LA YENKA CATALANA

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Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.”

El Quijote

Cuentan los cronistas de la prensa catalana que a medida que se acerca la fecha elegida para realizar el acto ilegal del 1-O, el ambiente en el ‘Govern’ se ha vuelto aún más asfixiante y shakesperiano, con muchas suspicacias entre los miembros del ejecutivo catalán; sospechas -de momento no contrastadas- de escuchas telefónicas entre ellos; críticas internas de altos responsables de la antigua Convergencia que no entienden como ERC se está yendo de rositas en las sucesivas crisis afrontadas, y en consecuencia son la única formación secesionista que no se la pega en las encuestas; y con un interino president Puigdemont, que sabe que su estancia en la plaza de Sant Jaume tiene fecha de caducidad y ya no se fía ni de su sombra.

El cese del consejero Baiget por dudar del ‘procés’ le ha llevado a reunirse uno por uno con los restantes miembros del Gobierno catalán. Un ‘test de estrés’ para desenmascarar más traidores, no vaya a ser que alguien más titubee en público. Y como con las cosas de comer no se juega, Puigdemont ha puesto al líder de ERC, Junqueras, a organizar el teatro del referéndum ilegal y le ha ordenado irse el próximo martes a la tienda más cercana a comprar las urnas. Junqueras ahora tiene que saltar a escena y mojarse, no vaya a ser que cuando la farsa teatral se venga abajo, los de ERC sean el personaje secundario que recibe el aplauso del público y el resto de actores sufran la catarsis del tomatazo.

Cabe sospechar que en el fondo lo que Puigdemont quiere es que Junqueras se una a la lista de aquellos ilustres secesionistas que deberán responder con su patrimonio personal si se destina dinero público -el dinero de todos, independentistas o no- a financiar un referéndum ilegal que, como ya advirtió el Tribunal Constitucional, no puede ser pagado con fondos públicos. Una lista a la que dentro de poco se podrían unir los artífices de ese otro referéndum ilegal y chapuza del 9-N, los señores Artur Mas, Ortega y Rigau, que puede que tengan que depositar una fianza de más de 5 millones de euros, no vaya a ser que el Tribunal de Cuentas demuestre que se destinó dinero público a pagar unas cutre-urnas de cartón y demás dispendios que organizaron.

Lo único cierto es que Puigdemont y los suyos andan como pollos sin cabeza. Andan tan desnortados que se han convertido en bailarines para demostrarnos que el independentismo es como “la yenka”. Ya saben, un pasito adelante y otro pasito hacia detrás. Y por eso mientras se dedican a preparar el vodevil del 1-O y echarse los trapos sucios los unos a los otros- de momento, en privado-, le filtran a la prensa acérrima que pidieron a Rajoy en mayo una solución dialogada al ‘procés’, aunque, claro, siempre con la ruptura de la legalidad vía referéndum como premisa indiscutible. Otros que andan bailando ‘la yenka’ son esos alcaldes secesionistas, los que fueron con el bastón de mando acompañando a Mas a declarar ante el tribunal, y que han enmudecido desde que saben que si ceden datos personales de sus vecinos para elaborar censos electorales, se enfrentan a multas de hasta 600.000€.

Aunque los verdaderos maestros en bailar ‘la yenka’ son los de Podemos. Primero, miraban de perfil todo esto. Ahora, Iglesias Turrión dice que hay que poner las instituciones catalanas al servicio de un acto ilegal. Si Iglesias da este pasito delante es porque su propio partido se está resquebrajando con la ‘cuestión catalana’. Y lo hace por su ala más radical, la de los anticapitalistas, a cuyos brazos debe echarse una vez más porque sin ellos no hubiera vencido a Errejón en Vistalegre II. Al coro de entusiastas también se ha unido Ada Colau. Cabe entender que la alcaldesa será la primera en poner medios del Ayuntamiento de Barcelona para que se celebre el referéndum ilegal. Pero, llegado el caso, ¿escurrirá también su responsabilidad legal echándole el muerto de organizar todo a los funcionarios, para que sean ellos los que incumplan la Ley y no ella, como también ha intentado el Gobierno catalán?

Y entre medias de este lío, está el PSOE de Sánchez, que, como en las películas americanas, es ese chiquillo que no encuentra pareja para el baile de fin de curso, y se toma unos zumos con pajita en solitario al fondo de la sala. Ese PSOE de Sánchez que en municipios como Lasarte, San Fernando o Jerez no apoya que se rinda un homenaje a Miguel Ángel Blanco; o que en ocasiones te sueltan a su vicesecretaria general, Adriana Lastra, asturiana ella, a deslumbrarte informando de que “Asturias es un Principado y España es un Reino; y Principado y Reino son dos formas de gobierno distintas”, y luego te pone a Bolivia como ejemplo de lo quiere para España. Ese PSOE en el que Sánchez e Iceta se lían (y nos lían) con el invento del “plurinacionalismo”, que es como no decir nada. Porque nación sólo hay una. Se llama España. Y desde hace muchos siglos.

A medida que el disparate nacionalista se va apoderando de los independentistas y la izquierda radical, más claro queda que lo único que está consiguiendo el referéndum ilegal es dividir a los catalanes, y que esta película finalizará con la desfenestración del actual Gobierno catalán. Porque la fuerza de las leyes no necesita de tanto teatro como el secesionismo, ni de tanta ‘yenka’ de los artífices y adláteres de un acto ilegal en el que ni ellos mismos creen. Cataluña lo que necesita es diálogo, moderación y entendimiento para seguir construyendo un futuro conjunto entre todos los españoles, y no castillos en el aire, como hacen Puigdemont y los suyos.

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