ESCUDOS HUMANOS CON CHUPETE

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“Enhorabuena porque habéis dado un ciudadano a la patria; pero advierte que es con la precisa condición de que con vuestra educación le hagáis útil a la república, en la guerra y en La Paz.” Juvenal

 

Observo atónito la foto de la vergüenza: cinco pequeños sentados sobre el frío asfalto de una carretera en Cataluña, utilizados por sus propios padres como escudos humanos en una guerra política sin sentido y sin futuro. Cinco criaturas que posan inocentemente, dos de ellos aferrados a sus chupetes, junto a un cartel que les han colocado a sus pies, que reza “Libertad presos policts”. La palabra “vergüenza” se me queda corta, muy muy corta. Sinceramente, jamás pensé que en España pudieran producirse este tipo de imágenes.

Cada vez que se produce un atentado en el mundo perpetrado por el Estado Islámico, reflexiono con un dolor profundo, sobre las atrocidades que el ser humano es capaz de afligir a sus propios congéneres. Con demasiada frecuencia, nos llegan imágenes e informaciones sobre cómo esos grupos terroristas islámicos utilizan niños como meros instrumentos bélicos, usándolos como escudos humanos o como portadores de bombas que detonan al poder introducirse sin levantar sospechas en autobuses, mercados o plazas y, así,  ocasionar el mayor daño posible. Muchas veces son los propios padres o madres, los que se encargan de adiestrar a sus hijos, para que sepan cómo manejarse con discreción mientras llevan su pequeño cuerpo cargado de bombas y cómo hacerlas explotar, sin que teman que esa será la última acción que llevarán a cabo en este mundo injusto y sórdido que les ha tocado vivir.

Pienso en ello y se me corroen las entrañas. Jamás mi capacidad humana de entendimiento podrá lograr comprender cómo un padre o una madre, son capaces de enviar a su hijo a la muerte con tanta premeditación, puesto que esta aberración a la vida, es una cuestión de entrenamiento de años y de una desgarradora sangre fría.

Hasta ahora, solía pensar que en Occidente, esa radicalidad propiciada por el fundamentalismo islámico, no tenía cabida. Pero cada día, desgraciadamente, los hechos y las imágenes que nos llegan desde Cataluña, orquestados por los radicales independentistas, me empujan a alejarme de esa idea.

El sedicionismo radical en Cataluña no deja pasar un día, sin superar el umbral de nuestra sorpresa e incredulidad. Su última hazaña: utilizar niños como escudos humanos para cortar carreteras, para formar piquetes y representar la farsa de la opresión por parte de nuestro Estado de Derecho.

El pasado miércoles el independentismo radical colapsó Cataluña con una huelga política convocada por la Coordinadora Obrera Sindical (COS) que no pudo parar la economía, pero sí que pudo parar gran parte de la Comunidad, cortando carreteras, autovías y asaltando infraestructuras como las vías del AVE en las estaciones de Gerona y Barcelona. Y en todo este avispero, los Comités de Defensa de la República, controlados por la CUP y diseminados por todo el territorio,  tuvieron un papel determinante.

Esta huelga política, evidentemente no respondía a intereses o reclamaciones de índole laboral, sino que obedecía exclusivamente a la voluntad de continuar manipulando a la sociedad catalana y hacerla partícipe, bien como víctima o bien como cómplice, de planteamientos y acciones totalmente inadmisibles para personas decentes. Entre estas acciones, la utilización de menores como escudos humanos ante la policía o formando parte de piquetes, con el peligro y el riesgo para la integridad  física de los pequeños, para su bienestar y su desarrollo educativo y personal.

Pero… qué moralidad y qué humanidad se puede esperar de grupúsculos organizados y dirigidos por gentes como Carles Sastre, secretario general de COS, quien fuera militante de la banda terrorista Terra Lliure, condenado a 48 años de cárcel por los asesinatos de del empresario José María Bultó y del exalcalde de Barcelona, Joaquín Viola.

Efectivamente, no se puede pedir peras al olmo, ni a asesinos que respeten la vida o que tengan la decencia de proteger a los menores, pero sí, se debe exigir a los padres de esas criaturas inocentes utilizadas propagandísticamente por el independentismo, responsabilidad sobre sus acciones. Tolerancia cero contra el uso de menores, las batallas sean políticas o bélicas, no se ganan con chupetes.

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