EL FINAL DE LA INOCENCIA

El_final_de_la_inocencia

“El fin de la historia será el comienzo de la paz: el reino de la inocencia recobrada.
Octavio Paz

 

Dijo en una ocasión el escritor inglés Clive Staples Lewis que “Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido”. Los atentados de Barcelona y Cambrils han despertado a muchos del largo sueño en el que se acunaban. A base de dolor, hemos asistido al final de la inocencia para muchos.

Porque mientras en Cataluña hay quienes están empeñados en separarse de España, se pierde el tiempo debatiendo sobre las funciones de la policía autonómica, desde el Govern se invita a los Mossos a que el 1-O rompan con el estado democrático y las leyes, y unos chalados de la izquierda radical se han dedicado a hacer pintadas llamando precisamente… terroristas… a los turistas que visitan Barcelona, estos atentados caen a plomo para despertar a la sociedad catalana, para rescatarla de su largo sueño. Porque por mucho que se quiera mirar hacia otro lado, entran de lleno en algunos de los debates a los que este verano hemos asistido, como el de la turismofobia o el secesionismo catalán. Y lo hacen no por casualidad, porque los terroristas también leen la prensa y saben dónde pueden provocar el mayor de los daños. Por eso eligieron Barcelona o Cambrils, y por eso estos atentados se han centrado en el turismo, que ya representa el 11,2% del PIB, y en Cataluña.

El final de la inocencia conduce a que nos volvamos a situar frente al auténtico eje de lo que de verdad importa: Que España sea una nación aún más sólida, más unida, más firme ante el terrorismo yihadista, que es sin duda la mayor amenaza contra la paz y la seguridad mundiales. Porque sólo con una España fuerte y sólida venceremos al terrorismo, como le hemos vencido antes cuando toda la sociedad española ha caminado unida en esa dirección.

Y gracias a esa unidad y firmeza demostrada por España, y al trabajo de la Policía Nacional, Guardia Civil y servicios secretos, más de 700 personas vinculadas al yihadismo han sido detenidas en España desde el año 2004. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bregadas durante más de 40 años en la lucha contra el terrorismo de ETA, han hecho en estos años un papel brillante de prevención de atentados, gracias también a leyes como las impulsadas por el Gobierno de Rajoy que permiten a los agentes practicar detenciones antes de que se pueda provocar un atentado terrorista.

Decía en un anterior artículo en torno al ejemplo que nos dio el héroe español Ignacio Echeverría, víctima del último atentado en Londres, que a este tipo de terrorismo sólo se le puede enfrentar de dos maneras: haciéndole frente o mirando para otro lado mientras se cantan canciones de pacifismo en una plaza, aliviados de que esta vez nos hayamos librado del terror y a la espera de ver qué país es el siguiente.

Pues esta vez le ha tocado a España, y siguiendo con la misma analogía, el camino nos lo ha marcado Ignacio Echeverría: hay que hacer frente al terrorismo yihadista, aunque sea una lucha dolorosa, difícil, compleja. O incluso pierdas la vida enfrentándote a él, como le sucedió a Ignacio.

Las recientes derrotas que ha sufrido el DAESH en Siria o Irak, sobre todo en Mosul, han provocado esta nueva ofensiva terrorista con la intención de realizar más propaganda islamista y seguir reclutando seguidores. Y a medida que el Estado Islámico siga sufriendo derrotas, mayor será su desesperación internacional y la amenaza a nuestra seguridad. Por eso hay que insistir en la confianza en los cuerpos policiales y en la acción firme del Estado de Derecho, porque esta amenaza durará mucho tiempo y habrá que tomar medidas cada vez más intensas, en la que toda la sociedad occidental deberá participar de una u otra forma, consciente de que a partir de ahora garantizar la seguridad de los ciudadanos será una cuestión prioritaria. Porque no olvidemos que este es un ataque contra nuestros valores y libertades. Contra todo lo que representamos como sociedad democrática. Tratan de destruirla.

Ahora el mundo también mira a España. ¿Daremos un ejemplo de unidad, cohesión social y firmeza frente al terrorismo? Espero que sí y que sea sin fisuras. Y que aquellas fuerzas políticas, como Podemos, que aún no se han sumado al Pacto Antiterrorista, esta vez sí lo hagan.

Un abrazo y toda mi solidaridad a las familias de las víctimas de esta última masacre terrorista. Y por supuesto al más de centenar de heridos, que ojalá pronto puedan recuperarse.

 

Anuncios