CERROJAZO A LA TAUROMAQUIA

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“El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen”. Enrique Tierno Galván, Político, Sociólogo, Jurista y ensayista español

Cerrojazo del Gobierno de Manuela Carmena a la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda, en el Batán de Madrid. El 24 de enero fue un día triste para los aficionados y amantes del mundo taurino tanto de Madrid, como del resto de España. Ese espacio de paredes blancas y suelo de arena, donde cientos  de jóvenes han encontrado, durante casi setenta años, un segundo hogar y con él una segunda oportunidad donde guarecerse de las tormentas que les acechaban, quedaba mudo esta semana. La Escuela de Tauromaquia del Batán, ha sido para muchos de ellos, un espacio vital de crecimiento, que les ha salvado de estar contra unas tablas, mucho más peligrosas que la de color grana de un burladero, ofreciéndoles la oportunidad y la esperanza, de vivir una nueva vida, lejos de la marginalidad social que muchos padecían, y que parecía abocarles, en algunos casos, al mundo de las drogas o la delincuencia, tal como ha explicado generosamente, el torero José Miguel Arroyo Joselito, co-director de esta Escuela de Tauromaquia.

Y es que tal como cabía esperar, por las continuas muestras de  sectarismo e ignorancia del gobierno de Ahora Madrid, el Ayuntamiento de la capital extinguía el contrato de las clases de una Escuela levantada en 1950, en la que se han gestado grandes maestros del toreo como El Juli, Miguel Abellán, Óscar Higares, Cristina Sánchez, o Uceda Leal, entre otros.

Pero, desgraciadamente, ya conocemos todos cómo funcionan los mecanismos sectarios de la formación morada, sustentados en una “persecución” obsesiva de todo aquello que les molesta, a lo que habitualmente llegan a enfrentarse con tintes de absoluto odio, que superan con creces el matiz del desprecio. Porque, queridos lectores, cuando Podemos, ya sea en su versión Ahora Madrid, o en cualquiera de sus fórmulas locales, “odia” algo, carga con todos los medios imaginables, para lograr su completa aniquilación. En eso consiste, básicamente, su sectarismo; en no respetar los gustos, las aficiones, los ideales, valores y tradiciones de los demás y, naturalmente, en tratar de borrarlos del mapa. El propio torero Joselito, lo ha definido muy bien estos días, cuando ha criticado que la ideología de Ahora Madrid parece aperturista pero «luego hacen las cosas porque les sale de las narices».

Carmena escudó su decisión con argumentos como la falta de presupuesto para sostener esta Escuela, cuando la realidad es que el coste de su mantenimiento es nimio, si lo comparamos con las cifras que engrosan otras partidas presupuestarias del Ayuntamiento de Madrid, destinadas a cultura alternativa, que se distancian enormemente de nuestra fiesta nacional, arraigada tan profundamente en España. Sin embargo, cifras y justificaciones aparte, de todos es conocido, el enorme desprecio que el Gobierno municipal de Carmena, siente hacia la tauromaquia, sin duda, motivado por su sectarismo e ignorancia.

Pero, naturalmente, el odio suele resultar cegador y siempre invita a la ignorancia, porque cuando hablamos de tauromaquia, abarcamos un espectro que va más allá de los espectáculos taurinos como corridas de toros o  encierros. La tauromaquia es arte, es cultura, es turismo, es economía y es empleo. La industria cultural de la tauromaquia supone mayor desarrollo para  una economía, como la española, que necesita del apoyo de todos aquellos sectores que sean capaces de generar empleo y riqueza en nuestro país.

En este sentido, hay que tener en cuenta desde el punto de vista del sector agrícola y ganadero, que existen empleos de oficios tradicionales y de artes, que se siguen manteniendo gracias tanto a la tauromaquia, como a todas aquellas actividades primarias relacionadas, que son su sustento, tales como el campo y la ganadería del toro bravo.  Cada año, 40 millones de personas acuden en nuestro país a espectáculos taurinos, llegando la cifra a 60 millones, en todo el mundo.

La fiesta nacional expresa valores universales y forma parte del patrimonio cultural digno de protección en todo nuestro territorio, ya que es indisoluble de nuestra cultura popular. El arte del toro, no está presente exclusivamente en la tauromaquia, sino que ha sido acogido por otras artes, como la literatura, la pintura, la arquitectura…

El ataque frontal de Podemos a la fiesta nacional, supone un ataque a nuestra cultura, lengua, tradición, economía, ecología y, naturalmente, un liberticidio hacia quienes no piensan y sienten según su estricto ideario.

En contraposición, desde el gobierno regional de la Comunidad de Madrid, se están potenciando e incentivando todos aquellos valores que envuelven la fiesta taurina, como símbolo cultural de nuestro patrimonio cultural y de idiosincrasia como pueblo; por su importancia turística y económica y, naturalmente, por su capacidad de generar empleo y oportunidades a jóvenes que, muchas veces, viven en situaciones límite de marginalidad. La Escuela Taurina del “Yiyo” en Las Ventas, es sin duda, el mejor ejemplo.

Espero que esa escuela de paredes blancas y suelo de arena, levantada en 1950 que ha sido segundo hogar de jóvenes sin grandes esperanzas, y que tantas grandes figuras del toreo ha dado, pueda reabrir sus puertas de nuevo en breve, para volver a ser refugio de personas y de arte.

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