CÍRCULOS CONCÉNTRICOS

CIRCULOS_CONCENTRICOS

“Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo.” Benedicto XVI

El debate sobre los orígenes de Podemos y su vinculación con las manifestaciones asamblearias de los “indignados” del 15-M, se ha planteado en numerosas ocasiones, de tal forma que cada cual cuenta su particular película de la manera que más le interesa,  incluso diciéndose y desdiciéndose sin ton ni son, porque para eso, la Izquierda parece tener absoluta dispensa en nuestro país.

Algunos miembros de Podemos han asegurado que su partido no nació de una evolución natural del 15-M hacia una apuesta institucional del movimiento, y que en las asambleas del 15-M tampoco se apostó por impulsar un partido que pudiera concurrir a unas elecciones.

Sin embargo,  es innegable que el germen de Podemos nació, precisamente del 15-M. Muchos de sus dirigentes se forjaron allí, así como su lucha contra la “casta” y la defensa a ultranza de los cauces asamblearios como máxima expresión de libertad de opinión, de transparencia y de participación entre iguales, para lo que trazarían unos círculos de color de morado. Círculos que pretendían ser puntos de encuentro y deliberación y, sin embargo, no han sido nada más que espacios ficticios, donde se han concentrado la mayor farsa democrática y el más grande fraude político, disfrazando el totalitarismo de  engañifa democrática.

Decía Alejandro Pérez, miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Cataluña que ser un partido con mecanismos internos democráticos, garantistas y participativos era simplemente instalarse en la normalidad de funcionamiento institucional al que desde Podemos aspiraban. Sin embargo, suele acontecer, en no pocas ocasiones, que la realidad supera la ficción; y el tiempo, acaba situando cada cosa en su lugar, y la farsa no puede estar en otro cajón que en el de la manipulación y la mentira.

Y, en materia de manipulación y de falsa capacidad democrática, hallamos uno de los más flagrantes ejemplos en el  caso del iluminado líder de Podemos, Pablo Iglesias, que me recuerda a aquel siniestro duende de cuento, que siempre, antes de devorar a sus víctimas, decía… “Soy el duende Muragaño… a quien pase de esta raya, me lo trago”.

Pues bien, el secretario general de la formación morada, ha devorado ya unas cuantas víctimas dentro de sus filas, purgando a todo aquel que ha osado traspasar determinadas líneas de opinión que venían a contradecir o simplemente a cuestionar las directrices unilaterales que emanan de la única y gran cabeza pensante de su partido… el gran jefe coleta morada, como él mismo llegó a denominarse durante las pasadas elecciones autonómicas en Cataluña. El gran jefe que controla y maneja el aparato morado, que hace y deshace, que purga y que dibuja o desdibuja círculos según su propio interés.

Ya lo dijo el diputado en el Congreso, Manolo Monereo, padre político de Pablo Iglesias: “Unidos Podemos vive en estado de excepción”. Pues así parece ser… que se lo digan a Íñigo Errejón y a todo el sector errejonista, a Sergio Pascual, a Luis Alegre…  o a Carolina Bescansa que ya ha sufrido varias arremetidas.

En esta ocasión, la dirección de Podemos ha decidido relevarla de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, y sustituirla por la portavoz parlamentaria del grupo, Irene Montero.

Sucede que Carolina, es mucha Carolina, y al gran jefe coleta morada no le han debido hacer ni pizca de gracia sus declaraciones sobre el posicionamiento de Podemos respecto al conflicto secesionista en Cataluña, atreviéndose a criticar que “Podemos no explica su proyecto para España” y que a ella le gustaría “un Podemos que hablase más a los españoles y no solo a los independentistas.”

Desde las filas de Podemos aseguran que la posición de Bescansa es residual, ya que la gran mayoría de sus miembros comparten del discurso de Pablo Iglesias y  la defensa de su particular modelo plurinacional.

Bescansa se ha defendido, después de que Montero intentara acallarla diciendo que los trapos sucios se limpian en casa, asegurando que las ideas no son trapos sucios y que en el ADN de Podemos está debatir abiertamente y acordar propuestas entre todos.

Y es que Podemos presume de ser una formación dialogante, transparente y sobre todo tolerante con la libertad de expresión y de opinión de sus miembros. Sin embargo, la cosa parece cambiar sustancialmente, a la hora de la verdad, cuando alguno de sus militantes se pronuncia con una opinión contraria a la línea oficial.  ¿Sabían que Podemos –según sus propias fuentes- tiene más de 116.000 expedientes pendientes de resolver en su Comité de Garantías? Casi nada, para el partido político que se jacta de ser el adalid de las libertades.

Qué sabio aquel refrán que dice “Dime de qué presumes y te diré de qué careces…” Y Pablo Iglesias y el aparato de Podemos que dirige, presumen de círculos de debate entre iguales, cuando en realidad se aferran a círculos concéntricos de totalitarismo ideológico.

 

Anuncios