QUERIDOS REYES MAGOS

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“Él sabía lo que sabía: que el mundo real está lleno de magia, por lo que es fácil que los mundos mágicos se hagan realidad.” Salman Rushdie

 

He logrado encontrar un momento de tranquilidad, en el silencio de la noche, para sentarme en el salón de casa, en una reunión en la que, como cada año, me acompañan el árbol de Navidad, un sencillo portal de Belén y tres vasitos con vino dulce, junto con un antiguo plato de porcelana esmaltado con motivos navideños que contiene un generoso puñado de roscos, polvorones y algún que otro mantecado. Todo está dispuesto, para que cuando esta noche, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, pasen por mi casa, puedan hacer una pequeña pausa, reponiendo fuerzas con los dulces y con el moscatel, de modo que entren en calor y renueven su mágica energía en una noche en la que tienen un inmenso trabajo por hacer… en tantos hogares del mundo.

Observo los tres vasitos perfectamente alineados y, a continuación, tomo un bolígrafo con la zurda, y sobre el papel en blanco que reposa encima de la mesa de madera, comienzo a escribir, tratando de esforzarme por lograr el mejor trazo posible, tal como he venido haciendo durante décadas en una noche especialmente mágica como esta, las siguientes palabras: “Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar…”

En ese mismo instante, ya no soy yo… la magia me ha transformado, sacando de mi interior el niño que aún llevo dentro y que es quien dicta con verdadera ilusión, las reflexiones y peticiones que deseo realizar a los Reyes Magos.

“Queridos Reyes Magos, deseo –en primer lugar- pediros salud para todos como bien universal. La salud es sin duda el don más preciado para el ser humano, ya que es básica y primordial para el completo desarrollo y crecimiento de la persona y su integración en la sociedad. Desde las administraciones tenemos el deber de proporcionar un medio ambiente adecuado para la preservación de la salud, así como garantizar el acceso a una atención integral para que las personas pueden disfrutar del más alto nivel posible de salud. Para ello, es imprescindible seguir trabajando para que las infraestructuras, los bienes y los servicios en materia de salud, estén al alcance de todos, y sean regidos por los principios de equidad y respeto.

Me gustaría pedir, especialmente al Rey Melchor, por ser el de más edad, que nos infundiera el don de saber apreciar y valorar el tiempo.  Vivimos en un mundo caótico en cuanto a prisas, horas de trabajo y mares de obligaciones. Resulta irónico que muchas veces nos dediquemos a trabajar de sol a sol, para obtener un futuro mejor, mientras nos olvidamos de disfrutar del presente que es lo que verdaderamente tenemos. Tiempo para compartir con nuestros mayores antes de que un día partan para no volver; tiempo para disfrutar de la familia y los amigos; tiempo para jugar y crecer junto con nuestros hijos; y tiempo para regalarnos a nosotros mismos la oportunidad de conocernos mejor, de madurar y de evolucionar como personas.

A mi querido Rey Gaspar, me gustaría pedirle, especialmente por la Justicia; sé que es una petición muy compleja porque abarca todos los aspectos de la vida, pero confío en que Su Majestad, pueda resolver tal petición. Que el Año Nuevo que acaba de llegar, sea justo con las responsabilidades, el esfuerzo y las situaciones que claman esa justicia. En este sentido, no puedo dejar de pensar en los cientos de víctimas del terrorismo que aún hoy, en España, siguen alzando la voz para pedir Memoria, Dignidad y Justicia.

Al Rey Baltasar quiero pedirle algo que es muy urgente y necesario, porque afecta cada día a miles de mujeres y niños y, naturalmente, también afecta a muchos hombres. Es absolutamente imprescindible que cese la violencia de género. Ningún ser humano merece vivir atemorizado en su propio hogar, con el miedo permanente de  no saber por qué, cuándo ni cómo va a saltar la chispa que detone los golpes de los puños y las palabras de quien se supone debiera ser nuestro mejor y más importante compañero de viaje en esta vida. Solo en España, 2017 se cobró 48 víctimas mortales por violencia machista y, concretamente, la región de Madrid, triplicó el número de muertes por esta lacra con respecto a 2016.  Si el asesinato de una mujer por causa de la violencia machista no fuera suficientemente terrible, el hecho de que algunos de esos asesinatos violentos se hayan cometido delante de los propios hijos, es una de las mayores aberraciones que puede acontecerle al ser humano. Y, de una vez por todas, debemos unirnos todos con firmeza para que jamás puedan volver a suceder atrocidades como estas.

Queridos Reyes Magos, tengo tantas cosas por las que pediros… Pero sé que no debo excederme ya que tenéis que atender miles de peticiones por todo el mundo. Por ello, antes de finalizar esta carta, me gustaría realizaros una última. Se trata de un ruego que os hago para mi amada España, mi patria y mi hogar. Tierra de mis antepasados, a la que quiero profundamente y de la que me siento absolutamente orgulloso. Deseo, queridas Majestades del lejano Oriente, que alumbréis en cada español, el mismo sentimiento de orgullo y de amor por España, que siento yo en mi pecho. Que sentirse español fuera algo innato en todos los compatriotas, ya que todos hemos nacido en esta hermosa cuna con forma de piel de toro, bajo los mismos rayos del sol que bañan las costas cántabras, mediterráneas o atlánticas, o los inmensos campos del interior. Todos somos hermanos de la misma Cultura, que rebosa arte, genio y figura. Conocedores y reconocedores de que la diversidad nos enriquece en la unión, y convencidos de que solo unidos, sin fisuras ni rupturas, podremos seguir siendo una gran nación.

Mis queridos Melchor, Gaspar y Baltasar, este año, deseo que aquellos mágicos presentes de oro, incienso y mirra que hace 2018 años postrásteis a los pies del Niño Dios recién nacido, se transformen en salud universal, tiempo para compartir, justicia para todos, fin de la violencia machista, trabajo digno para todos, y unidad y sentimiento de amor y orgullo por España en el corazón de todos los españoles.”

Llenaré cuatro vasitos con vino dulce, para brindar junto a Sus Majestades, para agradecerles que se cumplan estas peticiones.

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