HASTA QUE LLEGÓ SU HORA

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“Quién va a fiarse del que lleva cinturón y tirantes a la vez… sino se fía de sus propios pantalones”. Película HASTA QUE LLEGÓ SU HORA
Finalizó el 2016 y la Fundación del Español Urgente eligió su palabra del año entre aquellas que estuvieron muy presentes en la actualidad informativa y manifestaron algún interés lingüístico. Entre los 12 términos candidatos, había de todo. Entre ellos “cuñadismo”, refiriéndose a la actitud de quien aparenta saber de todo y habla de cualquier cosa tratando de imponer sus opiniones.
El “cuñadismo” está muy presente en nuestra sociedad. Lo practican casi a diario quienes desde la izquierda radical dan lecciones constantes de “jarabe democrático” e imposición ideológica frente a todo aquello que no tiene cabida en su escueto ideario. Sólo así se entienden medidas como, por ejemplo, la expulsión del Ejército de la presente edición del Salón de la Infancia de Barcelona o intentar que no haya rastro de presencia de los cuerpos de seguridad del Estado en Cataluña. Ya se lo dijo Ada Colau a los militares que se acercaron por cortesía y educación protocolaria a saludarla en el citado Salón en su edición anterior: “Preferimos que no estéis aquí”. Y se marchó sin darles la mano. Eso sí que es nominar a alguien, y no como en Gran Hermano.
Otro claro ejemplo de “cuñadismo” salió a la luz recientemente. El subsecretario de Sanidad de Valencia publicó un artículo en 2009 en su blog contra la Iglesia Católica, en el que utilizó como ilustración un montaje fotográfico en el que acusaba veladamente a los sacerdotes de pederastia, mientras defendía el aborto. El número tres de la consejería que dirige Carmen Montón, uno de los más firmes respaldos socialistas de Pedro Sánchez en la ciudad del Turia, acompañaba el texto con una imagen en la que se leían frases que por decoro público prefiero ahorrarme y que vilipendiaba cobardemente al Sacerdocio.
El “cuñadismo” no tiene límites en su chaladura mental.
Otro término que fue candidato a palabra del año fue “sorpaso”, adaptación del italiano para referirse a una “superación”. A Pablo Iglesias este término se le fue atragantando a lo largo del 2016 como a quien se le queda en el gaznate un mantecado de Estepa con exceso de azúcar. Verse así mismo como presidente del Gobierno para acabar perdiendo un millón de votos tras la OPA a IU, debió de ser desolador. Ya lo dijo la del “postureo con bebé” Carolina Bescansa: Si los mayores de 45 años no votaran, Iglesias sería presidente. ¡Qué clase de Democracia nos ofreció! Pero siempre les quedarán los buenos augurios de su amigo Monedero, que afirmó en verano que Pablo será presidente del Gobierno “porque los análisis requieren de tiempo”. De su opinión se hizo eco la televisión venezolana, el país de las maravillas de Chávez y Maduro, el de los presos políticos y el hambre.
Como no podía ser de otra forma, “populismo” fue el término ganador del 2016 para la Fundación del Español Urgente. Entendido en su sentido más peyorativo para hacer referencia a los que practican otra palabra que fue candidata: “vendehumos”. Que es aquel que hace propuestas sin fundamento, utópicas e ilusorias.
Desde esta humilde columna, propongo a la Fundación Español Urgente que valore otros términos, que seguirán siendo referencia informativa en 2017. Por ejemplo “cortoMadrid”, entendido como el antojo ideológico de unos gobernantes que improvisan medidas y colapsan Madrid con el cierre de la Gran Vía o con el “hoy puedes aparcar y mañana no”, mientras no se toman otras decisiones preventivas que incentiven el transporte público y no perjudiquen a las personas.
Igualmente seguirá de moda “Carmenada”, entendido como las ocurrencias que se anuncian por la mañana y por la tarde se desdicen por irrealizables, como ya pasó con el concurso de recogida de colillas para los niños o esas madres que debían limpiar el colegio de sus hijos, mientras en el Madrid de los prodigios se contrató a titiriteros infantiles que hicieron apología de ETA, ha seguido creciendo el paro en la capital o se fugaron inversiones millonarias.
Otra neologismo podría ser “Cuptasuna”, el proceso de batasunización que las CUP están expandiendo entre la sociedad civil de Cataluña. Los del partido que asesoran a Otegi nos regalaron un demonio-títere y un tuit con el grito “GORA DIMONI-ETA!” y luego en octubre un concejal de Badalona rompía una orden judicial a la puerta del Ayuntamiento. Mientras, en Barcelona estaban los que arrojaban cócteles molotov a los Mossos en los incidentes de Grácia y el portavoz de las CUP en Barcelona se las veía con la Justicia por haber coaccionado a un médico para que modificara un parte y recogiera que un vendedor ambulante había resultado herido por la Guardia Urbana. Y claro, ahí siguen los “Cuptasuna”: sin condenar expresamente el terrorismo de ETA y radicalizando la sociedad.
También 2017 seguirá siendo el año del “Pablismo” y del “IñigoAsíNo”, el hashtag con el que Echenique y los “pablistas” le amargaron la Nochebuena a Errejón en sus guerras tuiteras. De nuevo Monedero lo ha advertido: “Si Pablo cae, Podemos también (así que asegúrate que el voto vaya a la…FAMILIA)”. Para Errejón, que cada día que pasa tiene más cara de Kerensky, el próximo Vistalegre puede ser su “Vistadiós”. Ahora que se celebra el centenario de la Revolución Comunista Rusa, efeméride que a buen seguro los de Podemos festejarán con entusiasmo, hay un chiste que circula por las redes que afirma que “en Podemos, la guerra entre los bolcheviques y los mencheviques, la acabarán decidiendo los echeniques”.
Todo esto lo iremos viendo. ¡Y es que vaya año nos espera con esta izquierda radical y los independentistas de las banderas nacionalistas para niños en la Cabalgata de Reyes! Menos mal que después de 10 meses de bloqueo y de parálisis económica, los españoles tenemos al fin un Gobierno sólido, dialogante, moderado y responsable, comprometido con las políticas sociales, el empleo y la unidad de España. Porque frente al “populismo vendehúmos”, el de las soluciones fáciles a problemas complejos, sólo cabe el diálogo, el acuerdo, la seriedad y la unidad de las fuerzas políticas que sí creen en el futuro de los españoles….El de todos….ya lo dijo Frank en la película que da nombre al texto que nos ocupa….”Quién va a fiarse del que lleva cinturón y tirantes a la vez… sino se fía de sus propios pantalones”.
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