12 DE OCTUBRE

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“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande. Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.” José Ortega y Gasset.

Dijo el poeta francés Alfred V. de Vigni que “el honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar”. Los españoles vivimos ayer de una forma especialmente hermosa, intensa y emotiva las celebraciones con motivo de nuestra Fiesta Nacional, principalmente el desfile militar que recorrió el Paseo de la Castellana de Madrid, en el cual se concentraron multitud de ciudadanos orgullosos de ser españoles, orgullosos de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y, sobre todo, ilusionados por poder demostrar públicamente ese sentimiento de orgullo.

Fue una jornada desbordada de sentimientos y de emociones. Frente a tantas instantáneas bellas en nuestras retinas, que ya guardaremos para siempre, nos quedará también indeleble el más triste recuerdo… la muerte del joven piloto Borja Aybar, quien perdía la vida al estrellarse el avión caza que pilotaba, en Albacete, cuando regresaba de participar en el desfile. El Estado Mayor de Defensa le ha dedicado un mensaje de despedida que ha fijado en su cuenta oficial de Twitter que dice: “Descansa en Paz, compañero, gracias por ayudarnos a celebrar este día en el que has entregado tu vida. ¡No te olvidaremos!”. Yo, me uno humildemente a estas palabras, que sin duda han hecho suyas todos los españoles, enviando mis más sentidas condolencias a su familia, a sus compañeros y amigos. Descanse en Paz.

Ayer, como novedad después de un cuarto de siglo, el Cuerpo de Policía Nacional  participaba en el desfile; tras aceptar la invitación de la ministra de Defensa, Cospedal. No lo hacía desde 1985, cuando el Cuerpo Nacional de Policía se convirtió en un Cuerpo civil y no militar.  Sin duda un gran gesto que les honra y que viene a poner en valor la unión, la coordinación y la importancia de la cooperación entre los diferentes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que sirven a España, lejos del dislate protagonizado por los Mossos d’Esquadra con su Mayor, Trapero, al frente, las últimas semanas en Cataluña, en el marco del ilegal 1-O.

Entre los diferentes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el de la Guardia Civil tuvo especial protagonismo, con motivo de la festividad de su Patrona, la Virgen del Pilar. Fue, sin duda, el día perfecto para  reconocer con todo afecto a los hombres y mujeres que forman parte del Cuerpo de la Guardia Civil, por la grandísima labor que realizan cada día. Un día para agradecer con más ímpetu que nunca su encomiable trabajo, y para recordar con todo nuestro cariño y admiración a los caídos en acto de servicio, muchos de ellos, víctimas del terrorismo.

También, para no olvidar a aquellos guardias civiles que están llevando a cabo misiones en el extranjero, muy lejos de sus familias y de sus hogares, desempeñando misiones de cooperación policial, apoyo a la paz, y asistencia y ayuda humanitaria.

Hablar del Cuerpo de la Guardia Civil es hablar de la historia de España, sabiendo que cada paso que hemos recorrido, siempre hemos contado con su protección. Ser guardia civil es sinónimo de esfuerzo diario, lealtad, espíritu de sacrificio, honradez, amor al prójimo y exacto cumplimiento del deber.

La sociedades modernas han gestado mayor bienestar para sus ciudadanos, pero a la vez, un modo de vida ciertamente complejo, en el que se han suprimido fronteras y los contextos se han globalizado, se han implantado de forma vertiginosa las nuevas tecnonologías, y un enemigo común, la amenaza terrorista internacional, se ha instalado como una sombra oscura entre nosotros, con la intención de quedarse. Todo ello implica un constante esfuerzo por parte los CFSE para adaptarse a las nuevas situaciones.

Las últimas semanas, hemos sido testigos de la terrible situación que guardias civiles y policías nacionales han padecido en Cataluña, mientras cumplían con su deber de defender la unidad de España. Por eso ayer, la presencia de españoles por las calles para mostrarles apoyo y solidaridad se hizo más multitudinaria que otros años. Los españoles hemos sufrido junto a ellos con cada mal gesto, con cada golpe, con cada insulto y con cada mensaje manipulado y tendencioso que recibían por parte de los sediciosos.  Para quienes practican con odio radical la hispanofobia,  espetar la palabra “español” es un insulto, para nosotros, sin embargo, es todo un orgullo.

Para quienes amamos España, sabemos que allá donde se halle un solo guardia civil, estará presente y defendida nuestra querida patria. Honor, disciplina, espíritu de sacrificio, vocación de servicio al ciudadano y subordinación plena a la Ley y al Poder legalmente constituido, conforman los pilares básicos sobre los que se asienta el Cuerpo de la Guardia Civil.

Aún nos quedan días duros por vivir, el desafío secesionista no cejará en su empeño de fracturar España, y debemos permanecer unidos y fuertes para afrontar su amenaza. Hoy, más que nunca, necesitamos que los hombres y mujeres que integran los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, mantengan con firmeza su compromiso colectivo de servicio a la sociedad y de colaboración con las instituciones y administraciones que representan.

No me cabe ninguna duda de que así será, porque el honor rebosa el corazón de estos valientes hombres y mujeres que cada día están dispuestos a dar su vida, velando por España.

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