UN PASEO POR TWIN PEAKS

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“Las lechuzas no son lo que parecen”. El Gigante

Descubrir al asesino de Laura Palmer era el gran misterio de la serie Twin Peaks. “Hay muchas historias en Twin Peaks, algunas son tristes, otras divertidas”, decía la dama del leño al agente Cooper en la serie que, 25 años después, ha regresado a la televisión.

La actualidad informativa que nos regalan la izquierda y los independentistas es un poco así: entre triste y divertida. Ellos se encargan de trasladarnos constantemente hasta esos frondosos bosques que rodeaban a Twin Peaks y que, como decía la dama del leño, ocultan los más terribles misterios.

Hace unos días, Pedro Sánchez ha regresado a la habitación roja, para bailar y hablarnos al revés, perturbado en el sueño de guiar al pueblo hacia la nación de naciones culturales, el rencor histórico y el odio enfermizo a la derecha. Mientras, una silenciosa Susana Díaz contempla la escena sentada en el sofá, pensando en la cantidad de veces que ha cruzado “DespeñaPedros” para terminar atrapada en una pesadilla.

Sánchez ha regresado a la habitación roja de Ferraz caminando… y mandando. Porque ahora lo que toca es organizar el poder. Y para ello se servirá de su dedo divino para rodearse de sus fieles. Porque si algo no desea Sánchez es que le vuelvan a arrojar por una ventana como pasó el pasado 1 de octubre y por eso cambiará los procesos orgánicos para evitarlo. Porque lo que quiere Sánchez es organizar un partido a su medida, ahora que los barones de Twin Peaks han depuesto las armas, aunque aún no hayan hecho mutis por el foro, tal y como anunció el presidente manchego cuando dijo aquello de que “si gana Sánchez, nos vamos todos”. Y mientras Susana se atrinchera en los cuarteles de invierno del palacio de San Telmo, el presidente de Extremadura ya cambia su discurso. Ha pasado del “con Sánchez el PSOE se va al sumidero”, al tan manido mensaje de arrimar el hombro. Eso sí, advirtiendo de que él en Extremadura propondrá lo que considere más oportuno. En su taifa manda él.

Pero lo que más asusta de Pedro Sánchez no es que, como el personaje de “El Renacido”, se haya levantado de su tumba para emprender una venganza contra los suyos. Lo verdaderamente aterrador es su falta de proyecto de país, porque el concepto “nación de naciones culturales” es un corta y pega del Pacto de Granada para agradar a sus amigos independentistas, los mismos que le querían poner de presidente para luego romper España. Aquello que Rubalcaba llamó el “gobierno Frankenstein”, que quién sabe si un día se materializará.

Otro personaje de Twin Peaks es la alcaldesa del “pueblo”, Manuela Carmena, que le regaló un espacio del Ayuntamiento de Madrid al presidente secesionista catalán Puigdemont para hablarnos de que la independencia llegará sí o sí, como lo hacía el diabólico Bob a los sueños del agente Cooper. Porque la logia negra de Twin Peaks ya tiene una ley oculta para irse de España en 24 horas de forma unilateral y tratar como extranjeros a todos aquellos que no tengan ocho apellidos catalanes. Lo de cumplir las leyes les da igual, incluso si ese texto oculto de declaración de independencia unilateral choca hasta con el propio Estatut catalán que ellos mismos votaron.

El chantaje y la amenaza de la logia negra catalana es intolerable. Porque, como dijo esta semana Mariano Rajoy, supone la liquidación del Estado de Derecho. Es liquidar la ley y a un Estado entero con un texto que se pretende aprobar en un parlamento autonómico. Todo un disparate desde cualquier punto de vista: político, jurídico y social. Pero ahí estaba la izquierda radical encabezada por Iglesias Turrión y Carmena, haciéndose la foto junto a Puigdemont, Junqueras y Romeva.

Hablando de Iglesias Turrión, de nombre Pablo, éste es también un personaje de Twin Peaks. En su caso es la dama del leño. Abrazado a un leño que todo lo sabe, Iglesias Turrión no cesa a la hora de suplicar votos para su moción de censura contra Rajoy, que es como un brindis al sol porque nadie, ni siquiera sus socios valencianos procatalanistas de Compromís, la ven oportuna. Pero él sigue erre que erre, porque lo que quiere es que Sánchez controle toda la habitación roja para volver a contar los ministerios que ocuparían Pablo Iglesias y los suyos en un hipotético gobierno. Ya sabemos que no se conforma con los ministerios más sociales, esos que tanto ayudan e invierten en la gente. Él ya anunció el año pasado que quería el control de los servicios de seguridad, la Justicia, la Defensa, los servicios secretos y la televisión española. Porque a Iglesias Turrión, como a Chávez y Maduro, lo que le gusta es manejar la tele. Es una pena que el leño no le advierta al de PODEMOS de que los errejonistas andan algo timoratos con esto de la moción de censura. Ellos, como Susana Díaz o Page, también están guardando sus armas para mejor ocasión.

Parafraseando a la verdadera dama del leño de Twin Peaks, ésta le dice en una conversación al agente Cooper aquello de “mírate en el espejo. ¿Qué ves? ¿Es un sueño o una pesadilla?”. La izquierda radical y los independentistas son sólo eso, una pesadilla. De la que siempre hay que despertar. Y hay que hacerlo a tiempo.

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