EL REY DE MI GENERACIÓN

el-rey-de-mi-generacion

“No hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo”.
FELIPE VI

Su Majestad el Rey ha cumplido cincuenta años. Medio siglo de trabajo abnegado, de esfuerzo personal y de preparación constante para poder llegar a ser proclamado Rey de España, esa España por la que siente patriotismo y amor a raudales, tal como trasciende a través de las imágenes y las palabras de las que hemos sido testigos durante cincuenta años. Pero Felipe VI no se ha preparado simplemente para alcanzar la monarquía, sino para ser un buen Rey para todos los españoles.

El 19 de junio de 2014, Felipe VI fue proclamado Rey ante las Cortes Generales, tras la abdicación de Don Juan Carlos, semanas antes. Llegaba, pues, su momento… el del cambio generacional. Un momento ciertamente complejo para la Monarquía, ante una sociedad exigente en materia de ejemplaridad y transparencia, cuyo reto principal era nada menos que afianzar la Monarquía constitucional logrando, de nuevo, el respaldo de una parte de la ciudadanía que se había vuelto muy crítica en los últimos tiempos. Y, por otro lado, un momento extremadamente complicado para España, en su conjunto, por el desafío secesionista de Cataluña, que alcanzó su momento más álgido el pasado 27 de octubre, cuando el Parlament declaró la “República Catalana”, lo cual suponía un ataque frontal a la unidad de España y, naturalmente, a la institución de la Monarquía Parlamentaria.

El pasado mes de octubre, Felipe VI tuvo que vivir su particular 23-F, esta vez como protagonista, lejos ya de aquella noche del año 1981 en la que su padre, el Rey Don Juan Carlos, le hizo permanecer despierto y a su lado, mientras se dirigía a través de la televisión a todo el país, sofocando el golpe de Estado que se había pretendido perpetrar desde la sede del Congreso de los Diputados. En esta ocasión, treinta y seis años después, y ya en plena madurez, el monarca dio una lección magistral de arrojo, valentía y sensatez, dirigiéndose a todos los españoles a través de la televisión, con un mensaje ejemplar y contundente en el que no dudó en hablar claramente sobre la conducta irresponsable de los líderes catalanes del procés, sobre quienes afirmó estaban “menospreciando los afectos y sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España”, alentando a los legítimos poderes públicos del Estado a garantizar el orden constitucional y la vigencia del Estado de Derecho. Naturalmente, los golpistas, siguieron con su hoja de ruta, llegando a proclamar la república catalana tres semanas después del discurso del Rey, pero para entonces, las palabras del monarca, ya habían hecho su efecto, inoculando el ánimo y la esperanza en una sociedad acosada y hastiada por las autoridades golpistas.

El Rey viajará a Barcelona este mes de febrero, para acudir al Mobile World Congress, una de las citas económicas y de proyección internacional más importantes del año para Cataluña. Y lo hará para apoyar con su presencia, la recuperación económica de la región. Para él, España es lo primero, y por ello, ha vuelto a Cataluña en repetidas ocasiones, a pesar de haber padecido más de una vez, encerronas y abucheos.

Pero este es el perfil de Felipe VI, el perfil de un Rey que está plenamente informado de la situación del mundo empresarial, político y social y es conocedor de sus proyectos e iniciativas. Que respeta y aplaude la diversidad cultural. Un Rey sobradamente preparado, capaz de hablar en el importante Foro Económico Mundial, celebrado en Davos hace pocos días, y sorprender muy positivamente a un auditorio de primerísimo nivel, conformado por empresarios y dirigentes políticos globales, por su carisma y sus claras y contundentes reflexiones sobre el respeto a la Constitución y la defensa del imperio de la ley, ante el problema del secesionismo planteado en nuestro país.

Pero, sobre todo, Felipe VI es el Rey de mi generación. Un rey cercano con el que hemos crecido y con el que nos identificamos plenamente toda una generación de españoles, que compartimos a través de aquella incipiente televisión que ya cobraba una importancia sin precedentes a finales de los años setenta, imágenes y recuerdos. Cómo olvidar aquella imagen de su cara de emoción al ser testigo de la coronación de su padre como Rey, cuando era un niño de siete años, y se abrían las puertas a un nuevo tiempo para España vinculado a la Transición. O aquélla otra, en la que hacía entrada en el estadio olímpico de Monjuic como abanderado del equipo olímpico español en los Juegos de Barcelona 92, transmitiendo una emoción y un orgullo del que todos fuimos partícipes.

Felipe VI ha crecido con cada uno de nosotros y con la percepción que tenemos de la más reciente historia de España. Siempre ha estado en el lugar que le correspondía, con las víctimas, y con las personas más vulnerables… En este cincuenta cumpleaños, le deseo un tiempo de prosperidad, de crecimiento y de paz, porque ello implica que sería así para España, para nuestra generación y, también, para las venideras.

Anuncios