos con la ofensiva secesionista de la Generalitat de Cataluña, por un lado; la amenaza del terrorismo yihadista, por otro; y las tensiones en Europa por el proceso de implementación del Brexit, entre otras circunstancias, resulta que Mariano Rajoy y el Partido Popular suponen las únicas garantías de solidez y estabilidad con que cuenta nuestra nación.

Ya lo dijo un iluminado Pablo Iglesias, cuando afirmó sin ningún tipo de vergüenza que su objetivo era echar al Partido Popular de las instituciones. Y vaya si el líder morado le ha puesto empeño a su causa, aunque ello le suponga sumirse en el más bochornoso de los ridículos. Ayer, Iglesias, volvió a demostrar en el Congreso su falta de talante, utilizando el insulto y la pataleta como sus mejores armas dialécticas. En realidad, eso era lo que buscaba la Izquierda con esta sobreactuación parlamentaria carente de sentido.

Más me preocupa la deriva que vive el PSOE ante la incoherencia de sus acciones, exigiendo ayer la dimisión del presidente Rajoy y, sin embargo, no habiendo secundado la moción de censura orquestada por Podemos, el pasado mes de junio. Poco sentido tiene que exijan algún tipo de responsabilidad política a quien hace pocas semanas no reprobaron mediante la moción de censura. Y entre los vaivenes de sus de sus acciones, la última novedad es que desde Ferraz se está pidiendo un donativo a los militantes del PSOE por correo electrónico para “echar a Rajoy”… esto ya es para nota.

Es muy peligroso el juego al que se está prestando el partido socialista, participando en una campaña de descrédito personal hacia nuestro presidente, mediante el socavo de la confianza de la ciudanía para desestabilizar un gobierno y por consiguiente, a un  país que lo que más necesita en este momento es unidad y contundencia ante el desafío nacionalista.

Es lamentable que se convoque un Pleno extraordinario para acosar al presidente del Gobierno por unos hechos que ocurrieron hace ya dos décadas, cuando estos ya están en manos de la Justicia, y cuando desde del propio Partido Popular se han establecido los mecanismos legislativos oportunos para combatir la corrupción, cosa que ningún otro partido ha sacado adelante. Y es que como dijo el propio presidente, la mejor vía contra la corrupción son las reformas que ha llevado a cabo el propio Gobierno.

No obstante con frecuencia me pregunto: ¿Por qué no se exige a otros partidos lo que se exige al Partido Popular? Aún estamos esperando que el PSOE reconozca al menos su responsabilidad en la trama de los EREs en Andalucía. No está de más recordar que el PSOE es el  único partido condenado con sentencia firme por corrupción, además de encabezar el ranking de la corrupción en España.  También estamos esperando que Podemos dé alguna explicación sobre su presunta financiación a través de tiranías criminales como las de Venezuela o Irán.

Está claro que las turbas del siglo XXI pretenden estigmatizar al presidente Rajoy y al Partido Popular, que representan la única opción política real con capacidad de mantener España fuerte y unida frente al desafío de quienes quieren desmembrarla a toda costa. Únicamente un país sólido y bien posicionado internacionalmente podrá participar activamente desde posiciones de liderazgo en la lucha contra la amenaza del islamismo radical. Los tiempos de Nerón y de Diocleciano ya quedaron lo suficientemente lejos en la Historia; es tiempo de dejar atrás las persecuciones obsesivas y de centrarse por completo en las prioridades que demanda nuestro país; es tiempo de luchar por la unidad de España y por la seguridad de todos los españoles.

 

LA BANALIDAD DEL MAL

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“Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada.”
Edmund Burke

 

De entre todas las imágenes que los criminales atentados de Barcelona y Cambrils nos han dejado, el rostro del terrorista autor de la matanza en Las Ramblas me persigue. Es su cara sonriente, como la de cualquier otro chaval más, cuando nadie sospechaba que detrás de él se escondía un peligroso asesino. Y es su imagen captada por las cámaras de seguridad minutos después de matar a varias personas y dejar heridas a otro centenar. En ese rostro no existe la más mínima compasión por lo sucedido, no hay muestra de dolor. Mas al contrario: es una cara hierática, enfurecida, llena de ira. Como lo es su rostro tras ser abatido: sus ojos abiertos, mirando al infinito, creyéndose un héroe. Un mártir.

¿Qué es lo que lleva a un chaval de 22 años, perfectamente integrado en la sociedad, según narran quienes le conocieron, a no sentir ni atisbo de piedad por esas personas a las que acaba de segar la vida? La respuesta necesariamente debe provenir desde la propia comunidad islámica española, sin ningún tipo de organización interna para controlar a imanes que puedan liderar cédulas yihadistas como la de Ripoll. Sin filtros internos que permitan detectar a personas dispuestas a inmolarse.

Una comunidad islámica que debe entender que la integración en una sociedad occidental pasa por difundir entre sus miembros los mismos valores democráticos y las libertades que nos hemos dado, frente a quienes atentan para intentar arrebatárnoslas. No basta con sentirse integrados, con participar de la sociedad, es imprescindible que hagan entender a su gente que los derechos y libertades que nos hemos marcado en países como España son los que han hecho avanzar a Occidente. Porque sólo así se podrá evitar que un criminal como el imán de Ripoll pueda lavar el cerebro y convertir en asesino a un chaval como el autor material del atentado en Las Ramblas. Algo falla en nuestra sociedad occidental cuando un grupo de jóvenes de un pueblo se convierte en muy poco tiempo en terroristas despiadados.

También algo está fallando en Cataluña, cuando un Gobierno autonómico -por muy arrogante que sea en su independentismo- le obstaculiza a los Tedax de la Guardia Civil prestar su colaboración en los hechos de la casa de Alcanar, cuando todo un consejero del gobierno de Puigdemont comete la torpeza -más o menos involuntaria- de diferenciar entre víctimas españolas y catalanas, cuando el gobierno autonómico entiende que se encuentra ante una oportunidad de visibilizar su capacidad para crear un Estado independiente, y cuando la izquierda radical es incapaz de dejar de hacer política con una tragedia como la de Barcelona. Y ahí tenemos a los de las CUPtasuna como ejemplo de esto último. Primero echando la culpa del atentado al “terrorismo fascista fruto del capitalismo”, después acusando al Rey y a Rajoy de ser “culpables” y, aunque luego hayan rectificado al darse cuenta del dislate, negándose inicialmente a asistir a una manifestación de condena al atentado si asistía el Jefe del Estado, quien ostenta la representación de todos los españoles, de todas las ideologías y credos.

Las tonterías que nos regalan habitualmente los de las CUPtasuna no dejarían de ser irrelevantes si no fuera porque el propio PSC ha apoyado a esta patulea delirante de antisistemas para gobernar en varios Ayuntamientos catalanes y viceversa; y porque son ellos quienes sostienen al gobierno que quiere romper España, provocando que sus votos en el Parlament sean decisivos hasta para imponer a la persona que debe presidir el Govern. Los antisistema son los que realmente mandan frente a esa extinta burguesía catalana de la antigua Convergencia, que se ha echado en brazos de los anticapitalistas, de los que quieren romper con todo para crear un nuevo relato desde la nada. Al más puro estilo marxista de lucha de clases.

Pero también algo falla en la izquierda radical de España. O del Estado, como ellos denominarían en ese lenguaje tan independentista del que suelen hacer gala. Algo falla cuando después de lo sucedido en Barcelona o Cambrils, los de Podemos siguen negándose a firmar el Pacto Antiterrorista en pos de un supuesto “pluralismo político”. ¿Pero qué pluralismo mayor que el de participar activamente en un acuerdo del que forman parte distintas formaciones políticas? ¿Pero qué pluralismo político cabe cuando de lo que se trata es de estar unidos frente a la mayor de las amenazas para nuestras libertades que existe? Hombre, que no entren al pacto los Bildutarras va en su condición de cómplices políticos de agresiones a guardias civiles como los de Alsasua, pero que Podemos, PNV, Compromís o el partido de Puigdemont sigan sin firmarlo, sólo significa que para ellos lo importante son las palabras y no los hechos tangibles a la hora de buscar soluciones eficaces conjuntas al terrorismo.

La cirugía imprescindible a la que debe someterse nuestro país para evitar atentados como los de Barcelona o Cambrils es tan altamente invasiva, que requiere del mayor de los compromisos de todos: políticos y españoles. Porque no hace falta sólo indignarse en las calles o cuestionarse cómo hemos podido llegar hasta aquí, hace falta un verdadero compromiso conjunto para erradicar el mal de nuestra sociedad y que nada ni nadie ponga en peligro los derechos y libertades de España y de Europa. O todos entendemos esto con humildad y actuamos con firmeza en la misma dirección, o habremos fracasado en la lucha contra el terrorismo y la banalidad del mal impregnará todas y cada una de nuestras acciones.